“Lo que cuesta no vale”

Redacción

Por Redacción

Todos alguna vez hemos escuchado el refrán que nuestros abuelos a nuestros padres les hacían llegar casi como un precepto bíblico: “¡Lo que no cuesta no vale!”, era una forma de decirnos que todo los que hagamos en nuestra vida debe costarnos algo para poder darle el valor adecuado.

Nuestro país ha vivido muchos momentos de zozobra, mucha violencia, muchos muertos, mucha sangre inútilmente derramada. Por lo que hemos decidido desde 1983 vivir en democracia y no volver a repetir tristes episodios del pasado, que nos costaron tanta división y tantos muertos, y valorar vivir en libertad y democracia.

Pero a veces parece que lo que cuesta no vale… y el último fallo de la Corte Suprema así lo dijo con tres votos a favor y dos en contra, del 2×1, para los detenidos por delitos de lesa humanidad.

Más allá de la argumentación jurídica, estamos ante un ejemplo de que lo que cuesta no vale, y hablamos de asesinos y de víctimas.

De nada le vale a una víctima del terrorismo de Estado que la democracia haya intentado hacer justicia con su verdugo cuando lo pone en libertad, como es el caso de Luis Muiña, el represor que torturó a Gladys Cuervo en el hospital Posadas durante dos meses.

Escuchar a Gladys Cuervo relatar las vejaciones y torturas recibidas, cómo quemaban su cuerpo desnudo con encendedores y cigarrillos, cómo era picaneada y violada; escuchar esto en un programa de televisión ha hecho callar a más de uno, que todavía no entiende que estos delitos no deben tener, ni aquí, ni en ningún lugar del mundo, siquiera un resquicio para evitar un segundo de condena para los culpables.

Lo más triste de esta situación es que no sólo se trata de un fallo “jurídico”, sino que es un fallo ideológico, y allí radica la gravedad de esta situación. Dos de los tres jueces de la corte fueron colocados por decreto del presidente, el gobierno actual apoya este fallo, habla de “curros con los derechos humanos” y otras tantas barbaridades que venimos escuchando al respecto.

La Argentina es mundialmente reconocida por su lucha por los derechos humanos, y el ejemplo de lo que aquí se ha hecho, no sólo en el juicio a las juntas, sino en los juicios de lesa humanidad actuales, es reivindicado en todo el mundo. Los derechos humanos y los delitos de lesa humanidad no son de izquierda, derecha o centro, son cuestiones que superan a todas las ideologías, y este tipo de fallo nos hace retroceder a épocas donde la ley era impuesta para doblegar a un pueblo, y no para liberarlo y protegerlo. Los derechos que el hombre ha conseguido a través de sus luchas y manifestaciones populares, hoy, y con este fallo de la Corte, generan la sensación de que lo que cuesta ¡no vale!

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056

“Lo más triste de esta situación es que no sólo se trata de un fallo ‘jurídico’ sino que es un fallo ideológico, y allí radica la gravedad de esta situación”.

Jorge L. Fernández Avello

DNI 12.862.056

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“Lo más triste de esta situación es que no sólo se trata de un fallo ‘jurídico’ sino que es un fallo ideológico, y allí radica la gravedad de esta situación”.


Todos alguna vez hemos escuchado el refrán que nuestros abuelos a nuestros padres les hacían llegar casi como un precepto bíblico: “¡Lo que no cuesta no vale!”, era una forma de decirnos que todo los que hagamos en nuestra vida debe costarnos algo para poder darle el valor adecuado.

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