«La petrocracia neuquina nunca creó industrias»
ENTREVISTA
NEUQUEN (AN).- Su capacidad de análisis no deja de sorprender. Y su crítica aguda no ha perdido filo. Fernando Pino Solanas es más que un gran cineasta. Un artista del séptimo arte que salpica las pantallas con una realidad social que duele, sensibiliza y molesta a los encargados de manejar el destino de los argentinos.
Hace unos meses obtuvo el Oso de Oro a la trayectoria en el Festival de Cine de Berlín. El disparador fue su último trabajo, un documental que llamó «Memorias del saqueo». Además, Solanas es un personaje sumamente comprometido con la realidad social y política del país, fundador del Grupo Cine de Liberación y presidente y fundador del Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (Moreno), un dato que en los tiempos que corren no es menor.
Puso los pies en Neuquén hace poco para participar de la «Semana de Arturo Jauretche», y no se perdió la oportunidad de disparar contra el gobernador Jorge Sobisch, tratarlo de «rehén de Repsol» y calificar como una «broma de mal gusto» las aspiraciones presidenciales del mandatario neuquino. Solanas le concedió una entrevista exclusiva a «Río Negro». Para «entrar en calor», habló de su último film «Memorias del saqueo» y de la próxima producción, en la que comenzará a trabajar el mes próximo. Claro, como viejo analista y crítico constante de la realidad socioeconómica del país, el cineasta su sintió a sus anchas hablando de la gestiones de Carlos Menem, Fernando De la Rúa, la actual de Néstor Kirchner, la crisis energética que golpea a la Argentina -es un entendido en el tema- y de Jorge Sobisch, en el que hizo blanco con mayor dureza.
-La temática que aborda «Memorias del saqueo» es muy fuerte. Una realidad visceral, sumamente chocante.
-La idea de la película es tratar de dilucidar qué nos pasó a los argentinos. Intenta dar algunas respuesta para ver qué fue lo que sucedió para terminar en una crisis de tanta pobreza. El film se inicia con la hecatombe del modelo, una crisis económica, política y social tan grande. Desde aquella promesa que de las chimeneas iban a llover oro y dólares, cuando las fábricas lejos de multiplicarse cayeron, y terminamos en la mayor ola de pobreza, desaparición de la clase media y desocupación de la historia.
-Usted siempre utilizó las estadísticas para demostrar y apuntalar sus impresiones.
-Claro, y las estadísticas son horrendas. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) denunció más de 100 muertos diarios por desnutrición y enfermedades curables. Treinta y 6 mil muertos al año. Un verdadero genocidio social. Un país que pasó de ser la promesa del granero de Latinoamérica a tener hambre, mucha hambre. A partir de esta tragedia la película sale a investigar con ánimo de historiador. No es política. La planteamos desde la responsabilidad y el amor profundo por la patria. Queríamos dar testimonio.
-¿Y desde su óptica, cuándo comenzó a desencadenarse esta trágica crisis?
-Se fue produciendo sistemáticamente. Desde 1998 Argentina entró en recesión. En los primeros años d la década del '90 la venta del patrimonio público dio estabilidad y bienestar, pero desde el '96 la curva se fue a pique. Durante el '99, el 2000 y el 2001 no hubo crecimiento, y además de vender todo no hubo riquezas y nos endeudaron terriblemente. La deuda del país cuando Menem llegó a la presidencia era de 54 mil millones de dólares, y cuando cayó el gobierno de De la Rúa quedó en 150 mil millones.
-Usted alguna vez dijo que la gestión Menem se había transformado en la segunda década infame de la historia argentina.
-No sólo fue la segunda década infame, sino la más grande en cuanto a la mafia. La de él y la de De la Rúa, que terminó con ese terrible final en diciembre de 2001.
-Siendo un entendido en el tema, ¿esperaba la crisis energética que está atravesando el país?
-No sólo la esperaba, sino que la predije. Yo soy presidente del Moreno. Cuando esta agrupación se fundó, en abril de 2002, lo primero que anunció fue que estábamos frente a una enorme crisis energética. Y eso se dio. Las culpables fueron las petroleras, que no realizaron las inversiones necesarias para detener este mal. Lo que sucede es que en ese tiempo no se notaba porque no había crecimiento, sino recesión. Pero el Moreno siempre dijo que cuando la economía nacional comenzara a crecer y funcionar iba a estallar la crisis. Hoy leí un periódico que denunciaba que en Neuquén se habían escondido 9 millones de metros cúbicos de gas. Ese es el golpe de las petroleras, hacer desaparecer el gas para aumentar las tarifas.
-Siempre hizo hincapié en la defensa del patrimonio nacional. ¿Con qué ojos vio el acuerdo entre el gobierno de Neuquén y Repsol para renovar la concesión del yacimiento de Loma de La Lata?
-Lo que hizo Sobisch es ilegítimo e ilegal. El Congreso Nacional se lo va a voltear (la renovación). Se lo tiene que voltear. No hay nada más importante que el interés de la Nación.
