La señalada se reedita cada año en el norte neuquino

Oraciones, cuecas tonadas, asadosy chupilca.



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Toda la habilidad para no lastimar al animal más allá de lo indispensable.(Foto: Juan Carlos Parada )

CURACO (ACHM) -Amanece y en la apacible tranquilidad del campo ya comienzan a circular los mates para iniciar una jornada en la que una familia de crianceros llevará a cabo la señalada. Es una actividad ancestral en la zona norte, punto culminante de la parición, trabajo laborioso que no siempre rinde los frutos esperados, dependiendo de muchos factores, entre ellos las condiciones del tiempo.

Los Alarcón tienen su campo en Curaco, en el departamento Pehuenches, a 65 kilómetros de Chos Malal.

Allí como todos los años se reúnen para la tradicional señalada, una actividad campesina de trabajo, pero que además constituye una oportunidad única de compartir con la familia, bailar cuecas, degustar chivitos al asador, chupilca, empanadas, tortas fritas y mates.

Ni bien comienzan a nacer los chivitos Atilio va programando la señalada. Con gente amiga invitada para la ocasión, a quienes siempre hacen sentir como de su propia familia, porque son amenos, cordiales, comparten lo que tienen y se esmeran por brindar lo mejor.

“Río Negro” tuvo la oportunidad de compartir con los hermanos Alarcón y sus familias la señalada de sus chivitos, la cual comenzó temprano en la humilde vivienda, donde sobran las muestras de afecto y cariño.

Mientras las mujeres preparan la masa para las tortas fritas, en las cercanías, aprovechando las alamedas, Juan Pablo y Marcelo, dos jóvenes de la familia comenzaron a carnear los chivitos que fueron seleccionados para compartir al mediodía.

En la ladera de un cerro cercano y dispersos en el campo se puede apreciar el piño, mientras de a poco comienzan a llegar Atilio, Varón, Adriano, Ramón y Nelly, “los hermano Alarcón”. En esta oportunidad faltó Fátima.

Solo los dos primeros continúan con la crianza de los animales, pero todos se reúnen para compartir esta jornada.

Los animales a señalar son de Atilio, Varón, Marcelo, Martín y Juan Pablo, estos tres últimos son jóvenes de la familia que decidieron, aunque tienen sus ocupaciones en Chos Malal, continuar con la tradicional familiar.

A media mañana unos caminando y otros a caballo salen al campo a juntar los chivitos, faena en la que cumplen un rol importante los perros Campero, Lonco y el Bayo con el arreo.

También ayudan tres viejos amigos de la familia: Félix, Alejo y Gilberto, profundos conocedores del oficio.

El calor comienza a hacerse sentir cuando desde el corral se divisa el piño. Cuesta mucho juntar los animales, pero a diferencias de años anteriores hay mucha gente colaborando para ingresarlos al corral.

En cercanías otro grupo hace una manga para que los chivitos entren en ella comienza la señalada.

Continúa la ronda de mate, mientras Varón comienza con el fogón donde se dispondrán los chivitos al asador.

No falta la cuota religiosa: la señalada se inicia con una oración. Claro que durante la jornada también se cantan tonadas y se bailan cuecas (ver recuadro).

En el corral comienzan a separar los chivitos que fueron marcados cuando nacieron y que a partir de ahora llevarán la señal de su dueño.

Las labores se agilizan porque la señalada no sólo es tema de hombres, colaboran mujeres y niños en separar los animales y sacarlos del corral una vez que han sido señalados.

Como todos saben señalar son cinco o seis las personas que agiliza las labores que se prolongan de todas maneras varias horas.

El tiempo ha transcurrido y los chivitos asados lentamente están a punto, por lo que la tarea se interrumpe hasta las primeras horas de la tarde.

La comida es sagrada y Silvia reza una oración, para agradecer los alimentos, la crianza y el poder compartir en familia.

Los chivitos al asador son una delicia y se comparten al aire libre. No faltan empanadas, chupilca, tortas fritas y ensaladas para acompañar. En pocos días más los “Alarcón” partirán con los animales desde Curaco a la veranada en Lumabia, cerca de las Lagunas de Epulauquen.

Toda la familia y los vecinos invitados participan de la tarea. Hasta los niños conocen el oficio y también colaboran.

Juan Carlos Parada

Juan Carlos Parada


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