La tentación de negar al Estado como espacio colectivo



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El espacio público es aquel que nos representa en tanto realidad colectiva que contiene y fomenta el desarrollo individual, colectivo y social. Nuestra realización individual está fuertemente ligada a la colectiva. Fracasa esta, fracasa aquella. No ha sido ni es cosa sencilla aceptar que al hablar de Estado nos referimos a realidades colectivas en el espacio público. Esta es nuestra hipótesis de trabajo y creemos que tenemos algunas argumentaciones que la sostienen:

1. La globalización: las interdependencias internacionales crecientes han llegado al extremo de que algunos pensadores nos adviertan sobre el gobierno de las elites económicas globales como nueva forma de Estado. Estamos ante el poder de corporaciones económicas trasnacionales que “utilizando” gobiernos “afines” construyen liderazgos políticos trasnacionales con máscaras “electorales democráticas internas”. Es el gobierno global del “no Estado” y, más allá de los Estados, donde lo colectivo es dominado por individualismos económicos y estratégicos a escala global.

2. Gestión no colectiva de los asuntos públicos: la manera de pensar a los gobiernos desde la partidocracia es culturalmente desde las individualidades. Se construyen candidaturas y, luego, se diseñan la llegada al poder y sus resortes desde la exaltación de los individualismos. Se “gestiona” frecuentemente al Estado desde los gobiernos con mecanismos pensados desde la individualidad y no desde las temáticas emergentes en una sociedad determinada, en un momento determinado y desde sus posibles proyecciones.

3. Zonas no democráticas en las democracias: es habitual, en los actuales tiempos, detectar la existencia de mecanismos tendientes a debilitar la idea de Estado. Es aquello que llamamos zonas de baja calidad democrática del propio espacio colectivo. Las democracias son democráticas si son construidas y vividas desde las diferencias, los proyectos con características esencialmente uniformes no son democráticos. Y con ello se debe tener especial cuidado, ya que desde discursos que poseen apariencia democrática puede perseguirse debilitar a las democracias. Aparecen zonas no democráticas desde las propias democracias. Se vacía sutilmente de democracia a nuestras democracias debilitando el espacio colectivo y fortaleciendo el individualismo y adoctrinando el espacio público con una o unas ideologías dominantes.

4. La supuesta imposición de las minorías: se comienza a hablar por estos tiempos en que la causa pendular de políticas “populistas” hacia “políticas neoliberales” se debe, en parte, a una suerte de “cansancio” de supuestas mayorías que se han sentido “hostigadas” por conquistas de supuestos grupos minoritarios. Cabe preguntarse si algo de ello ha sucedido de tal manera en lo discursivo, mas aquello que no puede ni debe negarse es la conquista de derechos humanos que en una mirada superficial pueden ser de una minoría o grupo pero sustancialmente nos pertenecen a todos como humanidad. Son la base misma de la existencia del Estado. Puede discutirse si alguna minoría radicalizada desea imponer su propio pensar adoctrinando a la mayoría. Sin embargo, aquello que no es posible afirmar de las minorías organizadas y movilizadas en la conquista, garantía y promoción de derechos fundamentales es que sean la causa de la intolerancia de supuestas mayorías. Mayorías estas que pretenden, a su vez, imponer sus propias ideologías adoctrinando a esas minorías.

5. Cultura bipolar estatismo-neoliberalismo. Representada por ciclos históricos y políticos de tensiones entre miradas estatistas con aquellas otras liberales. Ello nos ha puesto en un lugar equivocado negando, consciente o inconscientemente, la propia viabilidad colectiva por sus argumentaciones extremas.

Concluyendo ya: creemos encontrarnos en estos tiempos ante la provocación y exaltación del individualismo. Lo colectivo se pretende descartar, afectando así la propia esencia del Estado.

El problema es que el Estado es perspectiva colectiva o no es Estado. Es síntesis y expresión de lo colectivo que contiene a las individualidades. Tendríamos que empezar a aceptar que somos inviables individualmente si no somos viables colectivamente. Antes o después nos daremos cuenta de ello.

El tema es que no sea tarde e irremediablemente irreversible, como ha sucedido con algunas afectaciones a nuestra “casa común”.

El antídoto para ello: la solidaridad. El método: la convivencia plural ciudadana. El espacio desde donde expresar la dimensión colectiva: el Estado.

*Profesor de Derecho

Vivimos tiempos de provocación y exaltación del individualismo. Lo colectivo se pretende descartar, afectando así la propia esencia del Estado.

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Vivimos tiempos de provocación y exaltación del individualismo. Lo colectivo se pretende descartar, afectando así la propia esencia del Estado.

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