Las jineteadas no son tradición

Mar del Plata

Vale preguntarse si toleraría acaso algún “tradicionalista” de ocho a doce segundos de picana eléctrica todos los domingos de su vida a cambio de poder dedicarse al ocio… Lo dudo, pero ese es el argumento en que se basan para justificar el “uso” de caballos “reservados” (indomables) cada semana: “solo” de ocho a doce segundos de golpes de rebenque y pinchos de hierro de cuatro y nueve centímetros clavándose en el abdomen son el precio justo (para estos señores) que paga un caballo por retener la vida durante 20 de sus tal vez 25 años.

Las aberraciones evolucionan en Argentina según la oportunidad económica que generen. Para Ignacio Besteiro, exjinete y animador de jineteadas, “hay criadores de muchos años que han seleccionado yeguas que no sirven para otra cosa que no sea para corcovear, es decir para la jineteada” y destinan su descendencia a ese fin. Venta de ejemplares, apuestas, festivales que movilizan cual todo evento sectores relegados de hotelería, gastronomía regional, souvenirs y afines han afianzado una cruenta práctica bajo el erróneo mote de “tradición” por conveniencia económica. Las jineteadas no son tradición nacional. No más jineteadas en Argentina. No al maltrato animal.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863


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Folclore

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