La vaca atada
A contramano de lo que ha sido uso y abuso en el MPN, hoy se aprecia cierto estado deliberativo en el sector Azul.
NEUQUÉN
HéCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
La importancia estratégica de la formación Vaca Muerta, ese enorme reservorio de petróleo y gas que ocupa buena parte del subsuelo de la provincia, puede inferirse del interés extraordinario que provoca. La visita de un funcionario estadounidense de tan alto nivel como el subsecretario de Energía Daniel Poneman no registraba antecedentes, al menos en los últimos años, en esta provincia. Vaca Muerta es la nueva panacea de los argentinos. En poco menos de dos años ha pasado de ser un interrogante cargado de suspicacias a convertirse en el nuevo bálsamo capaz de remediar todas las cosas. Es la confirmación del destino manifiesto de esta alejada república sudamericana. La certeza de que será un país atado con alambre pero Dios es argentino y se empeña en confirmarlo a cada rato. Granero del mundo, Argentina potencia y ahora capital universal del shale –para no hablar de Maradona, Messi, el asado y las empanadas–, éste es un país, qué duda cabe, excepcional. La tournée de míster Poneman fue tan fugaz como refulgente. En dos días se entrevistó con ministros y legisladores del oficialismo y de la oposición, hizo una visita relámpago a la vaca encantada de la mano del mandamás de YPF Miguel Galuccio y del gobernador Jorge Sapag, se entrevistó en privado con la presidenta en Olivos y se volvió. Este hombre que vivió en la Argentina y se precia de tener en su despacho de Washington una foto autografiada de Raúl Alfonsín recordó a su paso por aquí que fue la Secretaría de Energía de su país la primera que puso sobre aviso a los argentinos de la magnitud de Vaca Muerta y reiteró aquí y allá que Estados Unidos tiene la tecnología necesaria para sacar tanta riqueza y está dispuesto a invertir “miles de millones de dólares” pero, claro, quiere “reglas claras y seguridad jurídica”. No lo dijo, pero está claro también que no sólo Estados Unidos tiene la tecnología apropiada para sacarles petróleo y gas a las piedras –lo hace desde hace diez años con resultados extraordinarios: dejó de importar gas y se apresta a exportarlo– sino que también Canadá, China y Rusia, entre otros, manejan los mismos o parecidos recursos técnicos. No dijo, en fin, que su país compite con ellos y que los argentinos, si quieren acceder a recursos que podrían catapultar el desarrollo del país por más de 100 años, además de poner reglas claras deberán decidir cómo y con quiénes se asocian. No mencionó tampoco que deberán resolver si tener la vaca atada sirve para construir una sociedad más desarrollada y preservar el medioambiente o para multiplicar la desigualdad, la corrupción y la mugre. No lo dijo porque no le concierne, les concierne a los argentinos –a quienes misteriosamente Dios premia una y otra vez con la abundancia– decidir si quieren que este país y esta provincia se parezcan a Noruega o a Nigeria. Lo que vale para los argentinos vale en mayor medida para los neuquinos que, según la Constitución nacional reformada del 94, son los titulares de tanta riqueza. Precisamente, éste es uno de los temas que se han colocado en el centro del debate político de la provincia y, como no podía ser de otra forma, estuvo presente en la conferencia de prensa que brindaron el jueves Poneman, Sapag y Galuccio. Tanto el gobernador como el CEO de la petrolera nacional se mostraron contemporizadores al referirse a la pulseada entre YPF y la neuquina GyP. Galuccio aclaró que está a favor del derecho concesionario de las provincias. Sapag archivó el proyecto de una ley provincial que traspase las áreas en forma automática a GyP y abogó por “una ley uniforme a nivel nacional”. No sólo Sapag se puso en sintonía con el proyecto de ‘ley única’ de hidrocarburos. Su principal competidor dentro de su partido, el petrolero Guillermo Pereyra, quien había rechazado las facultades extraordinarias para GyP, salió esta semana en defensa de la petrolera local (después de todo puede ser gobernador) pero también le marcó la cancha a YPF. “Defiendo a la empresa provincial contra YPF que se quiere quedar con la pelota, pero aunque se tiene que respetar la ley Corta (que resguarda los derechos de las provincias productoras) hay que articularla con una nueva legislación que incorpore el nuevo universo de los no convencionales” dijo, palabra más palabra menos, a este cronista. Agregó que también hay que contemplar el interés de las empresas “que vienen a invertir y quieren saber qué se hace con los dólares”. ¿Será en lo único que han comenzado a acercar posiciones los dos hombres fuertes del MPN? Según uno de ellos, también han acordado sustraer sus propias figuras de la interna por los cargos partidarios “y nada más”. No por nada los sectores que cada uno apadrina han comenzado a mover sus fichas de cara a la interna por las autoridades partidarias del 24 de agosto. Los pereyristas se han largado a afiliar y los sapagistas han empezado a barajar candidaturas. Esta semana afloraron las del ministro de Hacienda, Omar Gutiérrez, y la del intendente de Chos Malal, Rolando Figueroa. Sin embargo, bastó que se asomaran apenas para que desde la propia lista Azul surgieran los cuestionamientos. A contramano de lo que ha sido uso y abuso en el MPN, hoy se aprecia cierto estado deliberativo en ese sector de la fuerza. Y ya se sabe lo que pasa en un partido más acostumbrado a las órdenes que al debate político: las estrellas ascendentes tienen un gran poder de gravitación. Por lo pronto, Pereyra salió enseguida a ‘juntar heridos’ entre los disconformes del sapagismo. “La política es también picardía”, dijeron con un guiño en su entorno. Puede que sea cierto, pero la política no es sólo picardía. Tampoco es sólo diplomacia, ni dejar hacer.
NEUQUÉN
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora