Las hendijas que se devoraban los lápices
La muestra del centenario de la Escuela 2 de Neuquén trajo recuerdos imborrables.
NEUQUEN (AN).- Los viejos pupitres eran de madera y el lugar donde se guardaban los útiles era móvil.
Los ex alumnos de la Escuela 2 recuerdan que dejar lápices (plumas ¿marcadores?) sobre ese sector era riesgoso: cuando caían eran devorados por las hendijas que se abrían entre los tablones de pinotea.
«Cuando demolieron el edificio viejo deben haber sacado de todo, porque si los lápices caían ahí abajo no los veías más, nunca más», sentencia Stella Maris Herce, ex alumna y ahora docente de la escuela que nació con la ciudad.
La docente fue la precursora de una muestra de fotos que incluyó el rescate de tinteros, pupitres, boletines, cuadernos y hasta las libretas de ahorro de la Caja Nacional de Ahorro Postal, una cuenta que años atrás todos los alumnos abrieron aunque no se sabe de nadie que haya llegado a cobrar.
«Lo que salió de este encuentro, fundamentalmente, es la necesidad de hacer un museo de la Escuela 2 y por este motivo se arrimó un montón de gente que tiene cosas de aquela época que quiere mostrar. Una de las ideas que está circulando desde hace mucho tiempo y entre quienes nos hemos comprometido en este proyecto es hacerlo en la que era la casa del director», comentó Herce a «Río Negro».
«Yo no sabía que estaba la muestra, me enteré por una amiga que me contó que había visto a mi mamá en una de las fotos y sí es ella, todo es emocionante. Es un recuerdo hermoso», afirmó Graciela Basone, hija de Rosa de Basone, quien lucía espléndida en una de las fotografías en blanco y negro.
«Debe haber sido en algún acto de mi hermana, pero no recuerdo exactamente qué se festejaba», agregó la mujer que estudió en la Escuela 2 entre 1957 y 1963.
La muestra, que ahora se trasladó a una de las aulas, fue una idea de Stella Maris pero junto a ella trabajaron muchas personas, entre ellas la docente Karina Chávez quien le dio un toque especial a la decoración, y además fue ella la que restauró y dejó a nuevo un busto de Conrado Villegas, el patrono del establecimiento.
La imagen de Villegas dormía en uno de los rincones de la biblioteca y fue Karina la encargada del rescate. En rigor, todo la muestra sintetiza un rescate emotivo para los neuquinos.
«Juan Raone nos prestó un montón de cosas de su colección particular, él y otras personas como por la hija del doctor (Carlos) Ramón nos ayudaron para hacer realidad este reencuentro», sintetizó.
NEUQUEN (AN).- Los viejos pupitres eran de madera y el lugar donde se guardaban los útiles era móvil.
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