La Peña: La bici, una aliada de siempre

Columna semanal



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Datos

El boom de la bici, tal como leí un título días atrás, tuvo siempre que ver con las crisis en la Argentina, aunque en este caso se vista de vida sana.
La bici, caminar, fueron siempre sinónimos de ejercicio, pero solían cobrar relevancia cada vez que la economía argentina iba a los tumbos, es decir, siempre.
Sin embargo, quienes crecimos fuera de las grandes ciudades vimos que la bici en realidad era nuestra compañera cotidiana, sin que tuviera mucho que ver con la economía. A lo sumo, el que podía compraba una bici más cara. Pero todos le dábamos el mismo uso a la bici, es decir la escuela, los mandados, el deporte.
La bicicleta en la Argentina podría decirse está dentro de las tradiciones, simplemente porque este país daba y da espacio para que la bici sea la compañera saludable cada jornada.
A dónde fueron aquellos tiempos en que las bicis se dejaban en el cordón de la vereda o apoyadas en la pared. Dónde aquellos tiempos en que las bicis no conocían más que la cadena que tracciona. Dejar una bici con candado resultaba hasta ofensivo en algunos pueblos.
Y fue tan grande el cambio en el país que una década o dos significaron que la gente se quedara sin bici, que no la sacara por temor a los robos.
Pero la gente siguió pedaleando y cada vez que un espectáculo deportivo como el de la Vuelta al Valle recorrió las rutas de la región se sintió esa sensación del renacimiento de la bicicleta.
La bici es parte de las tradiciones, aunque muchas veces la realidad la condicionó tanto que el uso se relativizó. Si la gente supiera el daño que se causa robando una bici, tal vez lo pensaría dos veces. Porque con la bici se logra ese lazo afectivo que no siempre se consigue con los fierros. Y no sólo eso, la bici es herramienta de trabajo, de diversión, de paseo. De bajo costo, de una practicidad única que en un país de altibajos es lo más confiable.
Que el boom de las dos ruedas sea eterno.

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