La violencia y la participación, en la mirada de los jóvenes

Siete chicos expusieron. El pedido por acceder a los boliches, la difusión de la mediación escolar, la violencia institucional y la participación fueron algunos de los temas plasmados.

AUDIENCIA PÚBLICA

La primera audiencia pública juvenil tuvo escaso público y participación pero aún así siete de los trece inscriptos expusieron su visión de distintos aspectos de la violencia, ya sea institucional, escolar, de género, y de la participación y el rol de los jóvenes en Bariloche.

La audiencia estaba destinada a jóvenes de entre 16 y 24 años que por primera vez tenían la oportunidad de hablar en una audiencia pública municipal exclusivamente destinada a este segmento y que fue impulsada años atrás por un colegio como parte de las propuestas del programa “Concejal por un día” que realiza el Deliberante.

Rocío Mendoza fue una de las expositoras que llevó a la audiencia la necesidad de que el Estado garantice la seguridad de los jóvenes y que puedan formar parte de la noche en Bariloche con una mirada crítica al cerrado circuito de discotecas que son habilitadas casi de manera exclusiva para los estudiantes que llegan para pasar sus viajes de egresados.

Según relató la adolescente, los jóvenes no pueden afrontar las elevadas tarifas de ingreso que limitan el acceso a las discotecas y solo quedan dos lugares posibles a donde asistir para divertirse, muchas veces con poca seguridad edilicia por tratarse de locales habilitados como pubs.

“Tenemos los mejores boliches pero no podemos ingresar, los jóvenes quedamos a la deriva por las noches”, dijo Rocío en su exposición de cinco minutos ante un grupo de concejales, docentes, jóvenes y público en general.

Claudio Pacheco, un joven que está en un régimen privado de la libertad y que comenzó a salir hace seis meses, expuso su mirada para pedir que las instituciones “hagan y funcionen” y puso de ejemplo al grupo Encuentro que trabaja con la juventud. “Yo soy un violento, si hay violencia en los jóvenes también hay de los adultos y hay que hacer algo, la violencia también parte de las casas”.

El joven que ahora se rehabilita por el consumo de drogas se ofreció para dar charlas en las escuelas y en los barrios para transmitir su experiencia.

Sabrina Yanquitru expuso la experiencia de los alumnos mediadores del colegio Nehuen Peumán y alentó a que se extienda una red de estas prácticas en todos los colegios de la ciudad “para disminuir la violencia y que en los colegios se resuelvan los conflictos de manera pacífica”.

Mariano Marcozzi eligió hablar de la violencia de género y específicamente de la violencia en los noviazgos y pidió que se retome la iniciativa de instalar una Comisaría de la Mujer en Bariloche con personal capacitado femenino y profesionales psicólogos. Mientras que Débora Castillo destacó la posibilidad actual de expresarse que tienen los jóvenes y abogó por mayor participación como ocurrió en 2012 cuando unidos los estudiantes lograron el boleto estudiantil.

Leila Scerbo planteó la importancia de la educación en la violencia institucional y cuestionó que muchas veces “se naturalicen esas situaciones” especialmente con la agresión de policías a jóvenes. Por eso pidió que en las escuelas se enseñe sobre esta cuestión con talleres y que no sean temáticas a tratar de manera ocasional cuando ocurre algún episodio de violencia institucional.

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