Las iglesias dan una mano con «pan y esperanza»

Unas 800 familias de Catriel deben recurrir a la caridad. Se organizan ferias de ropa y con lo recaudado se compran alimentos. Otras parroquias armaron una huerta para repartir la producción.

CATRIEL (ACA).- Alrededor de ochocientas familias, ante la desocupación y la falta de políticas sociales, deben recurrir a la caridad de las distintas iglesias cristianas para subsistir. En una crisis que pone a prueba la fe y la solidaridad de un pueblo entero, las iglesias dan una «mano», con «pan o esperanza».

En Cáritas, organización que funciona en la iglesia «Cristo Obrero», todos los jueves se lleva a cabo una feria de ropa; de lo recaudado se compran alimentos para los más necesitados, según comentó Sandra Krapp, quien coordina la entidad.

La parroquia cuenta con una huerta, cuya producción se suma a la entrega de vestidos y calzados. La organización presta el servicio a la comunidad abasteciéndose con donaciones, o el aporte que hacen los beneficiarios. «Cuando hacemos la feria de ropa a todos se le pide una mínima colaboración, aunque sea un peso o dos, para comprar la mercadería que luego se destina a madres solteras, niños y ancianos», describió la coordinadora.

Krapp dijo que «veía a mucha gente con necesidad» como que sabía «que no es una bolsa muy grande, pero la gente la necesita y la espera…».

Por otro lado reconoció la solidaridad «acá todos han aportado a Cáritas, tanto la gente de menor como la de mayor poder adquisitivo. Estoy muy agradecida con la gente, si no fuesen solidarios Cáritas no existiría en Catriel».

Lorena González, miembro de la agrupación evangélica «La Dimensión de Dios» señaló: «Con las primicias -aporte de cada miembro a la organización- se provee a todo aquel que lo necesita, tanto los que venimos al templo, como a cualquier persona. Acá te enterás fácilmente qué familias están viviendo en la pobreza» y comentó que además se realizan campañas de recolección de ropas para los más necesitados.

La integrante de la organización evangélica dijo que la «Dimensión de Dios» va por la creación de un comedor y la ampliación del templo. «Yo estoy desocupada y mamá también, pero gracias a Dios nunca nos faltó nada. Es más, lo que tenemos lo brindamos», reveló.

Hace seis años, otra organización evangélica brinda «un corazón para bocas que necesitan comer». Es el caso de la «Unión de la Asamblea de Dios» que alimentaba a 120 personas. «Si hacemos el pozo ciego, reabriremos el comedor ya que está cerrado por falta de infraestructura «, expresó María Sanfagnini, pastora de dicha organización.

Sanfagnini comentó que se están elaborando proyectos para recaudar dinero y abrir el mismo. «Por lo pronto, la organización ha colaborado con instituciones, como el hospital, reparando camas o con insumos».

Algunas instituciones religiosas colaboran con la comunidad. Otras desde el interior de sus iglesias, brindan contención y apoyo espiritual. Es la consigna que tiene «La Iglesia de Dios». «Todos los días llega gente desesperada y deprimida y aquí se les devuelve la capacidad de volver a creer», dijo el pastor Rubén Yunes.

Yunes explicó que la iglesia cuenta con un ropero y una despensa, que se abastece del aporte de unas 400 personas que integran la iglesia. «Todos los meses, cada miembro, aporta una parte de su sueldo o un producto. Eso va a un fondo común que es para todos».

Frente a la crisis, que en la ciudad arroja un total de 2800 personas desempleadas -según datos del municipio-, opina el pastor que «Dios es más fuerte que la cacerola. La gente necesita volver a creer en sí misma y en Dios, para hacer cosas positivas; lo que necesita es un sentimiento de esperanza».

Objetivos cumplidos

En el seno de la asociación «Evangélica de Poder» existe un sistema de ayuda mutua entre los miembros. «Lo que nosotros llamamos el «kilo», es un vale para cada familia, -que proviene de un fondo que es abastecido por todos los que integramos esta iglesia- que consta de un producto o dos», refirió la pastora Mariela Cerda. Su esposo Polo Cerda, sostiene que «por ahora la ayuda que podemos brindar a nuestros hermanos es individual».

Los pastores rememoraron la historia de Hilda, una integrante que se encontraba en Rincón de los Sauces sin dinero y sin alimentos.

Según el matrimonio, en menos de un día, los miembros juntaron dos cajas con comida y dinero para el retorno de Hilda. «Somos una entidad que no depende de otros fondos, lo que emprendemos es entre todos». «Nuestra meta -dice Marcela- no es suplir solamente el hambre, queremos darle también paz espiritual. Lo único que nos puede salvar es Dios»

Es también el objetivo de otras iglesias como la agrupación Testigos de Jehová.

«Nuestra obra es en sentido espiritual», afirmó María Arrigada, mientras predicaba la palabra. Manifestó sobre la profunda necesidad que tiene la gente de aferrarse a algo, «notamos que las personas ahora nos escuchan más y nuestro mensaje es la Biblia».

foto: En Catriel hay un total de 2.800 personas desempleadas. Las iglesias potenciaron los programas de ayuda mutua.


CATRIEL (ACA).- Alrededor de ochocientas familias, ante la desocupación y la falta de políticas sociales, deben recurrir a la caridad de las distintas iglesias cristianas para subsistir. En una crisis que pone a prueba la fe y la solidaridad de un pueblo entero, las iglesias dan una "mano", con "pan o esperanza".

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