La vida privada y anónima de Fito Páez
El cantante y compositor pasa en Madrid por uno de sus mejores momentos personales. Ya no es el chico marginal y aguerrido de los años iniciales, pero tampoco el ídolo pop en el que se transformó finalmente en la Argentina donde aun, asegura, no puede pararse en una calle sin que le pidan un autógrafo. Semanas antes de iniciar una gira por el país, "Río Negro" conversó con él. El horror y la actualidad fueron el eje de la extensa charla.
Suena el teléfono y Fito Páez atiende al tercer pulso. «Río Negro» interrumpe la siesta de Martín, que se queja llorisqueando. Otoño soleado a pocas cuadras de la Puerta de Alcalá, a una del Retiro. Calle, edificio y departamento tranquilos. El rosarino está en plena posproducción de «Vidas Privadas», su primer largometraje (ver recuadro) que protagoniza Cecilia Roth, mujer que ahora acuna tiernamente al otro niño de la casa y logra que se vuelva a dormir. Fito también trabaja en el próximo compacto y en la gira nacional que partirá de Ushuaia en noviembre; por la mañana envió un correo electrónico a Buenos Aires con la guía de temas para los ensayos de su nuevo grupo. Por un par de comentarios en medio de los saludos, se lo nota preocupado por los hechos que siguen perturbando al planeta.
«Quiero que mi hijo crezca en un mundo feliz. La sensación que todo esto me da, es que sabemos muy poco de otros lugares dela Tierra y también que para mí este horror no es nuevo. Lo de las Torres Gemelas fue espantoso, pero tragedias de esa naturaleza vienen sucediendo en Oriente desde hace muchísimo tiempo y no tienen prensa. No sabíamos de las 500 mil muertes en Irak, por ejemplo. Ahora está surgiendo este espíritu trágico pero desde Occidente, que se va dando cuenta de lo que está pasando del otro lado del mundo, del cual no sabemos nada. Y a la vez, se victimiza. Ese el tema, ahí me parece que está el corazón del conflicto, porque es lo peor que puede hacer porque jerarquiza al otro, se siente atacado, simple y solamente, como si fuera un ataque gratuito. Eso me parece que va a ser el caldo de cultivo para un conflicto sin fin próximo, cercano.»
– ¿Esta última idea afecta tu actividad creativa, te cuestionás para qué hacer lo que hacés?
-Si, pero siempre ha estado esa idea trágica en lo que hago, de una manera u otra. No como único tema, porque si no la vida sería insoportable, estaríamos en la cárcel o en el manicomio. Pero, está ahí como música de fondo. Quiero decir, me afectan muchísimo las muertes de Irak, el tema de las Torres, y los 30 mil muertos en Argentina o la tragedia que vivió mi familia cuando asesinaron a mis abuelas. Me siento muy conectado con esa clase de situaciones. No me toma por sorpresa lo que ahora ocurre, salvo por la espectacularidad del hecho. Me parece que la condición humana conlleva a ese tipo de locura, que se genera de maneras muy diversas, pero, básicamente por no tener en cuenta al otro. El otro no existe, es diferente a mí y cuando me ataca, es el mal. Ahí está el nudo, en no pensar, no saber, no tener curiosidad por ver qué realmente le pasa al otro.
– «Nobody told me», la canción de John Lennon de 1980, comienza diciendo «Todos están hablando pero nadie dice una palabra (Fito ríe), todos haciendo el amor y nadie realmente cuidados. Hay nazis en el baño, justo bajo las escaleras…»
-Muy sabio y preciso Lennon. Es tan difícil transferir ese tipo de cosas. Creo que un tema como «Lleva» que es el segundo de «Rey Sol» (su último disco editado), es la antecara de todo esto. Escuchalo cuando tengas tiempo o el mismo «Rey Sol», es otra antecara. Son espacios que necesito, que necesitamos para vivir, para reflexionar, para respirar, para pensar que las cosas van a estar mejor y que por momentos, son mejores. En la relación personal con la sensualidad va a estar el respiro, el quitarse la máscara que te impide hacerlo. En ese contacto muy íntimo y muy personal tuyo. Alguien dijo, recuerda Páez, «Los ciegos, como los poetas saben ver en la oscuridad». Cierto, pero también hay que saber leerlos. Saber descubrirlos.
