Las bibliotecas populares cumplen un rol social

No cuentan con aportes municipales desde que asumió Tortoriello, dicen, lo que impide el dictado de cursos y las refacciones necesarias.

Por Redacción

Las bibliotecas populares de la ciudad se resisten a perder el lugar que ocuparon, sobre todo, en los barrios donde están instaladas. Además de libros, cada vez con mayor frecuencia tienen sus propias radios FM que suman a un espacio que es comunitario por definición. Cursos, actividades recreativas y apoyo escolar pueden encontrar los niños y jóvenes pero también los adultos que se acercan. Sin embargo, más que la era digital, lo que dificulta la función que cumplen las bibliotecas en la comunidad es, muchas veces, la falta de apoyo gubernamental para generar nuevas propuestas.

En la biblioteca Fernando Jara se siente un silencio de radio. El espacio ubicado en las 300 Viviendas no sólo cuenta con un área destinada para la lectura sino también para aprender ajedrez y para la difusión de programas radiales. Niños, jóvenes y adultos se apropian del lugar para desplegar su aprendizaje e imaginación. Ubicada en el noroeste de Cipolletti recibe personas de todos los barrios de la ciudad.

El integrante de la comisión directiva, David Carrasco, explicó que son muchos los que se acercan para utilizar el espacio, que superó la idea de una biblioteca tradicional y se transformó en un espacio cultural. Aseguró que sobrellevaron las crisis sociales y hasta supieron amoldarse a la era digital.

En ese lugar se vivió de todo, inclusive la crisis del 2001, recordaron Carrasco y otros colaboradores. Los estantes de libros son testigos no sólo de la solidaridad de la gente –que se concreta a través de donaciones– sino también de los cambios que se vivieron en la sociedad. La biblioteca alberga además videos VHS que donó una persona que alguna vez tuvo un videoclub. Cada objeto tiene su lugar designado y está colocado de forma minuciosa.

Las instalaciones están abiertas permanentemente, pero tal vez se observa más movimiento durante la temporada escolar. Los chicos que asisten a instituciones educativas de la zona se acercan con sus computadoras para hacer sus trabajos o simplemente para estar ahí, contó David.

El espacio, que surgió hace 16 años, recibe el apoyo continuo de la gente que vive en ese sector y de estudiantes universitarios que se ofrecen para brindan talleres de apoyo sobre una variedad de materias. Allí también se dictan clases de ajedrez destinadas a todas las edades. “El profesor de ajedrez, Rubén Álvarez, recorre distintos colegios, busca la forma de que los chicos participen. Se hacen torneos y la idea es que el chico tome este espacio como algo propio. Lo nuestro es muy social. Vienen a tomar mate, se sientan a charlar, estamos para que la juventud se sienta parte de este espacio”, remarcó David.

La llegada de la era digital no restó movimiento a la biblioteca. Los adolescentes se acercan con sus computadoras y se conectan, a través de la internet que tiene el edificio, explicaron. Aunque ha bajado la demanda de libros en los jóvenes, son muchos los adultos que se acercan para solicitar uno y disfrutar de la lectura.

Quienes trabajan allí día a día aseguran que lo más importante es la actividad social. Constantemente reciben a personas a las que las moviliza el deseo de colaborar y brindar su conocimiento.

La radio Confluencia también integra ese espacio. Durante toda la semana se emiten programas de política, música, perspectiva de género, y también se les da participación a las escuelas e instituciones que quieran difundir su trabajo.

A través de un convenio con el Municipio se dictaban talleres de capacitación, como el curso de informática que se llevó adelante durante nueve años. Sin embargo, aseguran que dejaron de recibir el aporte desde que asumió la nueva gestión municipal. “Era gratis y participó mucha gente. Hasta hoy vienen a preguntar sobre el curso. Yo les digo que vayan a preguntar al municipio”, concluyó David.

“La idea es que el chico tome este espacio como algo propio. Lo nuestro es muy social”.

David Carrasco, de la biblioteca Fernando Jara.

Datos

“La idea es que el chico tome este espacio como algo propio. Lo nuestro es muy social”.

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