Los niños colombianos van a la guerra



Reducidos por las armas y agobiados por la pobreza, los niños se integran voluntariamente a las filas de las guerrillas o los grupos paramilitares en Colombia, donde existen unos 7.000 menores combatientes, denunciaron la UNICEF y organismos locales defensores de los derechos de la niñez.

Un estudio de la Defensoría del Pueblo, avalado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Niñez y la Infancia (UNICEF), precisó que el 85% de los menores combatientes ingresa a la guerra de manera voluntaria y sólo el restante 15% es reclutado forzosamente por los grupos armados.

Ante ello, el representante de UNICEF en Colombia, Manuel Manrique, y otros defensores de la infancia lanzaron una voz de alerta ante las autoridades de gobierno al señalar que la incapacidad del Estado para garantizar el bienestar social de los niños los está empujando a la guerra.

"Ven en la guerrilla una oportunidad de vida, de tener el estatus, un arma y también de ser valorados", comentó Beatriz Linares, defensora delegada para los Derechos de la Niñez y de la Juventud, adscrita a la Defensoría del Pueblo.

Del 85% de los niños que se alzaron en armas voluntariamente, el 33% lo hizo por "el sentido de pertenencia que brinda el uniforme y el inmenso poder que genera tener un arma en las manos", señaló.

Otro 33% fue presionado por la pobreza y buscó en los grupos armados la protección social y económica que su familia, la sociedad y el Estado no le ofrecieron, según la investigación.

El 16% lo hace por el hecho de que en sus pueblos los grupos armados tienen gran influencia y establecieron una relación cotidiana con ellos; mientras que al resto lo motiva el miedo a sufrir ataques de parte de esas organizaciones, entre otras causas, según el estudio realizado en un centro de atención para niños desvinculados del conflicto armado.

No obstante, según los expertos, esa voluntad es relativa si se considera que los niños que habitan en las zonas rurales tienen pésimas condiciones de vida y que, como consecuencia del conflicto armado, en sus comunidades existe una presencia permanente de los grupos armados, que los obligan a escoger entre sumarse a sus filas o desplazarse a otro lugar del país.

Según la investigación realizada por UNICEF y la Defensoría del Pueblo con 100 niños desvinculados del conflicto armado, un 52% de los menores se vincularon a la guerra por atracción a las armas.

De los menores consultados en la investigación, el 28% dijo haber matado alguna vez, el 13% que participó en secuestros, el 40% que ha disparado y el 78% contó que había visto cadáveres mutilados

En los últimos cuatro años, el estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ha atendido a 752 menores desvinculados de los grupos alzados en armas, 660 de los cuales fueron capturados y 92 desertaron y se entregaron a las autoridades.

En reiteradas ocasiones, UNICEF y otros organismos de derechos humanos han pedido a los grupos armados irregulares excluir a los niños del conflicto armado que padece Colombia desde hace cuatro décadas.

Sin embargo, al menos 7.000 niños colombianos integran las filas de las grupos armados irregulares, y en los últimos ocho años 5.250 menores murieron cuando, mientras jugaban o ayudaban a sus padres en las labores del campo, activaron accidentalmente artefactos explosivos.

Además, los niños representan el 49% de los 2,7 millones de colombianos que en las últimas décadas se han visto forzados a huir hacia otras regiones del país o a cruzar las fronteras, amenazados por los paramilitares de la extrema derecha y las guerrillas de izquierda.

Según el Ejército, en el año 2001 murieron, huyeron o se entregaron 101 niños de entre 9 y 17 años de edad. Del total de desmovilizados en Colombia 48% eran menores de 18 años.

Los niños que han participado en el conflicto armado son víctimas de severos desórdenes emocionales, sufren pesadillas, angustia, paranoia, depresión, hiperactividad e inapetencia. (AFP)


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