Los bosques nativos, sin protección en Río Negro

Claudia Rivero *


Cabe preguntarse cuál es el fin que persigue no destinar recursos suficientes para que funcionen adecuadamente entes como el Servicio Forestal Andino.


La ley nacional 26.331 de presupuestos mínimos de protección ambiental de los bosques nativos (2007), promueve la conservación de los bosques nativos mediante el ordenamiento territorial; regula la expansión de la frontera agropecuaria y los cambios de uso de suelo; regula y controla la disminución de las superficies de bosques nativos existentes, y hace prevalecer el principio precautorio y preventivo, teniendo en cuenta los enormes beneficios ambientales de los bosques y los daños que puede provocar su ausencia.

Con los desmontes, claramente se pierden los beneficios ecosistémicos que nos brindan los bosques como la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la fijación de gases de efecto invernadero, entre otros.

Según la ley, cada provincia debe realizar un Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), en base a los criterios establecidos y teniendo en cuenta diferentes categorías de conservación (categoría I rojo: muy alto valor de conservación. Categoría II amarillo: mediano valor de conservación. Categoría III verde: bajo valor de conservación).

Este ordenamiento debe realizarse cada cinco años de acuerdo a lo pautado por la autoridad de aplicación nacional y con la participación provincial, a través de un proceso participativo que incluya a todos los sectores sociales de una región dada la implicancia colectiva que tiene. Es importante destacar que esta protección que le brinda la ley no puede ser regresiva, lo que quiere decir que tiene que ser progresiva, para que la superficie boscosa a proteger sea perdurable en el tiempo y hasta pueda acrecentarse sin disminuir.

La provincia de Río Negro, bajo su jurisdicción, tiene una superficie aproximada de 254.000 hectáreas de bosques nativos en la zona andino patagónica. Toda esta región, sumada a los bosques que están en Neuquén y Chubut, forma parte de la Reserva de la Biosfera Andino Norpatagónica declarada por la Unesco en el año 2007, una ecoregión de 2.500.000 hectáreas que abarca los bosques templados ubicados en la franja cordillerana.

Río Negro elaboró un Ordenamiento de bosques en el año 2010 (ley 4552), que en la actualidad se encuentra sin actualizar. En 2012 se inició un proceso consultivo, se consensuó otro mapa de ordenamiento actualizado pero éste nunca se aprobó por la legislatura y habría quedado “cajoneado” desde el año 2015. Este hecho y otros a enumerar, dan cuenta de la desprotección de los bosques nativos por parte del gobierno provincial.

Quizás el dato más alarmante y funesto, es que solo un guardabosque provincial estaría afectado a cumplir su trabajo en los bosques nativos del ejido de Bariloche y, además, debe controlar y cumplir inspecciones a lo largo de todas las miles de hectáreas en El Bolsón, Villa Llanquin, el Manso, Foyel, etc. No es chiste, aunque parezca.

Cabe preguntarse cuál es el fin que persigue no destinar recursos suficientes para que funcionen adecuadamente organismos como el Servicio Forestal Andino. ¿Qué sujetos se benefician cuando se debilitan casi hasta la extinción los controles y la aplicación de las leyes que protegen los bosques?

Hace poco tiempo , se denunció ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación un sinfín de incumplimientos del gobierno rionegrino a la ley nacional de Bosques, entre los que se enumeraron:

1- La no actualización del Ordenamiento que dispone la ley, a 11 años del primer mapa de bosques. A hoy, no se pueden autorizar desmontes ni otro tipo de utilización o aprovechamiento.

2- La no conformación del Consejo Consultivo y el proceso de participación. Se dictaron Resoluciones administrativas para cambiar el uso de suelo en la zona andina (caso Pampa de Ludden) sin dar forma a un proceso de consulta con organizaciones sociales, productores, vecinos afectados, comunidades indígenas que viven en la región.

3- Incumplimiento de criterios de sustentabilidad ambiental, en relación a la sustentabilidad agrícola. Debe analizarse cada sector a la luz del potencial agrícola a largo plazo y las cuencas hídricas.

Todos sabemos que los bosques están considerados importantes sumideros de carbono y su función es fundamental para afrontar el cambio climático. La temperatura de la superficie global va aumentando de manera drástica y ello afecta a la población, a las tierras de cultivo; en fin, a la economía y a la salud. El ordenamiento de los bosques puede reducir la intervención del “extractivismo urbano” y evitar males mayores. Este concepto lo utilizo aquí para definir a la actividad económica que persigue intereses inmobiliarios y que interviene sobre los bosques y humedales para transformarlos en urbanizaciones.

En momentos en que se anuncian proyectos verdes y se muestra preocupación gubernamental por el cambio climático y sus efectos, no es aceptable el incumplimiento de esta ley nacional y el desmantelamiento de las instituciones públicas que deben fiscalizar, controlar y llevar adelante políticas ambientales que garanticen derechos para todos los y las rionegrinas.

* Activista y militante ecologista de El Bolsón


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