Los bolsillos estudiantiles, cada vez más escuálidos
El aumento de los precios encareció mucho las fotocopias. Optan por ir a la biblioteca o cooperativizarse para ahorrar.
ROCA (AR).- Este puede ser, quizá, uno de los peores años para el estudiante universitario de clase media y media baja que hoy conoce, después de una década, de qué se trata vivir (o sobrevivir) con la amenaza de inflación y una escalada de precios en productos básicos.
La devaluación y la posterior suba del dólar asestó un duro golpe a la economía de los estudiantes en un lugar clave: los libros y sobre todo las fotocopias, indispensables para asistir a una clase y estudiar las materias.
En la facultad de Roca, por ejemplo, ya hay toda una estrategia para poner vallados al avance de la crisis y que consiste en pasar más horas dentro de la biblioteca o agruparse entre dos o más amigos, a modo de cooperativa, para acceder a los materiales que los profesores solicitan a diario.
Comer es otro tema. Si bien el estudiante se caracteriza por economizar en sus gastos, ahora más que nunca el cinturón le va a requerir de más agujeros para ajustar a fondo. Ir al supermercado en estos días se transforma en una decepción al recorrer las góndolas y comprobar que «para comer ahora hay que saber elegir».
Los aumentos
Es que si antes, para algunos no era tan fácil estudiar, hoy es el panorama es peor. Desde el incremento de los productos importados, como por ejemplo las tintas que se utilizan para las fotocopiadoras, el valor de una copia aumentó un 200% de diciembre hasta la actualidad.
De 0,045 ó 0,05 peso que estaba meses atrás, llegó hace pocos días hasta 0,15 peso, un aumento descomunal si se lo multiplica por la cantidad de copias que se necesitan para formar un libro o varios capítulos de alguno.
«Hay materias que prácticamente no las vamos a poder estudiar, porque los programas son muy largos y estamos hablando de más de 120 pesos por materia, por lo menos. Si cursás cuatro… no podés sacar la cuenta, directamente no te alcanza», comentó Marcos un estudiante de Derecho que enfrenta el primer año universitario con semejante panorama.
Es así que muchos han optado por volver a la biblioteca «Ernesto Sábato», como única alternativa para que la lectura o el estudio no tenga costos. Incluso por estos días, los bibliotecarios no dan abasto para cumplir con todas las consultas de nuevos socios.
«Igual tenemos algunos problemas, porque no hay ejemplares para todos. Vas a buscar un libro básico y te encontrás con que están todos pedidos», agregó el joven.
A tal punto llegó el límite de las cuentas que uno de los estudiantes que coordina la fotocopiadora del Centro, manifestó indignado que se van a tener que implementar estrategias para que no se caiga el negocio: «Ahora bajamos los precios a diez centavos la copia, pero igual es cara, ¿podés creer que en la Argentina no se fabrica tinta…?, y así estamos», comentó.
Feria de libros usados para empezar el año
CENTENARIO (ACE) – Estudiantes secundarios se volcaron a tratar de vender sus libros del año pasado para poder solventar «aunque sea en parte» el material bibliográfico para este ciclo. Es que los precios de libros de texto nuevos oscilan entre los 25 hasta más de 50 pesos
La feria de libros usados se llevó a cabo el miércoles en el CPEN1 de 17 a 20 y se repetirá dentro de dos semanas en un horario en el que se pueda asegurar la masiva concurrencia de los estudiantes de otros establecimientos. La iniciativa fue de las bibliotecarias del CPEN N1, Claudia Solé; del CPEN67, Ivonne Cabrera; y los asesores pedagógicos Roberto Castellani y Claudia Urán; de Centenario.
Con «cartelitos» en las puertas de las escuelas secundarias de la localidad y algunos avisos en las radios de frecuencia modulada, convocaron a cientos de adolescentes que pugnaban por conseguir el material de estudio para el 2002. También hubo madres que se acercaron a acompañar a sus hijos para colaborar en la venta u obtención de los libros para este año.
Mabel, con hijos adolescentes en primero, cuarto y quinto año de la escuela parroquial Virgen de Luján, explicó que si bien algunos libros de sus hijos mayores son heredados por los más chicos, «hay mucho material nuevo por el cambio de contenidos; a mí me viene bárbaro porque los libros de la editorial Santillana que necesito están entre los 30 y 40 pesos, y si los consigo acá puedo acceder a la mitad de ese precio o menos», dijo. María Panero y Mariana Morales están en los últimos años del secundario e instalaron su stand con libros de literatura, inglés e Instrucción Cívica de primero a cuarto año. «El nuevo libro de literatura para este año sale cuarenta pesos, acá lo estoy vendiendo por 17. Estoy buscando otro de Historia, pero no lo tienen», aseguró una de las jóvenes que indicó que si no conseguía el material que necesitaba, al menos podría amortiguar el precio de la compra del nuevo.
Para establecer los precios, se manejaban con las listas de los valores de los libros nuevos y se sugería la venta al 50 por ciento de esa cifra. En el caso de los materiales consistentes en fotocopias troqueladas, se pedía que se cobrara el papel a cinco centavos, según los precios de la fotocopia del año pasado.
La «compra-venta-canje» se realizó hasta las 20. El único inconveniente para obtener variedad de textos fue que la actividad se realizaba en horario escolar, y no en todos los establecimientos les dieron permiso a sus estudiantes para participar de la jornada. Un grupo de alumnos de la EPET2 buscaba infructuosamente textos sobre electricidad, mecánica y construcción. «Sabemos que por ahí los más específicos no los tienen, por eso queremos averiguar si tienen los escritores argentinos, que nos pidieron en lengua y literatura», dijo uno de los chicos. Sólo se manejaron «precios de referencia», ya que «la venta la definen los chicos, pueden hacer trueque, canjear o negociar sus libros a conveniencia; la idea es que puedan hacerse de los textos de estudio para este año», indicó uno de los organizadores.
Premian a un historiador
BUENOS AIRES (EFE).- El historiador argentino José Ignacio García Hamilton fue galardonado con el I Premio Sousa Mendes, creado por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg en memoria de un diplomático portugués que salvó a personas perseguidas por los nazis.
El premio, que también recayó en el periodista británico Nicholas Tozer, tiene como objetivo reconocer las conductas de personas que se destaquen en la defensa de las libertades individuales, así como por su espíritu y acciones solidarias, informó la fundación en un comunicado.
García Hamilton, escritor, periodista, historiador y abogado, es autor, entre otras obras, de «El Autoritarismo Hispanoamericano y la improductividad», (1990), así como de biografías del general José de San Martín y de varios otros próceres argentinos. De la biografía «Don José» (2000) se han vendido más de 60.000 ejemplares sólo en Argentina.
ROCA (AR).- Este puede ser, quizá, uno de los peores años para el estudiante universitario de clase media y media baja que hoy conoce, después de una década, de qué se trata vivir (o sobrevivir) con la amenaza de inflación y una escalada de precios en productos básicos.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar