Los caminos de la vida de Ciro

Ciro y Los Persas subirán hoy al escenario de la Fiesta de la Manzana. El guitarrista, armonicista y cantante habló con “Río Negro” de sus hijas y de la elección de ser músico.

Formado a mediados del 09, inmediatamente tras la despedida de Los Piojos en River, Ciro y Los Persas está actualmente integrado por Juan Manuel Gigena Ábalos y Rodrigo Pérez en guitarras, el bajista João Marcos Cezar Bastos también en viola acústica y coros, Julián Isod en batería y percusión, el tecladista Nicolás Rafetta y Andrés Ciro Martínez (45) en voz, guitarra y armónica.

Justamente él, en sereno diálogo con “Río Negro” habló de este regreso a la Fiesta de la Manzana y de su reciente trabajo discográfico, en el que participan en “Me gusta”, sus hijas Manuela en guitarra y Katja en coros.

Fuerte y bella secuencia para un padre…

“Para mí, significa, primero, compartir música con ellas como un lugar de juego, de placer. En realidad, son chicas: la más grande tiene diecisiete, la siguiente trece y el otro, tres… Les gusta la música como a todos y lo ven al papá, entonces debe ser extra su interés…”, cuenta Ciro a “Río Negro”.

Y enseguida agrega: “Pero para nada los empujo, ni les insisto, tampoco los incentivo demasiado porque, no sé, a mí nadie me incentivó y me dediqué a esto. No quiero que les pase como a los pibes que juegan al fútbol y llegan a los quince años, quemados, presionados por los padres y por entrenar, entrenar y competir. Si a ellos les interesa, van a seguir este camino, pero no los motivo. Incluso, el año pasado, me pidió tomar clases de guitarra, la de trece, y medio me colgué porque también tenía cosas que hacer y no salí corriendo a ponerle profesor. A lo sumo, le dije que aprendiera a tocar con cejilla (N de la R: una técnica de guitarra en la que se coloca un dedo, generalmente el índice, en uno de los trastes de la guitarra en todas o casi todas las cuerdas), no más que eso. Si no es casi imposible porque muchos acordes la requieren. Ella fue autodidacta con la guitarra, aprendió preguntando. Ahora compone con la mamá, se juntan y arman canciones…”, le Ciro cuenta a “Río Negro”.

–No es fácil el camino de la música…

–Pasa que uno, como padre, siempre tiene temores y no es un camino fácil el de música. A la vez, así como no quiero ser un estímulo, tampoco quiero ser una carga, una mochila. No me gustaría que les jugara en contra ser mis hijas y tener mi apellido.

Entre la cantidad de gente que se dedica o intenta vivir de la música, por un lado me produce placer pero sé que es una actividad difícil y no quiero meterles presión, las dejo que vayan por donde quieran.

También hay un talento innato y lo está demostrando Manuela al componer.

–La del medio.

–El talento se tiene o no. Yo no le enseñé… Y la mamá (Carolina De La Presa) –estoy separado de ella– también compone… Es autora conmigo de “Astros” (tema que ya tiene su video rotando). Siempre, las cosas de la vida, los caminos tomados con seriedad, no son joda. Una cosa es decir qué lindo lo que hizo la nena en las vacaciones y otra, papá voy a ser música…

Es compleja la cuestión de las bandas, la difusión, la composición, la respuesta del público, todo, los bolicheros…

Es un trayecto arduo, largo, dificultoso. Y además, muy difícil de prever porque depende del gusto de la gente y ella tiene la decisión final.

¿Cuántos años tenías cuando comenzaste? ¿Dieciséis?

–¿Cuando empecé a escuchar a los Rolling Stones y desear más seriamente cantar o dedicarme a la música? Quince, sí. El primer tema lo habré hecho a los dieciséis, calculo.

–La edad de Katja, a quien vos vez como una nena.

–Sí, seguro. Pero, a veces, las cosas se dan de una manera y otras, mejor todavía. No hay demasiada matemática ahí…

–Pero las cosas, como decís, no suceden sin trabajo, seriedad, compromiso, búsqueda permanente de la calidad.

–Por supuesto. Recuerdo, a esa edad, leí que para que te vaya bien se necesita talento, dedicación y suerte. Es así, sin esos tres factores no te va bien o te dura muy poco la carrera. ¡Tenés que dedicar la vida! No hay vuelta.

Alguien que tiene una profesión y también una bandita que se junta los jueves, muy difícilmente será un músico exitoso o que viva de la música, porque su energía está puesta en la medicina, por ejemplo.

Yo conocí mucha gente con un laburo en el que ganaba buena plata y también tenía un grupo, pero, en realidad, más como hobby, para probar y ver qué pasa.

Te das cuenta cuando una persona está metida en cuerpo y alma, o no.

–Definición que te cabe.

–Sí, desde el momento que me metí en esto hace treinta años.

–Terminaste el año con tres Luna Park, se vienen la Fiesta de la Manzana, Cosquín. Tus espectadores se cuentan por miles, decenas de miles…

–Desde el 96, cuando hicimos Obras con Los Piojos, fue paulatino el crecimiento… Así que estoy acostumbrado, se podría decir. (Sonríe Ciro con pudor). Son años…

Tuve la suerte o la desgracia –no sé, más de la primera creo– de no contar con el respaldo de un periodista importante o de una multinacional.

Fue un desarrollo gradual, gracias al boca a boca de la gente que nos sintió como propios. Es algo que no siempre se da.

Hay grupos que tienen apoyo importante de una cadena de radios o de algún periodista de un medio nacional, un pariente con palanca o una grabadora que apuesta, y aparecen muy rápidamente.

–Así también, desaparecen.

–La gran mayoría.

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail.com.


Formado a mediados del 09, inmediatamente tras la despedida de Los Piojos en River, Ciro y Los Persas está actualmente integrado por Juan Manuel Gigena Ábalos y Rodrigo Pérez en guitarras, el bajista João Marcos Cezar Bastos también en viola acústica y coros, Julián Isod en batería y percusión, el tecladista Nicolás Rafetta y Andrés Ciro Martínez (45) en voz, guitarra y armónica.

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