“Los anuncios no evitan las tragedias”
BUENOS AIRES (ABA).– El titular de la Auditoria General de la Nación, Leandro Despouy, afirmó ayer que “más allá de las supuestas medidas tomadas por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, la sucesión de accidentes ferroviarios y la gravedad de los mismos, indican que los anuncios no han sido suficientes para evitar semejantes hechos trágicos”. El representante del organismo de control dijo que si bien Randazzo manifestó la intención de devolverle al Estado un rol central en materia ferroviaria, “el deterioro de la infraestructura y una política ineficaz de subsidios son factores que no se han revertido”. “Si hubo decisiones para modificar la situación, lo cierto es que aún no pudieron impedir la decadencia”, apuntó Despouy, quien se refirió a la inercia que proviene de diez años de menemismo (con el desmantelamiento de los trenes), y que continuó –previo a la gestión de Randazzo– con una política de subsidios sin revisión de cuentas. “Cuanta más plata ponía el estado peor funcionaban los trenes”, señaló el auditor. En concreto, sobre el choque del Sarmiento del sábado pasado –que arrojó más de un centenar de heridos–, Despouy consideró que “no porque el factor humano haya desencadenado la tragedia (cuestión que se está investigando) se libera al Estado de la obligación de realizar los controles, y una prestación regular del servicio, sin riesgos como los actuales. Es difícil pensar –agregó Despouy– que todo se agote en un motorman prescindiendo de los defectos técnicos. Suelen producirse una pluralidad de factores: frenos que no funcionan bien, paragolpes de la estación que ceden. No puede recaer una responsabilidad automática sobre los conductores”. La Auditoría aún no culminó el informe sobre el reciente siniestro, están en marcha los peritajes, pero sus conclusiones suelen ser tomadas en cuenta por la justicia, a tal punto que en el proceso por el accidente de Once fueron base para la decisión judicial de procesar a 60 personas (entre ellas funcionarios como Ricardo Jaime y Schiavi), empresarios (como los Cirigliano) así como se les prohibió la salida del país a 40 personas. Se comprobó una especie de círculo por el cual el gobierno pone dinero, los empresarios incumplen o lo destinan a otras empresas subsidiarias (con mayor precarización y falta de mantenimiento) y pese a esos incumplimientos no se aplican las multas. “Hay casos como el de Jaime, quien no solo no las aplicaba sino que recibía dádivas?, subrayó Despouy quien será citado como testigo en la causa por la tragedia de febrero de 2012 que causó 51 muertos. Pero el juicio oral– la demora de la justicia es otro tema– recién comenzaría en marzo del año próximo. Despouy destacó lo relevante de la prevención. “Habíamos informado sobre la falla de los sistemas de emergencia, pero ocurrió el siniestro de Once y de Castelar”. Descree de la teoría del “sabotaje” de los motorman que considera una conducta “propia de otras culturas”, y advirtió sobre la fractura social que se está produciendo al ser el tren un transporte que suelen utilizar los sectores de menores recursos.
Despouy, auditor general de la Nación