La lucha por una música igualitaria y sin violencia

La ley de cupo femenino en festivales llegó para consolidar un camino que empezó hace algunos años atrás. Pero claro está que todavía resta mucho por hacer.

La lucha contra la violencia machista y la desigualdad de género son dos de los principales ejes de acción del movimiento feminista y, en consecuencia, dos grandes banderas en cada #8M, en cada manifestación por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Y lo son, porque en diferentes escalas y niveles son dos flagelos con los que conviven las mujeres a diario y en cualquier ámbito.

El mundo de la cultura no es la excepción. En él, las mujeres tienen que luchar constantemente por ser reconocidas y valoradas. Y, es la música, tal vez, el arte que deja más a la vista el poder del patriarcado. O por lo menos, lo era.

Micrófono o guitarra en mano la lucha debe continuar.

Es que en noviembre de 2019 quedó reglamentada la ley de cupo femenino en eventos musicales que pretende velar por mayor igualdad de participación.

Aunque la sanción de esta normal legal , se transformó en un hito en la historia de la música argentina, la real inclusión llegará de la mano de un cambio abrupto en la conciencia colectiva.

“Las músicas queremos estar en el escenario pero hay toda una invisibilización de las trabajadoras de la música y de las identidades no binarias, trans o travestis. Es una discusión eterna que va a seguir hasta que sea efectiva, real y concreta la no exclusión”, señaló al respecto Ailén Martínez, Ailuz, música neuquina integrante de la agrupación Vibra Alto Valle que trabaja en pos de los derechos de las músicas.

En el mismo sentido, Noelia Pucci, coordinadora de la región Patagonia del Instituto Nacional de la Música (Inamu) -organismo de aplicación de la ley de cupo femenino- aseguró que hay sectores que por sí solos no sólo cumplen con el cupo mínimo sino que lo superan ampliamente, pero que también existen aquellos que lo rechazan de pleno.

“Es una ley nueva y la estamos implementando de la mejor manera que se pueda. El Inamu viene con la experiencia de la ley de la música y creo que vamos a poder estar a la altura de las circunstancias”, confió la coordinadora del Inamu, también música neuquina.

Claro que cada región y/o provincia tiene sus particularidades. En cuanto a la realidad neuquina Pucci destacó que “de un tiempo a esta parte, Neuquén es una de las provincias que se ha parado en ese sentido, somos un montón de mujeres y disidencias las que venimos cantando”. Y subrayó: “Hay una agrupación de mujeres músicas organizadas, eso te da un parámetro, hay un montón de chicas”.

Sin embargo, el número y el talento no garantizan la equidad. Así lo señaló Ailuz al reconocer que “en la región, por empezar, no hay tantos lugares para tocar. No hay, casi, lugares en los que nosotras no sintamos cómodas y en los que tengamos buenos tratos económicos, porque muchas veces te invitan a tocar pero gratis”.

Y en el concepto de “comodidad” queda incluido el concepto de seguridad. Y es allí donde la bandera contra la violencia machista entra en escena. Es que arriba de los escenarios, y también -o sobre todo- abajo cotidianamente las mujeres del mundo de la música conviven con violencias. Las tratan, por ejemplo, de histéricas por pedir mínimas condiciones de seguridad para sus shows, o de quisquillosas por pretender una calidad aceptable de sonido.

“También trabajamos por la erradicación de la violencia en los escenarios y abajo de los escenarios. Es algo que se viene dando históricamente, pero que hoy no nos bancamos más esas cosas. Las denunciamos, las trabajamos en red, las difundimos para que nuestras compañeras del resto del país tengan en cuenta esas cuestiones a la hora de tocar”, señaló una de las integrantes activas de Vibra Alto Valle.

Claro está que la situación no es la misma que hace 5, 10 o 15 años atrás, pero aún resta un largo camino por recorrer. “Hay un cambio radical en cuanto a la sociedad y en cuanto a qué nos vamos a bancar nosotras y qué no nos bancamos más”, cerró Ailuz.

