“Las Ineses”, una duda que se llena de humor blanco

Mañana se estrena “Las Ineses” (2016), una comedia protagonizada por Brenda Gandini y María Leal. Tuvimos la oportunidad de hablar en exclusiva con las protagonistas, quienes hacen de madre e hija en esta película.

Es el año 1985. Carmen (Brenda Gandini) y Rosa (Valentina Bassi) van juntas a dar a luz al hospital. Estas mujeres son vecinas -viven una al lado de la otra- y sus maridos, Pedro (Luciano Cáceres) y el negro Ramón (André Ramiro), se apellidan García, coincidentemente. Ese mismo día muchas mujeres paren sus niños a la vez, pero cuando los García conocen a sus hijas la sorpresa es inocultable. Pedro cree que la beba morochita que reciben de la nursery no se parece a nadie en la familia, y los gritos enfurecidos del negro Ramón juran que la criatura rubia que le acaban de entregar a su mujer, no les pertenece. El error está a la vista concluyen los padres, afirmando que sus bebés fueron cambiadas en la sala de partos. Las madres dudan y los médicos aseguran una y otra vez que no hay error posible. La confusión persiste. Así comienza la increíble historia de los vecinos García y sus hijas: dos niñas cambiadas el día de su nacimiento… o después.

P: Esta película tiene ese tinte de las comedias blancas de los años ochenta…

María Leal: A mí encantó hacer este largometraje. Estoy enamorada de él. Hace mucho que no estaba tan entusiasmada con algo. Es una película sana, tierna, con personajes queribles, sensibles, hermosos.

Brenda Gandini: Los vínculos que tienen entre ellos son muy lindos. Es una comedia muy de autor, y creo que esa era la idea. Cuando leí el guión me remitió un poco a mi infancia. Yo soy del interior y uno se siente como identificado un poco con la historia. Más con el rol que cumplían las familias, la mujer en la casa con muchos hijos, el que esté metida la suegra, la mirada del otro por la famosa frase “pueblo chico, infierno grande”.

¿Debutaste en el cine con el director de este filme Pablo José Meza, ¿no?

BG: En realidad, antes hice un papel muy chiquitito en “Las Manos” (2006), de Alejandro Doria. Después sí hice con él una participación en la película “La vieja de atrás” (2010), y me dijo que en unos años me iba a volver a llamar. Le respondí que no iba a tener ningún problema y así fue, me llamó para este filme. Cuando leí el guión me fascinó la historia, me parecía muy transparente. No había maldad en esos personajes, eran puros. Además, estaba muy bien contada. Eso depende mucho de la mirada del director, porque nosotros somos como materia disponible para que él pueda plasmar su visión.

ML: Prestamos un instrumento y la emoción.

BG: Sí, la emoción. Y más cuando un director está tan seguro de lo que quiere contar. Fue muy bueno también trabajar en conjunto con estos seres maravillosos que son mis compañeros. Desde el día uno formamos una familia.

P: Se nota mucho la química en la pantalla.

ML: Bueno, es que eso pasa. Cuando se arma algo lindo entre los actores, eso se transmite. En la televisión pasa lo mismo. Te das cuenta cuando el elenco congenia.

BG: Sí, y además es una película que es una coproducción con Brasil y era un esfuerzo hacerla. Había que mostrar una época que tenía que ir de la mano de la imagen y la verdad es que creo que salió muy bien todo. Yo también estoy enamorada de la película.

P: Hacía muchos años que no trabajabas en cine, ¿qué fue lo que te llevó a participar de esta película?

ML: Muchos, muchos años. Lo que pienso es que para una actriz o un actor hacer cine es un acto de amor. Porque es, básicamente, lo que estamos diciendo: le prestás a un director un instrumento para que cumpla su sueño. Es muy raro que haya comedias de este tipo en el cine argentino. Se hacen muy pocas de este estilo. Cuando leí el libro mandé a preguntar si lo iban a hacer realmente en el tono comedia, y el director me mandó a contestar “comedia pura”. Al otro día vino a mi casa, y lo vi tan joven, tan chiquito, con tantas ganas, que se le notaba que había cerrado los ojos desde hacía mucho tiempo y había visualizado esa película en su mente. Básicamente me enamoré de ese chico, que tiene la edad de mis hijos, y acepté de una. La hicimos a pulmón, y eso me entusiasmó todavía más. Además, él y su mujer Natacha (Rébora) son los productores y entonces era una linda apuesta. Me dijeron quiénes trabajaban y averigüé sobre ellos. Por ejemplo, a Brenda no la conocía, y a mí me importa mucho si son buenas personas, si no se la creen… Yo soy lo más bajo perfil posible, entonces no me gusta estar con “súper estrellas” ni nada por el estilo.

P: Pablo rompió con más de 15 años que no se te veía en la pantalla grande.

ML: Sí, muchísimos años. Estuvo también el tema de que no paré de hacer teatro, y también, aunque en menor medida, bastante televisión. Las películas siempre te salen a mitad de año, o te las piden para el año entrante, y te quedan los baches sin trabajo. Y en nuestra profesión hay que ir viendo cómo se sigue. Te tiene que gustar mucho una película como para comprometerte. Por ejemplo, si me llaman para abril, tengo que ver cómo llego hasta ese mes.

P: Siendo una referente de la “mujer actual”, ¿fue muy difícil ponerse en la piel de una de los años ochenta?

BG: Estaba muy marcado en el guión. La historia estaba muy bien detallada ya desde ahí. Era como un trabajo en conjunto. Uno puede proponer, y de hecho siempre trato de buscarles cositas a los personajes como para aportarles algo distinto también, pero estaba todo servido. Las situaciones, los diálogos, los ensayos, buscarle una tonadita, los colores de cada familia. Para mí todos los trabajos son desafíos porque uno tiene que tratar de interpretar lo que está en la cabeza del otro, pero uno está a disposición del director porque él es el que está viendo todo en conjunto. Si le gusta lo que estás haciendo, va por ese lado.

P: Tu papel, el de la abuela Dominga, era fácil pero muy complicado a la vez. Es la que se mete en todo y le da la cuota de humor.

ML: Hay mucha composición, nada tomado de la realidad (risas). En la vida real, metida no soy, ni con mis hijos ni con nada ni nadie. Además, me encontré con ese muchachón tan precioso (NdR: habla de Cáceres que pasa caminando), y con ella que nos hicimos amigotas.

BG: Yo tengo que hablar muy bien de Luciano porque es mi director en la obra “Pieza plástica” (risas).

¿Acabás de terminar de filmar una película de terror?

ML: Sí, terminé de filmar una película de terror en donde hago de una psicópata asesina. Está dirigida por Daniel Alvaredo, se llama “La señora Haidi”, y trabajo junto a Guillermo Pfening y María Abadi.

P: Muchos actores están apostando a ese género en los últimos tiempos.

BG: Estábamos hablando eso con ella justo antes de que empecemos la nota. Que es bueno que se apueste todavía, y más acá en la Argentina que es un género que no está tan explotado.

ML: Yo acepté participar porque a mi nieto le gustan las películas de terror (risas). Está buenísimo pasar de hacer de una abuela metiche a una asesina sin escrúpulos. Se va a estrenar el año que viene.

Ficha técnica

Título: “Las ineses” (2016)

Dirección: Pablo José Meza

Guión: Victoria Mammoliti & Pablo José Meza

Intérpretes: Luciano Cáceres, Brenda Gandini, María Leal, André Ramiro, Valentina Bassi, Rafael Sieg.

Montaje: Claudio Fagundes


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