La obsesión por la ballena blanca, en cuadritos

Se basa en la leyenda mapuche que inspiró a Melville.



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Francisco Ortega y Gonzalo Martínez investigaron durante años para llevar la leyenda a la historieta.

La novela gráfica “Mocha Dick” llegó al país de la mano de los autores chilenos Francisco Ortega y Gonzalo Martínez, quienes echaron luz a la leyenda mapuche de la ballena blanca en la Isla Mocha, el relato inspirador del clásico de Herman Melville, “Moby Dick”, sobre el cachalote más famoso de la literatura universal, publicado en 1851. “De alguna forma fuimos responsables de que el grueso del público se enterara de que Moby Dick fue chilena y eso asombra. Es increíble la reacción, dicen: ¿en serio, no lo sabía?”, cuenta Ortega desde Santiago sobre esta ficción basada en el hundimiento del ballenero Essex en 1820, la ballena blanca alrededor de la Isla Mocha, al sur de Chile y la aventura de dos amigos, Caleb Hienam, y Aliro Leftraru, un descendiente de un pueblo mapuche. Publicada por Norma y destinada a lectores de todas las edades, esta historieta de trazos grandilocuentes llega al país para mostrar valores como “la aventura, la maravilla, la ecología, la capacidad de asombro y la amistad”, en palabras del guionista Francisco Ortega, quien junto al dibujante Gonzalo Martínez, revivieron un mito eterno y desde Chile hablaron con Télam. –¿Cómo surge este trabajo?, ¿cuánto jugó el recuerdo de la infancia y la relectura del clásico? –FO: Descubro “Moby Dick” a los 7 años, cuando veo la película de John Huston. Luego viene el libro en una versión ilustrada, hasta que, en “Selecciones del Reader’s Digest”, me entero del origen real de la ballena blanca, que vivía en las costas de Chile y que en verdad era llamada Mocha Dick. Hoy tengo 38 y de alguna forma este libro es la descarga de una obsesión de 30 años. La ballena blanca es chilena y nunca nadie había hecho algo al respecto. Fue una obsesión tan fija como la del capitán Ahab en la novela de Melville. –GM: Para mí, fue el reto de traspasar al papel todas mis obsesiones narrativas: la investigación, la reproducción de época, la representación de distintos personajes, distintas etnias y culturas, los encuadres, las coreografías de lo colosal a lo íntimo y viceversa. Fue un tour de force que disfruté cada momento. –De su trabajo se desprende una exhaustiva búsqueda de información ¿Cómo fueron los detalles de la investigación? –FO: Años de búsqueda bibliográfica, entrevistas, recortes e ideas. Mitos mapuches, consultas antropológicas e información de la época. De los dos años que fue el proceso de realización, más de la mitad fue investigación. (Télam).


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