“La presidenta tuvo más reflejos a 1.600 kilómetros de distancia”

Carta abierta al gobernador de Río Negro Como vecino de Bariloche manifiesto mi agradecimiento y apoyo al gobernador Alberto Weretilneck. A los agoreros que dicen que a Ud. no lo votaron les respondo que si Carlos Soria lo eligió como socio y compañero de fórmula, a pesar de ser de otro partido, es porque vio sus valores y también su gestión ejemplar como intendente de Cipolletti. En el 2012 no escuché reclamos de sueldos, las clases comenzaron en término, visitó 15 veces Bariloche y ordenó las finanzas provinciales. Realizó mucho más que otros gobernadores en casi 30 años de democracia. Conocí esta provincia en 1971, haciendo auditoría en un préstamo del BID para el desarrollo del Idevi. Ahí pude apreciar sus bondades: Dios le dio riquezas como para ser un país independiente. Decidí salir de la gran ciudad para poblar la Patagonia; fue el 13 de marzo de 1973 y Bariloche tenía 20.000 habitantes. Soy un defensor y crítico del manejo de los dineros y recursos del Estado, porque con una buena y austera administración de los mismos se puede lograr una verdadera distribución de la riqueza hacia los habitantes de menores recursos. Hace un tiempo le remití una carta al presidente de la CEB, Omar Goye, sobre su participación en la causa Arbos. En su contestación me manifestó que reconocía esa macana pero que él seguía adelante y que no estaba mal hacer política desde la CEB. En dicha causa, y con millones de dólares en juego, fueron procesados dirigentes locales y el actual intendente. Algunos de ellos siguen teniendo mucho poder y ocasionan daño en la ciudad, con cortes de ruta y aprietes a comercios. Pero la causa sigue abierta, a punto de prescribir. El único gremialista al que le remataron el auto, hace más de diez años, fue Fernando Vargas, que representaba a la Asociación Bancaria y no tenía abogados que lo defendieran ni contactos políticos. A veces me lo encuentro caminando por las calles, con la bronca acumulada en tantos años por la impunidad de sus compañeros. El intendente Goye conocía perfectamente la situación del municipio. Siendo contador debía encarar una gestión austera y muy controlada, no con un descubierto bancario que los barilochenses pagamos a un elevado costo. Su primera gestión fue nombrar a su hija con un importante sueldo. También creó una planta política numerosa, con sueldos altos y cuya gestión a lo largo del año fue mala y muchos renunciaron. Goye abusó con los viajes y viáticos y también retiró la denuncia penal por los incendios a la comisaría del Centro Cívico. Tampoco protegió el patrimonio histórico cuando exaltados querían cortarle las patas al caballo de Roca. Pretende ser excombatiente de Malvinas cuando nunca pisó las islas. Amplió el descubierto bancario en diciembre para poder pagar el aguinaldo. Extorsionó a supermercados, insinuó la violencia al anunciar saqueos y se ausentó durante los mismos. Los concejales lo dejaron hacer, tolerando y ampliando el descubierto bancario, ajenos a la crisis social, ausentes en los saqueos y sin salir a contener a la población. Una actitud diferente tuvo el Concejo que me tocó integrar durante la crisis de 1990, cuando junto con las parroquias y juntas vecinales se contenía a la gente con ollas populares con productos que se recibían mediante donaciones. Los actuales concejales siguen pensando qué hacer, si presentan la revocatoria, si la pide un bloque o el otro. El tiempo pasa y el Ejecutivo no gobierna, se le fueron los colaboradores más importantes y no hay reemplazantes. ¿Quién se va a meter? El municipio es una bomba de tiempo y con un intendente obstinado. Evidentemente la presidenta de la Nación tuvo más reflejos a 1.600 kilómetros de distancia que nuestro Concejo municipal al decir, según versiones periodísticas, “gordo impresentable e inviable”. Domingo Ciciarello, LE 4927273 Exedil de Bariloche

