La pelusa del álamo invadió las ciudades
No provocan alergias pero sí mucha molestia.
Juan Thomes
CIPOLLETTI (AC).- Aumentaron las consultas en los hospitales de la región por las molestias nasales y oculares que generan las pelusas del álamo. En los últimos días, las corrientes de aire y las temperaturas primaverales propiciaron las condiciones para esparcir por todos lados la ligera semilla de la especie salicácea. La directora del hospital de Cipolletti María Luz Riera reconoció que esta semana se incrementaron las consultas por conjuntivitis, rinitis y alergias, aunque en este último caso no son producidas por las semillas. Se lo atribuye al fenómeno de la lluvia que acentuó el tema de la pelusa del álamo. La profesional recomendó lavarse la cara con frecuencia, proteger a los niños con gorros, cubrirse los ojos con gafas y no salir si el viento levanta demasiada pelusa. Esta pelusa blanquecina inunda las calles y genera el efecto de una nevada cubriendo toda la superficie con un manto blanco. Las semillas del álamo se envuelven en una especie de pelusas blancas y son transportadas por el viento a grandes distancias. Germinan en los suelos propicios. En realidad se trata de semillas y no de polen por lo tanto las pelusas no producen alergias pero si son muy moletas para los ojos y para el sistema respiratorio. Ensucian las calles e ingresan al interior de las casas y se acumulan en los rincones. Forman un material altamente inflamable que, con demasiado calor, son capaces de producir un incendio. Una de las mejores recomendaciones es abrir las ventanas de las casas lo menos posible para evitar que ingrese la pelusa. Con mucho viento es difícil tolerarlas. El viernes en Cipolletti las ráfagas alcanzaron los 50 kilómetros por hora y cerca de las 20 fue imposible salir a la calle. Todo estaba cubierto de un manto blanco. Algunas personas se cubrieron con barbijos y pañuelos. La misma situación se padeció en otras ciudades de la región como Neuquén, Roca y Cinco Saltos. La directora del hospital de Cipolletti dijo que la “explosión del álamo” generó más consultas en el área de medicina general. Si los pacientes no padecen patologías graves no hay que alarmarse porque el fenómeno sólo provoca conjuntivitis y rinitis, que es la inflamación de la nariz, explicó. La pelusa afecta mucho a los ojos porque son como “microespinas” que generan molestias oculares. Sobre todo a las personas que tienen mayor sensibilidad y a las que utilizan lentes de contacto. Los profesionales recomendaron la utilización de gotitas lubricantes y rehumectantes. El fenómeno, al principio, generó confusión y los niños se asombraron porque el efecto fue como el de la caída de nieve. Los profesionales aseguran que esta situación no se extenderá por más de siete días y quizás en las próximas jornadas no cause tantos inconvenientes, a menos que las ráfagas de viento sean intensas y hagan volar toda la pelusa acumulada en los rincones de las ciudades. De acuerdo a los pronósticos, el martes y miércoles la intensidad del viento oscilará entre los 30 y 60 kilómetros.
Juan Thomes
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