Las ventajas del verdeo de verano

La modalidad del cultivo brinda la posibilidad de ser manejado estrategicamente en distintos momentos del año. Puede utilizarse como pastoreo directo o transfiriendo el forraje mediante diferentes formas de conservación para su uso en el invierno.



Por Fernanda Neira Zilli (Inta)

Maíz, Sorgo, Mijo y Moha son cultivos anuales de alto rendimiento y buena calidad, que se desarrollan en un periodo corto de tiempo y se encuentran adaptados a las altas temperaturas estivales, por ello se los conoce como “verdeos de verano”.
Suelen utilizarse como complemento de las pasturas perennes o como reservas forrajeras para cubrir los baches de producción, Estos recursos dan la posibilidad de ser manejados estratégicamente en distintos momentos del año: En verano como pastoreo directo, o transfiriendo el forraje para posterior uso en el invierno, mediante diferentes formas de conservación como el diferimiento en planta entera, la henificación (fardos, rollos) o el ensilado.
Para lograr un buen verdeo (cantidad y calidad), se debe realizar un manejo adecuado teniendo en cuenta los siguientes aspectos: preparación del lote, elección de especies a cultivar y a sembrar, calidad y tratamiento de la semilla, época, sistema y densidad de siembra, tipo y cantidad de fertilizante, control de plagas, malezas y enfermedades.

“Los verdeos de verano cumplen un rol estratégico como complemento de las pasturas perennes o como reservas forrajeras”.

Fernanda Neira Zilli (Inta)


Cuando se realiza la elección del lote es necesario tener en cuenta la textura del suelo con que contamos y su comportamiento histórico. El cultivo antecesor es clave en la siembra, ya que determina el momento de desocupación del potrero y el volumen y tipo de rastrojo, que puede favorecer o no en el crecimiento y desarrollo del cultivo.
De este modo se planifican las labranzas necesarias para su acondicionamiento, luego en la preparación del suelo, se puede optar por la labranza convencional (rastra de discos y dientes) mediante la cuales se incorporan los restos de material vegetal (pastos y malezas), aireando y permitiendo su descomposición y mineralización de la materia orgánica.
De este modo la semilla tendrá mejores condiciones para germinar, debido a un mayor contacto suelo-semilla, mejor regulación de la profundidad y mayor disponibilidad de nutrientes.
Otra opción es la labranza cero o barbecho químico, comúnmente realizada mediante aplicación de glifosato previo a la siembra, el cual produce una quema del pastizal y las malezas del suelo, sin incorporación, por lo cual la descomposición de residuos vegetales es menor.
Llegamos así a la elección del verdeo donde debemos considerar los requerimientos a cubrir y la disponibilidad forrajera con la que se cuenta, de este modo seleccionar el verdeo óptimo a sembrar según su ciclo productivo.
Es de gran importancia para lograr y asegurar una adecuada producción y utilización del forraje, la fecha de siembra. Es posible realizarla en forma escalonada para que esté disponible en distintos momentos y así poderlos aprovechar de la mejor manera, siempre teniendo en cuenta los factores climáticos que posibiliten completar su ciclo.
Sin embargo, los verdeos de verano son sensibles a las heladas, por lo que su siembra debe estar fuera del periodo de riesgo, cuando la temperatura del suelo se encuentre por encima de los 15ºC, determinándose así la época de siembra a comienzos de la primavera.
Por otro lado hay que realizar un tratamiento previo de la semilla ya que generalmente las que se comercializan están curadas con funguicidas. En algunos casos resulta necesaria la aplicación de insecticidas, fundamentalmente para prevenir la presencia de insectos del suelo (isocas y otros). Con excepción de la Moha, es aconsejable aplicar en la pre siembra atrazina,y para el caso de maíz, se puede agregar la aplicación de metaloclor o acetoclor.
Para la fertilización es aconsejable hacer un análisis del suelo previo a la siembra para conocer los niveles presentes de fósforo y nitrógeno, y determinar los requerimientos teniendo en cuenta la demanda del cultivo.
La recomendación general es fertilizar a la siembra con fosforo para ayudar a la germinación y posteriormente aplicar nitrógeno en forma fraccionada, teniendo en cuenta el estado fenológico del cultivo y su requerimiento, para que sea aprovechado efectivamente. Si se considera como respuesta a la fertilización los kg de materia seca adicional que se obtienen por cada kg de nutriente agregado, una alta respuesta podría ser un aumento de producción mayor a15 kg más de forraje por cada kg de nitrógeno aplicado.

En números

15ºC
La temperatura mínima que debe tener el suelo para realizar siembras de verdeo de verano.

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