La niñez en los tiempos del dos por cuatro
Son los mejores a nivel nacional, pero deben bailar para pagarse su perfeccionamiento.
NEUQUEN (AN).-Para ellos no es darse el lujo. Para Adrián y Verónica perfeccionarse en Buenos Aires es ganar el estudio con el sudor de su 2×4. Son los mejores a nivel nacional, viven en Neuquén y bailan todos los sábado en una parrilla de la calle San Martín al 355, para recoger «a la gorra» lo que el arte le depara.
Monedas sobre monedas, cuando tienen que pagar 50 pesos la hora de especialización, se les van como arena entre los dedos. Pero no se quejan ni se achican. La tienen clara. Quieren bailar tango de pura cepa. En lo posible, el mejor.
Se miran, se miden, se entienden, hacen como que se pelean, quieren saber quién es más alto con o sin tacos. Son compinches y son pareja. Adrián Ferreyra (11 años) pinta para el típico varón del tango y Victoria Pesci (12) no es la morocha argentina pero tiene un rostro de esplendor, medio rubiona y el cuerpo lleno de cosquillas. No puede quedarse quieta. Que las piernas, que un requiebro. Es toda movimiento.
Adrián y Victoria ganaron el Primer Premio en el Certamen Nacional de Danza en el que compitieron parejas de doce provincias en la Capital Federal, galardón que ni siquiera Buenos Aires con toda su tradición tanguera pudo alcanzar.
Pero indefectiblemente es Buenos Aires el puerto donde deberán ir a beber, si es que quieren perfeccionarse. «Tenemos que viajar todos los meses durante algún fin de semana, para llegar a los maestros que hemos elegido». Cada hora de especialización les cuesta 50 pesos «¡y son tres días!». Pues ¿que cómo hacen? Juntan dinero a la gorra: sus respectivas economías familiares no dan para más. Pero van andando y por lo que se ve, se están yendo cada vez más alto.
Una miradilla a los premios conseguidos, da cuenta que en 1998 se llevaron el primero de tango tradicional (Tango-danza Cipolletti). En el ´99: segundo de tango fantasía (certamen Allen), en el mismo año, segundo en fantasía durante el primer certamen y muestra artística interamericana de la danza. El año pasado el primero (fantasía) y primero (salón) en el certamen Bailemos de Norte a Sur en Cipolletti, luego participaron de una muestra artística en el Pre-Cosquín, se los seleccionó en Roca para el certamen nacional como finalista por la región y tras ganar el primer premio nacional de tango durante el certamen que tuvo lugar en el Teatro Liceo de la capital federal, tuvieron como reconocimiento dos presentaciones en verdaderos templos del género en Buenos Aires. Bailaron acompañados por el maestro Osvaldo Rizzo en «Esquina Homero Manzi» y en «Sabor a Tango» junto con relevantes figuras del tango-danza.
¿Cómo se conocieron? Por esas vueltas de la vida.
Adrián comenzó a los 8 años yendo al Taller Tango Sur en el CPEN 12 con el maestro Saúl Arrieta. Todos «desde el abuelo» son tangueros en su casa. Y no se detuvo más.
Victoria comenzó a los 5 años con clases de danza clásica y luego españolas junto a Margarita Casares. Con su taller El Arrabal dedicado al tango, la ya reconocida maestra permitió que la chiquilla se interesara por el tango, hace de aquello cuatro años atrás.
Andando por otros talleres, un día cualquiera le «tocó en suerte» de compañero Adrián que por entonces también había bailado lo suyo.
«No es fácil encontrarse» coinciden y «aún más difícil que los niños aprendan tango» agrega Victoria.
Ahora en la misma senda, se entienden con la mirada, con el ritmo, con los pies.
NEUQUEN (AN).-Para ellos no es darse el lujo. Para Adrián y Verónica perfeccionarse en Buenos Aires es ganar el estudio con el sudor de su 2x4. Son los mejores a nivel nacional, viven en Neuquén y bailan todos los sábado en una parrilla de la calle San Martín al 355, para recoger "a la gorra" lo que el arte le depara.
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