Los perjuicios provocados por la piratería

Redacción

Por Redacción

Desde que Francia anunció, en el 2007, las primeras medidas de los proveedores de servicios de internet (ISP, por sus siglas en inglés) para frenar el intercambio ilegal de archivos en forma masiva, otras naciones lo hicieron. Los ingresos por esa piratería superaron los 5.000 millones de dólares anuales.

Según el “Digital music report” de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (Ifpi), la ilegalidad perjudicó las inversiones sectoriales, redujo los empleos y fue en desmedro de nuevos productos musicales y opciones de los consumidores.

Avanzaron las medidas para frenar la piratería digital en el mundo, por los ISP de advertencias y sanciones disuasivas. Influyeron la cooperación entre los proveedores de servicios de internet para reducir el intercambio de archivos en forma ilegal y las revisiones de las normas sobre propiedad intelectual.

La piratería digital creció con tendencias que variaron según los países. Incluso en aquellos con niveles comparativamente bajos de utilización de servicios sin licencia, los volúmenes de consumos no autorizados eclipsaron a los lícitos. Organizaciones independientes indicaron que la mayoría de los contenidos distribuidos en las redes de intercambio de archivos violó derechos de propiedad intelectual.

Los modelos de negocios innovadores no alcanzaron para combatir la elevada piratería digital en el mundo. Y aunque la cooperación de los ISP fue clave, cuando no resulta posible un acuerdo voluntario se interpreta que las normas gubernamentales deberían garantizar el respeto en la esfera on-line de los derechos de propiedad intelectual.

Con más de medio siglo de trayectoria, entre sus principales actividades la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif), que es miembro de la Ifpi, actúa contra la piratería. Gabriel Salcedo, su director ejecutivo, llegó a estimar tiempo atrás su impacto en 600 millones de pesos. Eso era lo que perdía de facturar toda la cadena de negocios, incluyendo la minorista, que abarcaba a los vendedores, los comerciantes, los distribuidores, los camioneros, las radios, las televisoras, los medios de comunicación, los artistas, los intérpretes, los diseñadores gráficos y todos los que trabajan en el mercado de la música. Opinó, asimismo, que “son, usualmente, bandas de personas que en forma empresarial ilegal distribuyen y viven exclusivamente de eso. La piratería que vemos en las calles es organización criminal que debe ser combatida como un delito económico de la magnitud que tiene: premeditado, pensado, planificado y destinado a destruir toda una cadena productiva”.


Desde que Francia anunció, en el 2007, las primeras medidas de los proveedores de servicios de internet (ISP, por sus siglas en inglés) para frenar el intercambio ilegal de archivos en forma masiva, otras naciones lo hicieron. Los ingresos por esa piratería superaron los 5.000 millones de dólares anuales.

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