La previa a la Fiesta del Curanto se vive en el centro
El evento será el sábado y domingo en Colonia Suiza. Esta semana hay intervenciones artísticas para convocar a los residentes y turistas.
A modo de anticipo de la Fiesta Nacional del Curanto que se realizará el fin de semana, bailarines con atuendos típicos realizan intervenciones artísticas en el Centro Cívico para convocar a los residentes y turistas a disfrutar de la fiesta en Colonia Suiza.
Todas las tardes a partir de las 17:30 se pueden conocer los secretos del curanto con su particular manera de cocinar los alimentos.
Bajo la danza de Eduardo Lobo y Ale Cacciola, de la Posta del Folklore, y Blanca y Tito Montenegro, junto con el músico “Tata” Chango, quien además de ofrecer su canto, resaltará las cualidades de esta comida que va más allá de lo gastronómico, y es motivo de reunión de la familia y la comunidad.
Esta puesta en escena que se realiza por primera vez, integra la música y la narrativa para mostrar como una “postal viviente” lo que se vivirá el próximo fin de semana, acercando la sede de esta festividad en Colonia Suiza al centro de la ciudad.
Los orígenes de Colonia Suiza
A fines del siglo XIX, las familias Goye, Mermoud, Felley, Cretton, procedentes del Cantón de Valais, en la Suiza Francesa, llegan a la zona del Nahuel Huapi.
Primero se instalarían en Chile y tras 15 años cruzarían la Cordillera de los Andes con yuntas de bueyes radicándose en lo que hoy es Colonia Suiza. Durante su estancia en Chile, los inmigrantes helvéticos adquirieron la habilidad de preparar “el curanto”.
Este vocablo proviene del araucano y significa “piedra caliente”, refiriéndose a esta particular forma de cocción. Las tribus que poblaban las islas de la Polinesia, al carecer de vasijas donde cocinar sus alimentos, excavaban un pozo y ubicaban una pila de leña fina sobre estas piedras.
Como primer paso encendían la leña, que al consumirse dejaban caer las piedras al fondo del pozo, sobre las brasas. Sobre las piedras una vez calientes, colocaban una variedad de pescados y mariscos, acompañados por vegetales, que luego cubrían con hojas de nalca o maqui, para después tapar el pozo con tierra.
Esta costumbre, después de atravesar el Pacífico, llegó a Chile, donde los habitantes de las islas del Sur la adoptaron, incorporándole además ingredientes y sabores propios.
En 1942, llega a Colonia Suiza, Manuel Ojeda Cancino, casado con Celina Goye, y trae desde Chile hacia Argentina esta tradicional comida, que se realiza a base de carnes, verduras y otros ingredientes.
Hoy, después de varias generaciones, esta forma de cocción es conservada en Colonia Suiza, por nietos y bisnietos herederos de una tradición ancestral.
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