Desde allí hizo una retrospectiva en el tiempo. Colocó el calendario en el época de asunción a la presidencia de Arturo Illia y agudizó la crítica a Sobisch. «El (por el gobernador de Neuquén) no entendió entonces lo que hizo Illia, que acabó con todos los contratos que había firmado Frondizi en nombre del interés de la Nación, pensando en la Nación». Y volvió a la contemporaneidad. «Además, las dos terceras partes de las concesiones cedidas en épocas de Menem o prorrogadas por De la Rúa, violan la ley Nacional de Hidrocarburos».
-Sobisch tiene aspiraciones a la presidencia de cara a las elecciones de 2007. ¿Se siente su figura en los primeros planos nacionales?
-A Sobisch se lo asocia como rehén de Repsol. De la única forma que tiene cabida en los medios nacionales es pagando avisos. Pero Sobisch no existe en el país. Sólo es el candidato de Repsol.
-¿No influye que hoy por hoy Neuquén sea una de las provincias más fuertes económicamente?
-¡Por favor!. La figura de Sobisch no tiene más peso que pasando el río Limay. A lo mejor tiene peso hasta Cipolletti, pero es una verdadera broma. Si entre el partido de Vicente López y el de San Isidro tienen más votos que Neuquén.
-Ahora en Neuquén el tema pasa por la reforma de la Constitución que impulsa el gobernador.
-Repsol es la que financia la reforma de la Constitución neuquina. Cómo?, a cambio de empujar la candidatura presidencial de Sobisch. Este es el canje, y así, con la reforma, la petrolera se asegura el marco jurídico para continuar con esta ilegítima repartija. Pero que no se olviden de algo: la 'petrocracia' en Neuquén nunca multiplicó industrias. Lamentablemente esta es una provincia donde la mayor parte de la población vive de la burocracia estatal y es rehén de un caudillo político.
Pino Solanas es claro. No juega a las escondidas con las respuestas. Jura que no tiene compromiso con ninguna figura política ni la tendrá, y que «hay muchas decisiones» que no comparte con Néstor Kirchner. Pero si algo elogia del patagónico es «que es un hombre bien intencionado y digno, que defiende los intereses del país. No está de rodillas como los anteriores».
-En los tiempos que corren, en que el descrédito marca el pulso de la política argentina. ¿Siente identificación con algún político contemporáneo del país?
-Lo que sucede es que no hay figuras nuevas. Lo nuevo está surgiendo. Yo no tengo compromiso con nadie, pero creo que el de Kirchner es un gobierno honesto, transparente, con buenas intenciones. No comparto muchas de sus decisiones, pero acá hay dos grandes barcos. El malo es el de la dolarización, la privatización final del país, el destrozo de las industrias y la petrocracia. Todo este mal está simplificado en el significado del ALCA.
-Entonces, está a favor de la gestión del santacruceño?.
-Mirá, cuando Kirchner asumió recibió un país hecho mierda. Decían que se disparaba la hiperinflación y caeríamos en caos. Resulta que apenas tuvimos una inflación de 3,5 puntos y un crecimiento de casi 9 puntos. Después de China somos la Nación que más crecimiento ha experimentado.
-¿De la crisis finalmente se sale por la camino que marcan los pies de Kirchner?
-Estamos saliendo. Algo debe haber hecho bien este gobierno. El único que dice que no lo hizo bien es Sobisch, (rompió en carcajadas). Esta gestión ha empezando a dar vuelta la página. No es Menem y sus aliados, no es el ALCA y la dolarización, no es un rehén de Repsol. Es el Mercosur, los cambios en la Corte (Suprema de Justicia), el cese de las leyes de terrorismo de Estado. Fijate que el presidente se puso más firme que Lula (da Silva) en cuanto al pago de la deuda externa. Y esto no es poca cosa.
-Algunos lo acusan de manejos personalistas, de no abrir el juego y la discusión.
-¿Cuál personalismo? Este es un argumento del radicalismo. Lo que sucede es que Kirchner llegó al gobierno y acabó con leyes que todos decían eran inamovibles, le sacó las banderas a las fuerzas que se hacían llamar progresistas. Entonces dicen cualquier cosa. Acá lo que se ha desarrollado muy fuerte es el movimiento social, que todavía no ha llegado a analizarse como una fuerza política. Pero el país está en un período de reorganización, y el pueblo está buscando su expresión política. No vamos a creer que el 75 por ciento de las personas que apoyan a Kirchner son del PJ, o transversales. Son ciudadanos a la espera de que surja algo nuevo, que están cansados del radicalismo, de la izquierda, de Carrió, del PJ. A medida que haya un gobernante que interprete este sentir popular, puede surgir algo distinto.
-¿Su próximo trabajo cinematográfico intentará dar respuestas al respecto?
-El mes que viene empiezo a trabajar en «Argentina latente», una película que complementa a «Memorias del saqueo», pero desde otra óptica. Siendo un espejo donde mirar cómo se defendieron los sectores sociales que perdieron el empleo, la comida, la dignidad. Cómo se defendieron, organizaron y resistieron ese embate corrupto y mafioso. Historias humanas muy fuertes.
Sebastián Busader
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