La faceta más amarga de Twain

El humor ácido destaca en la mayoría de las obras de Mark Twain, pero la amargura ganó sus escritos de fines del siglo XIX.

El tercer tomo de los «Cuentos completos» de Mark Twain (1835-1910), que acaba de aparecer traducido por Daniel Gigena, acerca al lector la producción literaria de este escritor norteamericano, comprendida entre 1890 y 1900. Gran parte de la obra de Twain estuvo marcada por un irreverente sentido del humor y la sátira social, además de reflejar con realismo los personajes del sur de los Estados Unidos.

Sin embargo, las obras escritas entre 1890 y 1900 -que abarcan este tomo de los cinco programados por la Editorial Claridad- están marcadas por la amargura y un creciente pesimismo causados por el fracaso de sus negocios y la muerte de su mujer y dos de sus hijas.

Entre los relatos de esta década sobresale «El hombre que corrompió Hadleyburg» (1899), una historia sobre cómo un pequeño pueblo que presume de virtuoso se olvida de sus valores ante la seductora oferta de un forastero. También «El diario de Adán y Eva» (1893-1905), que es un ejemplo de cómo los temas bíblicos de la creación del mundo y del hombre obsesionaron a Twain durante toda su vida de escritor. Pero también este relato se convierte en un emocionado recuerdo de su mujer, Olivia Langdon, que había muerto un año antes de su redacción.

En «Una historia sin final» (1897), un joven apuesto intenta conquistar a una doncella y la aceptación de su madre. Los azares de la vida le juegan una mala pasada cuando en el camino a la casa de la joven el viento roba su sombrero, su caballo juega con su desnudez y unas señoras perturban la buena voluntad del joven.

Twain fue capaz de urdir narraciones breves de una belleza e intensidad emocional deslumbrantes,

como «Un cuento californiano» (1893), donde la ternura y la honestidad del ser humano van de la mano.

«El romance de la doncella esquimal» (1893), es un irónico retrato de situación de la nueva nación y su estilo civilizado, donde se mueven una diversidad de mundos.

El libro incluye además los relatos «El guía inexperto», «Suerte» (1891), «El billete de un millón de libras (1893), «Vivo o muerto» (1893), «Cecil Rhodes y el tiburón» (1897) y «La broma que le hizo a Ed ganar una fortuna» (1897).

La editorial dejo afuera del período 1890-1899 el cuento «A Cure for the Blues», «por ser una especie de crítica literaria burlesca, sin ninguno de los atributos habituales de un cuento». «The Private History of a Campaign That Failed» es otra de las piezas no incluidas; porque a juicio del compilador «es un trabajo evocador, que se acerca más a la autobiografía y, por ello, claramente distinta de un relato breve».

Samuel Langhorne Clemens nació el 30 de setiembre de 1835 en Florida (Missouri) pero cuando tenía apenas cuatro años su familia se trasladó a Hannibal en el Mississippi. Al fallecer su padre trabajó como aprendiz en dos imprentas y en 1851 publica notas en el diario «Hannibal Journal». Aventurero incansable fue piloto de un buque a vapor hasta que en 1861 la Guerra Civil lo obligó a cambiar de trabajo. Voluntario en el ejército confederado probó fortuna en las minas de plata en Nevada. Y luego retomó el periodismo en el Territorial Enterprise de Virginia en Nevada. En 1863 ya firmaba sus artículos como Mark Twain, una expresión utilizada en el río Mississippi que significa «dos brazas de profundidad» (el calado mínimo necesario para la buena navegación).

La obra de Twain se inspiró en los aspectos menos convencionales de su país, y marcó el fin del dominio de los escritores procedentes del Este en la literatura estadounidense.


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