“Las provincias tendrán que destinar recursos”



BUENOS AIRES (ABA) . “Todos somos culpables de la situación del país, pero si hubiera que repartir responsabilidades la mayoría caerían sobre las clases dirigentes”. Así lo expresaba René Favaloro en “Recuerdos de un médico Rural”, sus memorias sobre la década en que ejerció su profesión en el humilde pueblo pampeano de Jacinto Aráuz.

En vistas de esa realidad, en una entrevista exclusiva con “Río Negro”, Eduardo Raimondi dejó en claro que está dispuesto a que la Fundación siga viviendo con el corazón, pero que no podrá sobrevivir con los bolsillos vacíos.

Después del trágico final de René Favaloro, ¿resucitó la Fundación que lleva su nombre?

Tras la muerte de Favaloro la sensación general era que la Fundación iba a seguir el mismo destino, pero lejos de ello está creciendo y mucho. En coincidencia con la fecha del natalicio del fundador (14 de julio) se reinauguró el Centro de Vida, con áreas como neurociencia, epilepsia, etc, que tiene el 100 % de camas ocupadas. Se hacen siete cirugías del corazón diarias, a lo que hay que sumarle transplantes hepáticos, de pulmón y de médula ósea que son récord, tenemos más de 7000 consultas mensuales (más de mil gratuitas) y además contamos con una producción científica de excelencia.

¿Se puede decir que se mantuvo la calidad científica, pero cambió el modo de gestionar?

Se comprendió que en un país como el nuestro no se puede vivir de subsidios, se optimizó la obtención de recursos, las cobranzas y la cancelación de deudas. El Estado nos debía mucha plata, al igual que las provincias, el IOMA (obra social de la provincia de Buenos Aires), llegó a 20 millones de dólares. Hoy se refinanció, a nadie se le debe un peso y se revieron las contrataciones que eran malas.

¿Cómo se había llegado a esa situación?

Las provincias nos enviaban pacientes con patologías graves que demandaban grandes gastos en insumos, los gobiernos les decían “andá a la fundación que te curan”, y después nadie se hacía cargo.

¿Ahora como actúan en un caso similar?

Con algunas provincias se hacen contratos a 30 días, si no se paga no se aceptan más derivaciones. No recibimos nuevos pacientes de las provincias que nos deben dinero.

¿Y si un gobernador le dice que un paciente tiene que operarse de urgencia y en otro lugar no lo puede hacer?

Se estudia con que presupuesto se va a contar. Las provincias tienen que destinar recursos para atender a los pobres. Que una fundación pueda suplir al Estado sin fondos, es magia.

En un reciente homenaje al médico, el Presidente Néstor Kirchner pidió perdón en nombre del Estado ¿quién “mató” a Favaloro?

Es muy difícil decirlo… Yo no se quien lo mató. Durante mucho tiempo el Estado lo ayudó y un día dijo basta, en ese basta hubo falta de comprensión. Es como si un padre que venía manteniendo a un hijo lo deja en la calle de un día para otro.

¿El Estado argentino lo llevó al suicidio?

Yo no me atrevería a decir eso, porque el suicidio es un derecho privadísimo de las personas. Yo no me mataría por nada de esto, y creo que un montón de gente tampoco lo haría más allá de cómo ande una empresa.

¿Qué reproche haría a cómo se actuó con Favaloro?

Más allá de lo que señalé, un médico que había dado tanto merecía un acto de comprensión de los gobernantes, un “mimo”, tan siquiera un gesto.

 

¿Incomprensión social?

 

¿Su final no tuvo que ver con la incomprensión social? Unos días antes había mandado una carta al editor de un diario explicando la situación terminal de la Fundación y lo que significaba para su vida.

El no dijo me voy a matar, no tenía actitudes de alguien que se va a suicidar, estaba activo, pegaba en la mesa, caminaba… ahora, cuando uno lo lee después, se da cuenta que estaba diciendo algo. Se despidió de un montón de gente, estaba claro, pero nadie individualmente entendió que lo iba a ver por última vez.

¿Favaloro pagó el precio de desinteresarse de la gestión?

Mi visión es que no se le podía pedir todo al Estado, porque no se trata de un hospital nacional.

Una fundación tiene que funcionar con mecenazgos, con fondos públicos o privados. Atender pobres y hacer investigación, eso alguien lo tiene que pagar.

El creyó que había una obligación moral de salvar la fundación.

Así es. En aquel momento reinaba el caos, y la gente que se le acercó le puntualizó las cosas negativas sin mostrar lo que mi criterio había que ver: que cada cosa tenía solución.

¿Estuvo mal asesorado?