Domingo Ciciarello, LE 4927273 Exedil de Bariloche


Carta abierta al gobernador de Río Negro Como vecino de Bariloche manifiesto mi agradecimiento y apoyo al gobernador Alberto Weretilneck. A los agoreros que dicen que a Ud. no lo votaron les respondo que si Carlos Soria lo eligió como socio y compañero de fórmula, a pesar de ser de otro partido, es porque vio sus valores y también su gestión ejemplar como intendente de Cipolletti. En el 2012 no escuché reclamos de sueldos, las clases comenzaron en término, visitó 15 veces Bariloche y ordenó las finanzas provinciales. Realizó mucho más que otros gobernadores en casi 30 años de democracia. Conocí esta provincia en 1971, haciendo auditoría en un préstamo del BID para el desarrollo del Idevi. Ahí pude apreciar sus bondades: Dios le dio riquezas como para ser un país independiente. Decidí salir de la gran ciudad para poblar la Patagonia; fue el 13 de marzo de 1973 y Bariloche tenía 20.000 habitantes. Soy un defensor y crítico del manejo de los dineros y recursos del Estado, porque con una buena y austera administración de los mismos se puede lograr una verdadera distribución de la riqueza hacia los habitantes de menores recursos. Hace un tiempo le remití una carta al presidente de la CEB, Omar Goye, sobre su participación en la causa Arbos. En su contestación me manifestó que reconocía esa macana pero que él seguía adelante y que no estaba mal hacer política desde la CEB. En dicha causa, y con millones de dólares en juego, fueron procesados dirigentes locales y el actual intendente. Algunos de ellos siguen teniendo mucho poder y ocasionan daño en la ciudad, con cortes de ruta y aprietes a comercios. Pero la causa sigue abierta, a punto de prescribir. El único gremialista al que le remataron el auto, hace más de diez años, fue Fernando Vargas, que representaba a la Asociación Bancaria y no tenía abogados que lo defendieran ni contactos políticos. A veces me lo encuentro caminando por las calles, con la bronca acumulada en tantos años por la impunidad de sus compañeros. El intendente Goye conocía perfectamente la situación del municipio. Siendo contador debía encarar una gestión austera y muy controlada, no con un descubierto bancario que los barilochenses pagamos a un elevado costo. Su primera gestión fue nombrar a su hija con un importante sueldo. También creó una planta política numerosa, con sueldos altos y cuya gestión a lo largo del año fue mala y muchos renunciaron. Goye abusó con los viajes y viáticos y también retiró la denuncia penal por los incendios a la comisaría del Centro Cívico. Tampoco protegió el patrimonio histórico cuando exaltados querían cortarle las patas al caballo de Roca. Pretende ser excombatiente de Malvinas cuando nunca pisó las islas. Amplió el descubierto bancario en diciembre para poder pagar el aguinaldo. Extorsionó a supermercados, insinuó la violencia al anunciar saqueos y se ausentó durante los mismos. Los concejales lo dejaron hacer, tolerando y ampliando el descubierto bancario, ajenos a la crisis social, ausentes en los saqueos y sin salir a contener a la población. Una actitud diferente tuvo el Concejo que me tocó integrar durante la crisis de 1990, cuando junto con las parroquias y juntas vecinales se contenía a la gente con ollas populares con productos que se recibían mediante donaciones. Los actuales concejales siguen pensando qué hacer, si presentan la revocatoria, si la pide un bloque o el otro. El tiempo pasa y el Ejecutivo no gobierna, se le fueron los colaboradores más importantes y no hay reemplazantes. ¿Quién se va a meter? El municipio es una bomba de tiempo y con un intendente obstinado. Evidentemente la presidenta de la Nación tuvo más reflejos a 1.600 kilómetros de distancia que nuestro Concejo municipal al decir, según versiones periodísticas, “gordo impresentable e inviable”. Domingo Ciciarello, LE 4927273 Exedil de Bariloche

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