La última voluntad del rastafari

El 6 de febrero Bob Marley habría cumplido 60 años

SHESHEMENE /NAIROBI (DPA) – «No woman no cry», cantaba Bob Marley mientras movía rítmicamente sus caderas y su melena de cabello rasta.

Nacido en los guetos de Jamaica, hijo de una negra y un blanco que no quiso saber nada de él, cantaba contra la represión de los pobres. Bob Marley le regaló al mundo la música reggae y los gorros tejidos de colores rojo, verde y amarillo.

El 6 de febrero hubiera cumplido 60 años. Su viuda Rita quiere ahora trasladar sus restos mortales de Jamaica a Etiopía, su «patria espiritual», como dice ella. Es una confusa mezcla de religión, música, culto y movimiento de liberación de los negros lo que une al paupérrimo país del este de Africa con la isla del Caribe.

El movimiento rastafari, entre cuyos profetas más importantes figura Bob Marley, tiene su origen en el movimiento negro de Jamaica. A la luz de la añoranza por las raíces africanas, el emperador de Etiopía, Haile Selassie, apareció como mesías del movimiento. En aquel entonces, Etiopía tenía buena fama: era el único país africano que nunca había sido colonizado y su soberano era, según la tradición, un descendiente del rey bíblico David.

«Ras Tafari», como se llamaba el emperador antes de asumir el cargo, le dio el nombre al movimiento. El mismo era cristiano y veía más bien con escepticismo su endiosamiento por parte de los jamaiquinos. Pero en el fondo le gustaban sus extraños seguidores e incluso les regaló un terreno en Etiopía para que hicieran realidad sus sueños allí.

En Sheshemene, unos 250 kilómetros al sur de Addis Abeba, viven todavía hoy unas 80 familias de acuerdo a los ideales del movimiento rasta. Se dejan los cabellos con «dreadlocks», fuman marihuana para encontrar la paz espiritual y se llaman «hermano» o «hermana». Algunos son descendientes de los jamaiquinos que se afincaron allí en los años 50, otros llegaron de Europa o Estados Unidos.

«El 60 cumpleaños de Bob Marley se celebrará en Etiopía a lo grande», dice una seguidora de la comunidad rastafari. Entre otras cosas, hay previsto un concierto de diez horas en la capital, en el que se espera la presencia del astro senegalés Youssouf N'Dour. Posiblemente, a continuación se inaugure una nueva tumba para Bob Marley en Sheshemene. «Si fue su última voluntad ser enterrado en Etiopía, entonces debe ser así», dice la joven.


SHESHEMENE /NAIROBI (DPA) - "No woman no cry", cantaba Bob Marley mientras movía rítmicamente sus caderas y su melena de cabello rasta.

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