Un debut para ilusionarse
La Albiceleste jugó un partido inteligente y se llevó un buen triunfo. Presión alta, contraataques veloces y un triángulo organizado en el mediocampo, las bases para la victoria.
Un debut para ilusionarse
Pasó el debut, y pasó el rival que a priori asomaba como la máxima amenaza del grupo. La Selección de Martino comenzó con el pie derecho tras superar 2-1 a Chile y, sin brillar, hizo un partido inteligente y se mostró firme del medio para adelante.
El primer tiempo tuvo un contraste claro entre los equipos. Argentina volcó todo su poder de fuego a la banda izquierda, con el tándem Marcos Rojo – Ángel Di María como protagonista.
Con presión alta y la línea defensiva adelantada, más dos laterales activos y colaboradores; Argentina generó peligro constantemente y supo aprovechar los pelotazos cruzados a Higuaín, que pivoteó bien pero no tuvo chances claras.
En la faceta defensiva, si bien los laterales jugaron adelantados, los centrales contaron con la colaboración del triángulo en el medio. Porque, mientras Banega jugaba suelto y servía de nexo con el ataque, entre Mascherano y Augusto Fernández se turnaban para meterse delante de los centrales y ayudar en caso de un contraataque.
Chile, por su parte, hizo poco. Apenas inquietó un par de veces cortando las líneas de pase cuando Argentina quiso salir jugando desde la defensa, y no supo aprovechar las potencias individuales de Alexis Sánchez y Vidal, ambos demasiado enfrascados en el roce con los defensores. Funes Mori fue vital allí, sacando de partido al volante de peinado mohicano.

Quizás el mayor déficit argentino en la primera etapa fue el riesgo innecesario con las salidas por abajo desde el arco con los defensores alejados, que muchas veces Chile estuvo cerca de cortar; y la apuesta constante al centro pasado, que nunca pudo aprovechar con Higuaín bien plantado en el punto de penal y los extremos para la segunda jugada entrando a destiempo.
Ya en el complemento, Argentina hizo efectivo el trabajo de presión de la primera etapa. Durante el armado de Chile en el mediocampo, la Albiceleste apretó y tras un corte preciso de Augusto Fernández, encabezó un contraataque que Di María transformó en gol con un remate seguro.
El segundo gol llegó de forma similar. Contraataque contundente, 3 contra 3 luego de cortar en 3/4 de cancha, y definición al palo derecho de Banega. Bravo volvió a colaborar con una floja respuesta y así llegó el 2-0 de Argentina.
Así como la Albiceleste ganó en contundencia, durante el complemento se mostró mucho más frágil en la zona defensiva y dependió en gran parte de Chiquito Romero, que estuvo seguro con las manos pero demasiado jugado con los pies.
Con el encuentro 2-0, Argentina manejó el partido con calma desde la posesión. Pudo ampliar el marcador faltando cinco minutos para el cierre, pero Rojo se lo perdió abajo del arco con un cabezazo cruzado, producto de uno de los pocos centros fondeados que la Selección logró aprovechar.
En la última del partido, Fuenzalida aprovechó una distracción del fondo y descontó, pero no fue suficiente para un combinado chileno que distó mucho de aquel que logró alzar la Copa en 2015.
Buen debut para Argentina, que dio una prueba de carácter ante un rival siempre duro.
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