La extraña despedida de Steven Soderbergh en la Berlinale
El cineasta presentó en concurso “Side Effects”, su última película, según anunció, que no convenció.
El prolífico cineasta Steven Soderbergh regresó a la Berlinale con la que, según dice, será su última película. O al menos de momento. Sin embargo, su presunta despedida deja un cierto sabor amargo, pues pese a ser un inquietante thriller, “Side Effects” no termina de resultar convincente. Tras “Contagio”, el ganador de un Oscar por “Traffic” vuelve a colaborar con el guionista y productor Scott Z. Burns en una nueva incursión en el mundo de las industrias farmacéuticas. Y lo hace con un cuarteto de lujo, en el que repite con el británico Jude Law como un psiquiatra saturado de trabajo. Frente a él, una Rooney Mara que resulta tan intrigante como en “La chica del dragón tatuado”. Aunque esta vez, en lugar de a una hacker asocial da vida a una mujer (Emily) que no logra recuperarse de su depresión pese a que su marido (Channing Tatum) acaba de salir de la cárcel y pueden empezar de nuevo. Cuando Emily ingresa en el hospital tras un intento de suicidio, el doctor Banks (Law) se interesa por su caso y comienza a tratarla con unas nuevas pastillas. Pero éstas tienen unos efectos secundarios inesperados y la joven, semidormida, acaba matando a su marido a cuchilladas. Hasta este momento, lo que se perfilaba como un thriller psicológico sobre el abuso de medicamentos da un giro de 180 grados –que no será el único– y se convierte en una emboscada al doctor. Y para ello, entra en escena la anterior psiquiatra de Emily, a quien da vida una Catherine Zeta-Jones con muy pocos escrúpulos. Durante la presentación del filme, Soderbergh contó que fueron precisamente las muchas capas del guión lo que le convenció para hacer la película. “Scott juega todo el rato con nuestras expectativas y cambiando el punto de vista, que pasa de Emily al doctor Banks”. Y él quería que lo último de su carrera fuera un thriller, “divertido de hacer y de ver”. Sin embargo, los continuos giros de guión resultaron un poco excesivos para la crítica del festival, que los tildó de poco convincentes. Mientras la pareja de guapos formada por Law y Mara acaparaba los flashes, la foto del día no pudo realizarse. Un cartel con la imagen del cineasta iraní Jafar Panahi presidió la entrada al Berlinale Palast. “Ich sollte hier sein” (yo debería estar aquí), se leía. Pero como era de esperar, las autoridades iraníes se lo impidieron. Y es que ayer se estrenó su nueva película, “Pardé”, filmada junto a su compatriota Kamboziya Partovi pese a una prohibición de 20 años que le impide hacer cine. Aunque no era la primera vez que sorteaba la imposición de las autoridades: ya en el 2011 filmó el documental “Esto no es una película”, en el que retrataba las dificultades que afrontan los cineastas en Irán. Por último, el colofón a esta mediática sexta jornada de la Berlinale lo puso una hipnótica Juliette Binoche en “Camille Claudel”, donde encarna a la genial escultora durante sus años de reclusión en el sur de Francia. Bruno Dumont (”Humanité”, “La vie de Jesús”), firma esta demoledora crónica enmarcada en 1915, cuando la examante de Rodin llevaba ya dos años confinada por su familia en un asilo del que nunca saldrá. (DPA)
Jude Law y Rooney Mara, los protagonistas del thriller de Soderbergh, que esta vez apunta a los laboratorios.