La lepra existe también en la Patagonia y tiene cura

Se registran entre 300 y 400 casos anuales en promedio en Argentina. Es una enfermedad endémica del norte, pero en Bariloche, por el flujo migratorio, en los últimos años se detectaron personas afectadas.





“Que ya no existe”. “Que es sumamente contagiosa”. “Que no tiene cura”. “Que es una enfermedad típica del norte”. Los mitos en torno a la lepra son variados y los estigmas continúan vigentes. Por eso, muchos pacientes demoran en consultar, el diagnóstico es tardío y la enfermedad llega avanzada.

Hoy, se detectan entre 300 y 400 casos por año en Argentina. Si bien es una enfermedad endémica del norte, también se han detectado casos en la Patagonia debido a los constantes movimientos migratorios.

“La lepra tiene endemia regional en el norte, pero la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires registran aproximadamente el 30% de los casos nuevos del país. Y lo cierto es que Bariloche y la región recibe mucha población migratoria de esa zona”, detalló la médica dermatóloga Noelia Rodríguez que se formó en el Hospital Muñiz de Buenos Aires, uno de los más importante en el abordaje de enfermedades infecciosas.

Una de las primeras pacientes que atendió esta médica cuando se radicó en Bariloche en 2018 fue diagnosticada con lepra. No fue el único caso en el sector privado ya que se sumó el de un hombre oriundo de Formosa que se estableció en la ciudad.

El hospital público Ramón Carrillo también abordó dos casos de lepra en los últimos años (un paciente que luego de vivir varios años en Brasil, volvió a Bariloche y otro oriundo de Santa Fe que optó por radicarse en la ciudad).

Rodríguez explicó que la lepra libera un microbio que afecta la piel y el sistema nervioso periférico. De no tratarla a tiempo, puede generar discapacidad. “Antes, los casos no se agarraban a tiempo; por eso, la gente perdía partes de su cuerpo. Se les amputaba los dedos de las manos o de los pies. Había mucho estigma. Se pensaba que era una enfermedad mutilante y muy contagiosa”, advirtió la médica integrante de la Sección Comahue de la Sociedad Argentina de Dermatología.

El 90% tiene una resistencia natural a la microbacteria. Gentileza

Años atrás, las personas que padecían lepra eran recluidas en leprosarios. Con el paso del tiempo y los avances científicos, se supo que la contagiosidad es baja y, a la vez, surgió un antibiótico para controlar la enfermedad. “El tratamiento es largo, lleva de seis meses a un año de medicación, pero tiene cura. La lepra no se padece toda la vida y es de difícil contagio”, aclaró Rodríguez.

Señaló además que el 90% de la población tiene una resistencia natural a la microbacteria y solo el resto es susceptible. El contagio, además, se produce de 3 a 5 años por contacto directo y prolongado.


Durante la pandemia, muchas personas dejaron de concurrir a las consultas médicas. El año pasado, solo se diagnosticaron 126 casos nuevos de lepra en Argentina.


Síntomas


¿Cuáles son los síntomas? La aparición de una o varias manchas que los expertos denominan “manchas mudas” ya que pueden estar en cualquier parte del cuerpo. Pueden ser muchas o pocas, grandes o pequeñas, enrojecidas o planas, más claras u oscuras que el resto de la piel. La particularidad es la pérdida de la sensibilidad. “Si se pinchan con un alfiler no se siente dolor porque la piel está adormecida. De aparecer ese síntoma, es necesario consultar lo antes posible al dermatólogo”, recomiendan desde la Sociedad Argentina de Dermatología.

Como el microbio afecta el sistema nervioso periférico, pueden generarse hormigueos, adormecimiento o anestesia total.

La evolución de la enfermedad es discapacitante y perjudica mucho a los pacientes. Pero cuando se diagnostica en forma temprana, el tratamiento es gratuito y se cura con pastillas antibióticos. De modo que el paciente tiene todo por ganar. La lepra solo tiene mala prensa”, manifestó Julieta Fischer, médica dermatóloga del hospital Muñiz.

Explicó que la lepra está catalogada como “una enfermedad tropical desatendida huérfana”. La India y Brasil son los países que más casos registran y en América del Sur, Paraguay, Argentina y Bolivia encabezan la lista.

“Está la idea de que la enfermedad es crónica y no se cura, pero hace 40 años que tiene tratamiento. Es difícil romper con el estigma porque tiene una historia fuerte”, señaló Fischer.

Aseguró que se trabaja mucho para informar a los pacientes y “sacarles, de alguna forma, el cuco de la enfermedad”.
A veces, les sugerimos que se guarden el diagnóstico porque no todos, por fuera, pueden comprenderlo. Hay pacientes que han perdido sus trabajos porque todavía se piensa que es algo muy contagioso”, dijo la profesional.
Ambas médicas coincidieron en que “si bien el dermatólogo tiene en cuenta el diagnóstico de lepra, quizás los médicos generales no tanto y por eso, pueden darse subdiagnósticos”.


Este año el lema de la Sociedad Argentina de Dermatología es «La lepra existe, se trata y se cura».



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