La historia, esa debilidad
LOS ÁNGELES (DPA).- La debilidad de Steven Spielberg por los tema históricos está fuera de toda duda a estas alturas de su carrera, un hombre que ha vuelto por sus fueros con otra película de época, un relato intenso del presidente americano que cambió el destino del país para siempre, Abraham Lincoln. Lo del director estadounidense es reincidencia. Se estrelló con sus primeros trabajos “serios” como “The Color Purple” en 1985 y con “Empire of the Sun” dos años después, pero siguió adelante en su intención de mostrarle al mundo que su magia como director y como contador de historias iba mucho más allá de cintas sorprendentes y entretenidas para las masas como “E.T.” o “Los Goonies”. De esa persistencia nació, probablemente, su trabajo más brillante hasta la fecha, “La lista de Schindler”, su obra de calado histórico más lograda. Ahora, con “Lincoln”, el director de Ohio parece haber vuelto a poner el listón muy alto con una de las películas más esperadas de la temporada. Lleva aureola de Oscar desde que comenzó a comentarse en varios círculos, y ahora se estrenará a tiempo de hacer ruido en la entrega de las estatuillas en unos meses. Especialmente por su protagonista, Daniel Day-Lewis, el hombre encargado de dar vida a Lincoln en su testarudez, un actor que ya sabe lo que es ganar dos Oscar al mejor actor, el primero por su trabajo en “My Left Foot” y el segundo por “There Will Be Blood”. La voz aflautada, el maquillaje y la pasión que parece haberle aportado a la última película de Spielberg le confieren de nuevo el cartel de favorito, a falta de lo que digan los críticos. Es un papel del que ambos llevaban hablando más de nueve años, una opción que el británico dejó correr en un principio por parecerle algo de demasiada complejidad. Ahora, destila orgullo. “Permanecerá en mí como uno de los grandes privilegios de mi vida”, dijo el actor. “Necesitábamos mostrarle a todo el mundo lo que era vivir y trabajar en algo extremadamente importante”, señaló Spielberg en una entrevista reciente. “Tenía que tomar la decisión monumental de terminar la guerra y después tratar de abolir la esclavitud a través de una enmienda constitucional, la número 13, y necesitaba los suficientes votos para aprobar la enmienda a través del Congreso”. La tarea resultó tan determinante desde el punto de vista histórico que escenas intensas no faltan. Según los especialistas que han tenido acceso a los primeros minutos de material de la cinta y al trailer, Day-Lewis se explaya en su faceta de convencer a los miembros del Congreso de la importancia de acabar con la esclavitud, el motivo por el que estalló la cruenta Guerra Civil Americana en 1861. Los estados secesionistas del sur, 11 en total, declararon su independencia del resto de la unión para poder seguir explotando a los esclavos negros, parte de la historia viva de Estados Unidos a través de sus descendientes, la primera dama Michelle Obama entre ellos. Lincoln fue la punta de lanza de una causa que terminó por liberar a millones de esclavos en todo el país y por abolir esa práctica para siempre en todo el territorio nacional a partir de 1865. El cineasta explicó que aguardó deliberadamente a que tuvieran lugar las elecciones estadounidenses para estrenar su película y evitar así que se politizara. “Las ideologías políticas de los dos partidos (republicano y demócrata) dieron un giro de 180 grados en 150 años. Es todo muy confuso, ahora todo el mundo reivindica la figura de Lincoln para su propio bando”, comentó. El presidente “representa a cada uno de nosotros y lo que él hizo básicamente proveyó todas las oportunidades que todos nosotros estamos disfrutando hoy en día”.
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