La refundación del Neuquén

Redacción

Por Redacción

RICARDO VILLAR (*)

El gobernador Jorge Sapag está tan entusiasmado con el potencial de la formación Vaca Muerta (yacimiento no convencional de gas y petróleo) que no duda en afirmar que Neuquén aportará la solución para el déficit energético del país y, con otro enfoque, dice que estas condiciones permitirán una “refundación” de la provincia. Este último concepto es muy interesante porque, es cierto, a 55 años de la provincialización hay que realizar una mirada crítica del crecimiento y desarrollo que ha tenido este espacio geográfico de 94.000 kilómetros. En algunas oportunidades he utilizado el concepto de “refundación”, pero refiriéndome al aparato burocrático, administrativo, que maneja los muy importantes fondos presupuestarios, los servicios básicos y las herramientas que tienen fuerte incidencia en la economía lugareña y regional; lo que comúnmente se llama “Estado”, que hoy es ineficiente y lleno de vicios. Incluyo en el concepto políticas de desarrollo y crecimiento equilibrado y armónico y mejoras en las prácticas democráticas y republicanas Pero creo que nuestro gobernador apunta a otra cosa. Supone que la extracción de gas y petróleo se medirá en grandes volúmenes que permitirán llegar al siempre esquivo autoabastecimiento del país. La misma mirada lo lleva a augurar que el crecimiento de la provincia, en sus mediciones clásicas, será extraordinario, aunque el propio gobernador advierte que por su genética y formación profesional puede ser una apreciación exagerada. Esto significa que el concepto “refundación” se asienta en recursos económicos, en plata para gastar. Refundar significa echar bases de algo nuevo, diferente de lo existente. Históricamente, las refundaciones se hacen a partir de situaciones de crisis, de catástrofes, de situaciones límite. Pero no tienen como condición central la tenencia de mucha plata. Se hacen cuando el bien común está afectado o amenazado. Refundar es un acto épico, que necesita fuerte adhesión popular. Cuando hay plata para todo, incluso para malgastar y derrochar, generalmente no se producen cambios de fondo. Los gobiernos y los pueblos se hacen conservadores, si es que no vienen de raíces de ese cuño. Pretendo interpretar la voluntad del gobernador al expresar esa intención subordinada a la explotación de Vaca Muerta. En primer lugar, instalar en el imaginario popular una posibilidad brillante –según su visión– para la provincia y a partir de allí lograr consenso para el sistema de extracción del petróleo y gas (fractura hidráulica), que llega con antecedentes depredadores del ambiente que han originado prohibiciones en varios países. Desde mi posición, interpreto que una “refundación” debe contemplar un cambio al modelo cultural que ha impuesto el MPN desde 1963. Para eso, lo primero que debemos hacer es revisar las relaciones entre el Estado y la sociedad. El primero está demasiado presente en todas las actividades y al diversificarse tanto pierde eficacia y eficiencia en las tareas que no puede ni debe delegar. La sociedad, a su vez, debe liberarse de la comodidad del tutelaje estatal para recuperar valores y capacidad de acción y asumir riesgos con creatividad. Debe asumir que para crecer como conjunto social hay que ejercer derechos pero, por lo menos en igual medida, cumplir obligaciones. Hace años que sostengo que en Neuquén el reloj de la democracia viene atrasado. Se debe terminar con las oligarquías locales formadas desde los cargos gubernamentales y los negocios del Estado. La alternancia en la administración del Estado es una necesidad sustancial para enriquecer las visiones y acciones sobre el crecimiento demográfico, económico y social, como ha ocurrido en los municipios más importantes de la provincia. Sin alternancia, las pautas republicanas languidecen. Un cambio como el que postulo implica –sí o sí– terminar con las características feudales que el MPN y su familia dominante han impuesto en sus relaciones con la sociedad. Este sistema desvaloriza la necesaria calidad institucional. El equilibrado desarrollo de la provincia, explotando las potencialidades de cada región y alentando actividades novedosas fuera del área de mayor concentración demográfica, es otra condición. Debemos romper la macrocefalia que replica el criticado modelo nacional. La calidad de vida de los pobladores es otra condición básica. Se deben recuperar políticas habitacionales perdidas hace décadas y la calidad de los servicios de salud, educación y asistencia social, que debe ser ayuda de coyuntura y no lazos de opresión clientelar permanentes. Hoy tenemos una sociedad con marcadas desigualdades y preocupantes niveles de violencia, un sinnúmero de adultos que no acostumbran trabajar, miles de jóvenes que no estudian ni trabajan, segmentos ganados por la droga y el alcohol y una amplia franja forjada con el subsidio y el denigrante clientelismo. De este cuadro, que es urgente revertir, hay un solo responsable político, no hay dudas. La defensa del ambiente, como escenario básico para el crecimiento de las sociedades del futuro, es otro imperativo. Neuquén debe abandonar una larga historia de ser considerada “zona de sacrificio” para que otras partes del país crezcan. Si bien rechazo la explotación “no convencional”, reconozco que el modelo avanzará como una topadora de gran porte hacia el gas y petróleo alojado a miles de metros de profundidad. Enarbolarán cuestiones de Estado y arrasarán con lo que se oponga. Pero aun desde esta posición de inferioridad de poder sigo planteando que una sociedad que tenga el petróleo como principal recurso económico será una sociedad llena desigualdades y de valores menguados. Sostengo que hay que avanzar hacia un modelo económico con una multitud de actores que se repartan y exploten los valiosos recursos naturales, especialmente la tierra y el agua dulce. Será una economía más “mansa”, pero sustentable y previsible. Todo asentado en políticas educativas que formen personas con herramientas para escapar de la pobreza y mantener vigentes, siempre, principios democráticos, de libertad y justicia. Se deben revalorizar y recuperar la autonomía provincial, el federalismo y el desarrollo regional. Hace falta, para este punto, mejorar la coparticipación impositiva que actualmente monopoliza el gobierno central. Espero que esta idea que ha expresado el señor gobernador nos sirva a los neuquinos para debatir seriamente nuestro presente y nuestro futuro. Miremos para atrás y hacia adelante y nos daremos cuenta de que una refundación positiva, sana y que represente un salto de calidad para la provincia es imprescindible, pero debe tener otros soportes y horizontes y la deben liderar otros actores, no aquellos que diseñaron, ejecutaron y lograron los resultados que hoy tenemos. (*) Presidente de la Junta Provincial CC-ARI Neuquén


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