“Lanata y el periodismo”
Comprendo plenamente el tinte de indignación del señor Ángel Moreno en su carta de lectores del 26/7/2015 respecto a la impunidad verbal con que se maneja Jorge Lanata en ese seudoperiodismo que dice ejercitar. Con el debido respeto al señor Moreno, no pida cargar las tintas en que políticos, jueces o gremialistas puedan hacer algo con la verborragia escandalosa de Lanata. Estamos en una democracia en la cual el cuarto poder (en nuestro país la poderosa corporación mediática) apaña estos lamentables personajes. Como escuchará habitualmente, estamos ya en una dictadura, ¡imagínese lo que sería poner límites a Lanata! Constantemente agresivo, con apreciaciones de pésimo gusto respecto de temas sensibles para nuestra sociedad, como puede ser la identidad de género (para muestra, el último cruce que tuvo con Florencia de la V) con palabras soeces por las cuales cualquier periodista hubiese sido sancionado. Éste, entre muchos otros temas de los cuales habitualmente opina desde su magnánimo saber, “investiga” e “hiperrecontrachequea” este periodista. Ya fue convocado por otro dislate discriminatorio (entre tantos de los que tiene en su haber) a declarar. Según él, el lugar de convocatoria (el Inadi) se parecía a un campo de concentración. Un insulto más a los castigos corporales y psicológicos que sufrieron los prisioneros judíos y a sus muertos en los campos de concentración. Pero bueno, es el gran periodista que tenemos. Periodista estrella. El que levanta el dedo medio para saludar. El que dice que la Argentina es un país de mierda (sic). Lo cual ofendería, como me ofende a mí, a muchos de los integrantes de nuestro país. No creo que lea esto Lanata, pero yo no vivo en un país de mierda. Lo que duele sobremanera es que muchos argentinos le dan rating a este señor que piensa eso y lo afirma, sin tapujos. Por eso es patético, independientemente de la ideología política que se tenga, que este desbocado periodista tenga los acólitos que tiene. Lamentable para el periodismo. Lamentable para nuestro querido país. Lamentable para nuestra democracia. Ojalá que Lanata siga ejerciendo ese libertinaje de opiniones que tiene, pero que levante un poco el nivel. Que es pésimo. No todo tiene que ser agresivo para voltear un gobierno y obedecer a sus amos, los de la cadena nacional del desánimo, la de la corporación mediática. Esa misma que, en tiempos de dictadura, colabora al máximo. Y en tiempos de democracia, le pone palos para voltearla. Las urnas deciden los destinos democráticos, no las corporaciones que, cuando se ven tocados sus intereses, intentan por todos los medios voltear el que lo incomoda y tener gobiernos adictos. Nomás revisar brevemente la historia política y económica de la Argentina lo confirma (la ayuda a la caída precipitada de Alfonsín para abrirse al neoliberalismo de Menem e iniciar el camino para su monopolio de la información, la impunidad de apropiarse de Papel Prensa en connivencia con la dictadura del 76 son muestras claras de ello). Ojalá que Jorgito levante el nivel, por lo menos que sea menos agresivo. Algún ansiolítico le vendría bien. El verdadero periodismo se lo agradecerá. Dr. Marcelo Claudio Fracchia DNI 17.575.066 Zapala
Dr. Marcelo Claudio Fracchia DNI 17.575.066 Zapala
Comprendo plenamente el tinte de indignación del señor Ángel Moreno en su carta de lectores del 26/7/2015 respecto a la impunidad verbal con que se maneja Jorge Lanata en ese seudoperiodismo que dice ejercitar. Con el debido respeto al señor Moreno, no pida cargar las tintas en que políticos, jueces o gremialistas puedan hacer algo con la verborragia escandalosa de Lanata. Estamos en una democracia en la cual el cuarto poder (en nuestro país la poderosa corporación mediática) apaña estos lamentables personajes. Como escuchará habitualmente, estamos ya en una dictadura, ¡imagínese lo que sería poner límites a Lanata! Constantemente agresivo, con apreciaciones de pésimo gusto respecto de temas sensibles para nuestra sociedad, como puede ser la identidad de género (para muestra, el último cruce que tuvo con Florencia de la V) con palabras soeces por las cuales cualquier periodista hubiese sido sancionado. Éste, entre muchos otros temas de los cuales habitualmente opina desde su magnánimo saber, “investiga” e “hiperrecontrachequea” este periodista. Ya fue convocado por otro dislate discriminatorio (entre tantos de los que tiene en su haber) a declarar. Según él, el lugar de convocatoria (el Inadi) se parecía a un campo de concentración. Un insulto más a los castigos corporales y psicológicos que sufrieron los prisioneros judíos y a sus muertos en los campos de concentración. Pero bueno, es el gran periodista que tenemos. Periodista estrella. El que levanta el dedo medio para saludar. El que dice que la Argentina es un país de mierda (sic). Lo cual ofendería, como me ofende a mí, a muchos de los integrantes de nuestro país. No creo que lea esto Lanata, pero yo no vivo en un país de mierda. Lo que duele sobremanera es que muchos argentinos le dan rating a este señor que piensa eso y lo afirma, sin tapujos. Por eso es patético, independientemente de la ideología política que se tenga, que este desbocado periodista tenga los acólitos que tiene. Lamentable para el periodismo. Lamentable para nuestro querido país. Lamentable para nuestra democracia. Ojalá que Lanata siga ejerciendo ese libertinaje de opiniones que tiene, pero que levante un poco el nivel. Que es pésimo. No todo tiene que ser agresivo para voltear un gobierno y obedecer a sus amos, los de la cadena nacional del desánimo, la de la corporación mediática. Esa misma que, en tiempos de dictadura, colabora al máximo. Y en tiempos de democracia, le pone palos para voltearla. Las urnas deciden los destinos democráticos, no las corporaciones que, cuando se ven tocados sus intereses, intentan por todos los medios voltear el que lo incomoda y tener gobiernos adictos. Nomás revisar brevemente la historia política y económica de la Argentina lo confirma (la ayuda a la caída precipitada de Alfonsín para abrirse al neoliberalismo de Menem e iniciar el camino para su monopolio de la información, la impunidad de apropiarse de Papel Prensa en connivencia con la dictadura del 76 son muestras claras de ello). Ojalá que Jorgito levante el nivel, por lo menos que sea menos agresivo. Algún ansiolítico le vendría bien. El verdadero periodismo se lo agradecerá. Dr. Marcelo Claudio Fracchia DNI 17.575.066 Zapala
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