No sé cuanto hubo de incomprensión de él o de los demás. Querer atender a alguien es justo, pero, repito, el tema es quién paga.

 

Nuevo estilo

 

¿Es cierto que no se atienden a los pobres como antes?

Imagínese si Ud. quiere darle de comer a todos los pobres que pasen por su casa! ¿Con cuántos puede hacerlo, y por cuánto tiempo?

– ¿Su estilo le genera críticas de quienes integraban la administración anterior?

A mí no me hacen mella. Ellos fueron los incompetentes que llevaron esto a la ruina.

¿Cuántos despidos hubo desde que se hizo cargo de la dirección?

Unas 300 personas en los últimos cuatro años (desde que murió René), muchos de ellos son los que hablan. Se tercerizaron servicios. Hoy trabajan 900 personas en la Fundación y 300 en la Universidad que tiene una Facultad de Medicina, de Ingeniería Biomédica y de Kinesiología.

¿Quiénes se fueron de la anterior administración y quiénes lo acompañan?

La presidencia del consejo la tomó Roberto (sobrino de René), su hermana Liliana, el cirujano Héctor Rafaelli y yo como director ejecutivo. El que me critica de los anteriores es Mariano (primo del fundador)

¿Cómo era su relación con Favaloro?

El me trajo a la Fundación cuando abrió sus puertas en 1992, me conocía del Güemes donde era jefe de Inmunogenética. Yo no era amigo de René, pero tuve muchas conversaciones con él, siempre científicas. Antes que Roberto me llamara nunca me había acercado a la administración. Eran otros médicos los que lo hacían, pero yo no creo en los comités. El órgano ejecutivo se convirtió en una dirección general delegándome la ejecutividad.

¿Cómo influyeron los gobernantes y la situación económica en el destino de la Fundación?

En la etapa de (Carlos) Menem la Fundación se creó, creció y se pudo comprar equipamiento de primer nivel (aunque a fines del 98 se le puso final al subsidio); pero en la gestión de la Alianza cayó y se murió. (Fernando) De la Rúa demostró una frialdad absoluta. Al menos el PAMI debería haber pagado parte de la deuda, el IOMA sólo adeudaba 10 millones de dólares, pero nada.

¿Y después?

El impacto de la devaluación fue monstruoso, aun cuando en el período de (Eduardo) Duhalde y el actual presidente nos dieron ciertas facilidades en los créditos. Hay decisión de Felipe Solá, IOMA no debe nada, y gran apoyo del Ministerio de Salud. Por otra parte, la Fundación de Amigos destina 300 mil pesos mensuales para investigación.

La clave entonces fue no atarse al subsidio estatal, ¿no?

En Argentina no hay nada que sea sostenido por el Estado que no genere discusiones. Sin ese apoyo no se hubiese podido hacer la Fundación, pero demostramos que sin subsidio se la puede mantener.

Claudio Rabinovitch

Tita, un caso paradigmático

“Después de una charla en la Casa del Teatro, Tita Merello le contó a René Favaloro que no tenía dónde morir. Entonces Favaloro decidió concederle un lugar en la Fundación”. Así narró el entrevistado, cómo llegó la actriz al lugar donde pasó los últimos años de su vida.

“Fue un caso paradigmático, de una artista muy querida por toda una generación. Un acto elogiable, y hay que destacar que hubo donantes como Carlos Menem que constantemente le giraba dinero”, recordó Raimondi. (ABA)

Excelencia para Neuquén

Hace más de una década que Raimondi tiene un consultorio en Neuquén.

Conoce bien la provincia y se muestra orgulloso a la hora de referirse al gran emprendimiento que está a punto de poner en marcha la Fundación.

¿La Fundación está previendo dar un paso fundamental en Neuquén?, ¿de qué se trata?

Vamos a tener un centro de prevención, rehabilitación e investigación en Villa La Angostura. El gobierno de Neuquén nos ayuda mucho, el gobernador (Jorge) Sobisch se ha jugado por esta creación. El gobierno donó el terreno y habrá inversión privada con obligación de reinvertir en la zona.

¿Cuáles son los próximos pasos?

El concurso de ideas se hace los primeros días de agosto, para comenzar la construcción entre septiembre y octubre. Dentro de un año y medio estaría funcionando.

¿No teme que se haga un uso político?

A mí me interesa que la Fundación crezca, y si alguien saca rédito político lo aplaudo. Sobisch se ha portado como un hombre de bien, nunca pidió nada ni él, ni el ministro (José) Brillo que es nuestro contacto permanente. Se han cumplido todas las condiciones para que sea cristalino, pues se hace a través de un fideicomiso. Vamos a garantizar que sea un centro de excelencia. (ABA)


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