Nosotros, los argentinos, no debemos barrer bajo la alfombra, porque ahí tenemos nuestros grandes conflictos. Y justamente no es basura lo que ocultamos, sino nuestros muertos, a los que todavía les decimos desaparecidos. Que no fueron velados, ni enterrados. Hasta que no se charle de ese genocidio feroz y fatal que hubo en Argentina y se abandone el boludeo de la teoría de los dos demonios, hasta que no se revean las leyes de Obediencia Debida, Punto Final e Indulto, no estaremos capacitados para poder resolver ni avanzar. Como Nación, como grupo de gente. Hasta que no analicemos qué pasó ahí, hasta que no charlemos, no debatamos sobre eso en serio… No hay que salir a la calle sólo cuando la Selección le gana un partido a Inglaterra, eso me hace sentir triste… Como gran grupo humano, nos debemos un debate fuerte de verdad, hondo. Y ahí vamos a cambiar la dirigencia política y más cosas.
El 11 de setiembre Fito estaba en Los Angeles, esperando la hora de entrega de los Grammy, que debió postergarse. «Sentí miedo, porque primero fue Nueva York, luego Washington y lo próximo podría hacer sido LA. Parecía cantado. Las primeras horas fueron de mucho temor y después afloró la tristeza, era una violencia muy explícita, muy clara. Pero a la vez estuve atento, no me comí todo lo que decía la televisión norteamericana. Algo se está cocinando, esto no lo hizo cualquiera, acá se mueven otros hilos, es un poco la reflexión posterior, la de las personas inteligentes en el mundo. Es muy patético escucharlo a (George) Bush decir que tienen que mejorar la imagen de los Estados Unidos en el mundo, como si fuera una campaña publicitaria… Nuestros muertos, tienen que ver con ellos, también.»
– Lennon dice en la canción que te citaba, «Algo siempre está cocinándose y nada hay en la olla…»
– La función del artista es iluminar, oscurecer, darnos cuenta. Somos como parabólicas, en algunos momentos unas funcionan mejor que otras, a veces no captamos nada, otras transmiten en demasía. A veces, el receptor no está preparado para tanta información. Pero se supone que eso hacemos. Cuando mandé la lista de canciones a Buenos Aires para la banda que me va acompañar en la gira del mes próximo, repasándolas, vi que muchas letras adquirían una dimensión nueva, impresionante frente a tanto horror que hoy vemos.
Como «Ciudad de pobres corazones», o «Yo vengo a ofrecer mi corazón», o «Abre», o «Lleva». La época les ha dado un mayor volumen. Lamentablemente el afuera reacciona de un modo que dimensiona esas pequeñas porciones del todo. Pensé también que cuando las escribí, estaba conectado, que estaba bien, que son canciones que podés tocar toda tu vida porque siempre van a estallar de manera diferente, con palabras y acordes auténticos, verdaderos. Como si fueran madera noble, que el tiempo no va a dañar.
En la tranquilidad y la distancia de su barrio madrileño, Fito sale a caminar de noche con Martín, a dormirlo mientras tanto. Está cómodo, bien, conectado con el pibe que fue antes de salir a vender discos, de convertirse en artista popular. Puede mirar a los demás y pasar inadvertido.
«Es muy importante, significativo, poder mirar al otro y no tener que andar esquivando su mirada. En Buenos Aires, si observo a alguien, ya es un autógrafo; es maravilloso, pero en algún punto te encierra mucho, te pone paranoico y agobia un poco. Quita un poco de felicidad. Yo soy muy tímido por naturaleza y acá me puedo dar el lujo de quedarme parado en una esquina un largo rato observando a la gente.»
Eduardo Rouillet
Suena el teléfono y Fito Páez atiende al tercer pulso. "Río Negro" interrumpe la siesta de Martín, que se queja llorisqueando. Otoño soleado a pocas cuadras de la Puerta de Alcalá, a una del Retiro. Calle, edificio y departamento tranquilos. El rosarino está en plena posproducción de "Vidas Privadas", su primer largometraje (ver recuadro) que protagoniza Cecilia Roth, mujer que ahora acuna tiernamente al otro niño de la casa y logra que se vuelva a dormir. Fito también trabaja en el próximo compacto y en la gira nacional que partirá de Ushuaia en noviembre; por la mañana envió un correo electrónico a Buenos Aires con la guía de temas para los ensayos de su nuevo grupo. Por un par de comentarios en medio de los saludos, se lo nota preocupado por los hechos que siguen perturbando al planeta.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios