La parapsicóloga dominaba a García, según testigos

En la tercera audiencia del juicio oral, más testigos comprometieron la situación de los hermanos Capittini. Hubo coincidencias en que María Cristina García cambió su manera de ser cuando los conoció. Ellos se manejaban como si fueran de su familia y disponían de sus bienes. Están acusados de estafarla aprovechando su inexperiencia y estado de salud.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV)- Testigos confirmaron cambios negativos en la actitud de María Cristina García a medida que se relacionó con los Capittini. Otros describieron una actitud sumisa en la joven, siempre acompañada por los Capittini que adoptaban decisiones dando la impresión de ser familiares de ella.

La parapsicóloga Graciela Capittini y su hermano José están acusados de abusar de la inexperiencia y el estado de salud de García para estafarla y despojarla de dinero. Después, la víctima se quitó la vida.

Durante la audiencia de ayer, la tercera del juicio, la única que brindó una opinión diferente fue la escribana Lidia Pasino que escrituró las propiedades que la víctima vendió a los imputados. Relató haber observado una actitud protectora de parte de los Capittini para con García. Recordó que el día que firmaron la escritura la parapsicóloga le aconsejó a la víctima que «debía cuidar más su dinero» en referencia a que había gastado 500 pesos en llevar a su perro a la peluquería, describiendo su actitud como «de soltura, como diciendo tengo plata y hago lo que quiero».

El momento de mayor tensión de la audiencia la marcó un careo entre los imputados y el testigo Juan Pérez, quien dijo haberse entrevistado con García por la firma del formulario 08 para la trasferencia de un vehículo que había sido propiedad de su padre. Señaló que la mujer lo atendió en su casa pero apenas le empezó a explicar el motivo de su visita apareció en la escena una mujer mayor que tomó las riendas de la conversación. «Era imposible hacerle entender a esa señora que no conllevaría ningún perjuicio esa firma y quedé impactado por el mutismo de la chica que estaba sumisa como un perrito apaleado», dijo.

La defensa de los imputados pidió un careo con este testigo que finalmente fracasó. Los Capittini aseguraron que el hombre fue dos veces a la casa, que le levantó la voz a María Cristina exigiéndole que firmara y que los insultó al retirarse. Hubo acusaciones de ambas partes de mentir y el testigo trató de delirante a la parapsicóloga, cuando ésta le recordó que la persona que lo acompañó en esa oportunidad (el comprador del vehículo) hizo referencia a una cosecha. «De qué cosecha va hablar, de rabanitos, si era empleado público», respondió en alta voz Pérez.

Mario Vidart, un martillero público de una inmobiliaria de Mar del Plata, relató ante el Tribunal que García lo visitó para ofrecer en venta su departamento en esa ciudad, que concretó por 25.000 dólares en efectivo. Dijo que la joven siempre estuvo acompañada por los Capittini, quienes se comportaban como si fueran de la familia de ella.

Por su parte Ramón Lescano, portero del edificio donde tenía el departamento la víctima, destacó que ella fue cambiando su forma de ser luego de mencionar que había conocido a Graciela Capittini, «quien la ayudaría por un problema que tenía en su campo en Viedma». Recordó que en una oportunidad él recibió un llamado en el que se le señaló «decile a María Cristina que se deje de joder con el juicio que le vamos a cortar la cabeza». Después de ese mensaje la joven le comentó que vendería el departamento por recomendación de Capittini y «para evitar que le sucediera algo». Como dato llamativo añadió que la víctima hasta dejó de llevar a su perra de la que no se separaba nunca «porque Graciela no quería traerla en el auto».

Azufre, llamas y ovejas robadas

VIEDMA (AV).- Luis Clobertan es el primer testigo que describió una faceta mística de la parapsicóloga Capittini.

«Tiraba azufre en una cocina, levantaba tanto humo que teníamos que abrir las ventanas para ventilar, para que no se nos asfixiara un bebé que teníamos», detalló el hombre que en marzo del «91 fue contratado por María Cristina García para trabajar en el campo.

Abandonó el lugar pocos meses después de enterarse de la muerte de la joven.

Con un característico modo campestre, Clobertan recordó haber pedido a la parapsicóloga: «déjense de joder con eso» ante presunciones de la imputada vinculadas a que le robaban hacienda.

«Decía que veía en las llamas las ovejas que habían robado y otras pavadas». Relató que una noche en el campo hasta dispararon un arma de fuego en el marco de gritos por ser objeto de robos.

Consultado por los jueces sobre la actividad que ejercía Capittini, el testigo respondió que al venir un día a la ciudad se enteró que atendía gente. «Según parece era psicóloga, pero yo nunca me hice atender», declaró.


VIEDMA (AV)- Testigos confirmaron cambios negativos en la actitud de María Cristina García a medida que se relacionó con los Capittini. Otros describieron una actitud sumisa en la joven, siempre acompañada por los Capittini que adoptaban decisiones dando la impresión de ser familiares de ella.

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