Un avance clave en la búsqueda de la equidad

La ley 27.539 tiene por objeto “regular el cupo femenino y el acceso de las artistas mujeres a los eventos de música en vivo que hacen al desarrollo de la industria musical”. Se trata de la conocida Ley de Cupo en la Música. Fue aprobada a fines de 2019 y su aplicación es responsabilidad del Instituto Nacional de la Música (Inamu). Aunque incipiente, la ley llegó para cambiar la composición de los escenarios de todo el país y romper con la hegemonía de artistas hombres.

En líneas generales, en la región, ya logró imponerse en los festivales más grandes y, por supuesto, en aquellos que ya incluían mujeres en su programación. Sin embargo, hay todavía sectores reticentes a su implementación.

La norma legal establece que en “los eventos de música en vivo así como cualquier actividad organizada de forma pública o privada que implique lucro comercial o no y que para su desarrollo convoquen a un mínimo de tres (3) artistas y/o agrupaciones musicales en una o más jornadas y/o ciclos, y/o programaciones anuales, deben contar en su grilla con la presencia de artistas femeninas”.

Desde Vibra Alto Valle trabajan con concejalas para la creación de ordenanzas municipales que reglamenten la ley de cupo femenino.

¿Cuántas mujeres tiene que haber en escena? El 30% de la grilla. Ya sea como parte de bandas mixtas, sólo de mujeres, o artistas solistas. Toda implementación de una ley que viene a romper con un orden establecido resulta dificultosa y ésta no es la excepción.

Lo cierto es que como toda norma legal, su incumplimiento tiene una sanción. En este caso, se trata de una “multa por un valor equivalente hasta el seis por ciento de la recaudación bruta de todos los conceptos que haya generado la actuación de los eventos de música en vivo”, señala el artículo 9. En tanto que siguiente punto de la norma estipula que lo recaudado en concepto de sanción debe ser destinado al fomento y promoción de artistas emergentes.

“Mujeres en la música”: un espacio de discusión y crecimiento

El Instituto Nacional de la Música (Inamu) es pionero en la búsqueda de la igualdad de género. Es así que fue punta de lanza en incorporar una agenda de género específica para el arte en cuestión. La agenda de género incluye, año tras año, capacitaciones, encuentros, encuestas y demás acciones tendientes a abordar temáticas específicas que hacen a la mujer en la música, hoy, en Argentina.

En 2019, el primer foro del año fue organizado por la Región Patagonia del Inamu. Tuvo lugar en Bariloche y de él participaron 70 mujeres de la música de todo el país, consolidando cuatro horas de trabajo colectivo. El eje principal fue el de “elaborar herramientas que den respuestas a mejorar las condiciones de la mujer del sector de la música argentina”.

Las propuestas culturales para el #8M

Cine: El filme de Juan Solanas, retratado por Martina Perosa, “Que sea ley” se proyectará hoy a las 20, en el Cine Teatro Español (avenida Argentina 235, Neuquén). La entradas, a 50 pesos, se pueden conseguir en boletería, desde las 17.

Música: Hoy a las 22, en Morrigan, Neuquén, se desarrollará el segundo Ciclo Vibrante, organizado por Vibra Alto Valle. Participarán Nat Iba, Naita Dulci Es y la DJ Lu Kiroga.

Una oportunidad para ver “Femicidio. Un caso, múltiples luchas

Hoy, a las 20:30, Canal 10 emitirá “Femicidio. Un caso, múltiples luchas”. Será en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

El filme cuenta en primera persona la historia de duelo y de lucha de Mara Ávila como hija de una víctima de femicidio en la Argentina.

El 19 de julio de 2005, María Elena Gómez salió con su pareja, Ernesto Jorge Narcisi, en Buenos Aires. Esa noche Narcisi la mató a puñaladas. Los medios comunicaron la noticia como un “crimen pasional en Puerto Madero”. A diez años de ese hecho Mara Ávila, hija de la víctima, puede resignificar ese supuesto “crimen pasional” como un femicidio y decide realizar un documental en primera persona, para darle un nuevo sentido político, desde lo subjetivo y desde lo social, a su mayor tragedia familiar.


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