Lecturas recomendadas: “El amor en tiempos del cólera”

En esta oportunidad, la profesora de Lengua y Literatura Cecilia Boggio nos recomienda una de las novelas más significativas (aunque para ser sinceros, ¿cuál no lo es?) de Gabriel García Márquez. Oportunidad ideal para hundirse en un gran libro.

En nuestra dura realidad es bueno volver a aquellas novelas que nos han brindado los grandes escritores. Eso fue lo que nos sucedió el último martes de julio cuando nos reunimos por Zoom los integrantes del Taller Leyendo a para comentar “El amor en los tiempos del cólera” (Sudamericana 1986). ¡Volver al placer de leer la prosa de Gabriel García Márquez! Leerla y oírla, con su ritmo sereno, en un continuo avance que invita a seguir adelante.


¿Qué decir del autor que no nos sea conocido? Recordar solamente que nació en Aracataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927 y murió en México el 7 de abril de 2014. Escribió siempre, su primera publicación fue el cuento “La tercera resignación” publicado por el diario El Espectador, donde trabajaba. En 1955 aparece la novela “La hojarasca”, le siguen “El coronel no tiene quien le escriba”, “La mala hora”, y varios cuentos más, pero la consagración le llegó en 1967 cuando se publica en Argentina “Cien años de soledad”.

“El amor en los tiempos del cólera” está basada en la historia de amor de sus padres, Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez. Para escribirla los entrevistó por separado durante varias horas, y así nació esta novela en otro lugar y a otro tiempo que solo toma el tema de la oposición de los mayores a un noviazgo.

Sin embargo. vamos a leer unas cuantas páginas hasta que aparezcan esos posibles novios ya que la obra comienza con hechos que transcurren en un tiempo muy posterior, donde el protagonismo lo tiene Juvenal Urbino, el octogenario médico, benefactor que, doctorado en Europa, aplicó sus conocimientos adelantados para en la época para el saneamiento de la ciudad y la desaparición del cólera y promovió así mismo toda clases de acciones por la cultura y el bienestar de los habitantes. Avanzadas la narración nos enteraremos de que es el esposo de Fermina Daza y recién en la página 69 aparecerá el nombre de Florentino Ariza, el eterno enamorado.


El tiempo del relato no es cronológico y se van abriendo otras historias interesantísimas relacionadas con el matrimonio Urbino o con la vida de Florentino Ariza. Dicho así podría suponerse un texto difícil de seguir, nada de eso, la prosa fluye como las aguas de río Magdalena.

Es de destacar el rol importante que juegan las mujeres, sus fuerzas y su entrega, la capacidad de darse, de rebelarse y para el caso de Florentino la ayuda de Tránsito Ariza, su madre y la de Leona Cassani le permiten seguir esperando el momento de recuperar el único amor de su vida.

La novela no menciona el nombre de la ciudad portuaria donde transcurre, ni las fechas. Hay indicios de que se trata de Cartagena y por mínimos datos históricos, los críticos la sitúan entre 1880 y 1930.


Lo que sí está bellamente presente es el Caribe con su exuberancia, su clima, su vegetación, sus aves y los insectos, los mercados, los vendedores ambulantes, las voces y los sonidos.

Una sociedad donde los ricos son muy ricos. El poder está en sus manos y en el de la iglesia y a la que la interminable guerra civil colombiana llega solo de oídos. Quien esto lea podría pensar en una novela de denuncia, nada más lejano, el humor quita las asperezas y provoca nuestras sonrisas.
Debo mencionar que además de los tres personajes principales, aparecen muchos personajes secundarios, cada uno de ellos constituye un relato por sí mismo.

Luego de releer esta novela (la preferida de García Márquez) mi entusiasmo reitera la recomendación. Vale la pena esta historia de amor que tuvo que esperar “cincuenta y tres años, siete meses y once días para hacerse realidad”.


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