Los “brasiguayos”, eje de puja por tierras
ÑACUNDAY, Paraguay (AFP) – Los “brasiguayos”, prósperos hacendados de origen brasileño, que tienen las tierras más fértiles en la zona fronteriza de Paraguay con Argentina y Brasil, viven bajo la mirada de 5.000 campesinos “sin tierra” que se dicen dispuestos a invadirlos alegando “soberanía” sobre esos suelos. “Acá puede haber una masacre. No vamos a poder evitar un derramamiento de sangre. Vamos a pelear centímetro a centímetro por esta tierra”, afirmó en lengua guaraní Rosalino Casco, uno de los líderes de la Asociación de Carperos, que reúne a miles de campesinos “sin tierra”. Casco está instalado desde setiembre en un campamento junto a unos 5.000 campesinos -en condiciones miserables y bajo un sol inclemente- a la vera de un camino de tierra que divide extensas plantaciones de soja de hacendados “brasiguayos”. Los “brasiguayos” son poderosos agricultores de origen brasileño que ocupan desde hace 40 años las tierras del Alto Paraná (este), otrora una jungla y convertida en vergel agrícola. La zona se ubica en Ñacunday, nombre de un río que desemboca en el Paraná. Las plantaciones pertenecen en su mayoría al “rey de la soja”, el brasileño Tranquilo Favero, uno de los pioneros en la colonización de esas tierras. Favero cultiva unas 400.000 hectáreas allí, de las cuales 110.000 serían “tierras fiscales que consiguió por favores del ex dictador Alfredo Stroessner”, denunció Casco. A unos 500 metros del campamento de los campesinos, unos 200 efectivos de la policía antimotines intenta mantener el orden y evitar las ocupaciones de tierras.
Un conflicto violento por tierras está en ciernes en el este de Paraguay.
ÑACUNDAY, Paraguay (AFP) - Los “brasiguayos”, prósperos hacendados de origen brasileño, que tienen las tierras más fértiles en la zona fronteriza de Paraguay con Argentina y Brasil, viven bajo la mirada de 5.000 campesinos “sin tierra” que se dicen dispuestos a invadirlos alegando “soberanía” sobre esos suelos. “Acá puede haber una masacre. No vamos a poder evitar un derramamiento de sangre. Vamos a pelear centímetro a centímetro por esta tierra”, afirmó en lengua guaraní Rosalino Casco, uno de los líderes de la Asociación de Carperos, que reúne a miles de campesinos “sin tierra”. Casco está instalado desde setiembre en un campamento junto a unos 5.000 campesinos -en condiciones miserables y bajo un sol inclemente- a la vera de un camino de tierra que divide extensas plantaciones de soja de hacendados “brasiguayos”. Los “brasiguayos” son poderosos agricultores de origen brasileño que ocupan desde hace 40 años las tierras del Alto Paraná (este), otrora una jungla y convertida en vergel agrícola. La zona se ubica en Ñacunday, nombre de un río que desemboca en el Paraná. Las plantaciones pertenecen en su mayoría al “rey de la soja”, el brasileño Tranquilo Favero, uno de los pioneros en la colonización de esas tierras. Favero cultiva unas 400.000 hectáreas allí, de las cuales 110.000 serían “tierras fiscales que consiguió por favores del ex dictador Alfredo Stroessner”, denunció Casco. A unos 500 metros del campamento de los campesinos, unos 200 efectivos de la policía antimotines intenta mantener el orden y evitar las ocupaciones de tierras.
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