Los que están

La arenga a funcionarios dio ilusión de futuro a un plantel heterogéneo. Weretilneck admite que su viraje al massismo disgustó a sus aliados.

Por Redacción

DE DOMINGO A DOMINGO

Dime de lo que hablas y te diré lo que te falta. Alberto Weretilneck y Pedro Pesatti convocaron a los funcionarios del gobierno bajo la consigna de la cohesión, la gestión y un horizonte de futuro.

«Acá están los que quieren estar», dijeron. La frase incomodó a un grupo que tiene más de heterodoxo que de espíritu de cuerpo.

Son los que quedaron luego de la treintena de renuncias del último mes. Muchos no se conocen. Provienen de identidades políticas distintas y el gobernador no alcanza a hilvanar un discurso motivador que los integre.

«Por ahora nos centramos en la gestión» fue su único lema. Casi una verdad de Perogrullo viniendo de un gobernador que, paradójicamente, inicia ahora su apuesta electoral.

No está de más que proponga eficiencia, considerando que la falta de coordinación, la morosidad y el deterioro de gran parte de los servicios públicos son una queja constante en la provincia.

Sólo cabe preguntarse si un discurso hará posible lo que no se logró en dos años y medio.

Desde el punto de vista político, el gobierno tiene hoy cuatro patas y todas flojas: algo de peronismo residual, otro tanto de radicalismo más residual aún, bastante de Frente Grande disconforme y muy poco de Frente Renovador, por el momento sólo el gobernador.

Si la arenga buscó darles a los suyos la ilusión de un horizonte más allá del 2015, pronto Weretilneck salió a completar la estrategia: «No habrá Frente Renovador en Río Negro», dijo el viernes en Roca.

El anuncio busca generar efecto en cuatro niveles y enfrentar otros tantos problemas:

• Evitar que siga el éxodo de funcionarios, quitándoles presión tanto a los peronistas que siguen en cargos del Ejecutivo como a los del Frente Grande, que no han digerido todavía el pase de Weretilneck a las filas del tigrense

• Aliviar a los legisladores, con la esperanza de que compensen la falta de adhesión de la mayoría de los intendentes y se conviertan en los referentes de los funcionarios en cada ciudad

• No terminar de cortar lazos con la Nación, cuando el futuro de la gestión depende en gran medida de la renegociación de la deuda pública

• Ganar tiempo hasta ver cómo evoluciona a nivel nacional Massa y cómo acomodar una estructura electoral

«Me voy solo al Frente Renovador». Pragmático, Weretilneck admite en forma tácita que su decisión de irse con Massa disgustó a todos sus aliados.

Con un armado propio, además, buscaría incluir a los peronistas que le queden y los radicales que anden sueltos y puedan acompañarlo.

Como contrapartida, la falta de estructuras partidarias lo expondrá más. Se evaluará su gestión, así, personalizada. Lo admitió al estimar que «el año que viene será una elección de personas».

Su afiliación al Frente Renovador, si la concreta, será una más.

Anunció al mismo tiempo su desafiliación al Frente Grande, el partido que contribuyó a desvirtuar en Río Negro en el 2000 cuando, con Julio Arriaga y otros ex-MPP, le aportaron en un solo día 2.500 fichas de afiliación para encolumnarlo detrás de la UCR de Pablo Verani.

Ahora, simplemente se muda a otro sector más conveniente.

Todavía es demasiado pronto para saber si este salto consolidará su posición electoral o, en cambio, lo acercará al riesgoso borde de un precipicio.

Por lo pronto, la indefinición en el Frente para la Victoria -con un Miguel Pichetto decidido a presentarse pero sin confirmar su estrategia y un Martín Soria más empeñado en la crítica que en la construcción política- le da al gobernador la ventaja de la iniciativa.

Como sea, «los que quieren estar», quienes asistieron el jueves al salón de UPCN camino a El Cóndor, saben que seguir a Weretilneck implicará ir en la boleta debajo de Sergio Massa.

¿Sello partidario? «Se verá», dijo el gobernador. Tiene opciones, entre las cuales están Unidos por Río Negro, de Ricardo Ledo, y el Partido de la Victoria, de Enrique Muena.

Claro que una estrategia tan alejada de las estructuras sólo podrá prosperar con recursos.

Por eso, el gobernador ha puesto a su equipo a jugar otra vez la carta de la renegociación de los contratos petroleros.

Tendrá sólo 90 días desde la promulgación de la ley para intentar que las empresas firmen un convenio con la ley provincial actual, incluyendo la aprobación legislativa que no logró con Petrobras.

¿Qué tiene en contra?

Que para las petroleras el proyecto nacional recientemente acordado con los gobernadores de la Ofephi implica menos erogaciones.

¿Qué tiene a su favor?

Que las empresas podrían desear prolongar sus contratos aun pagando un mayor bono a la provincia, a cambio de no afrontar una licitación.

Aun así, las cosas no le serán fáciles. La negociación más avanzada es con YPF por las áreas que eran de Apache, pero Weretilneck resiste comenzar por allí porque se niega a otorgarle el mérito al senador Miguel Pichetto.

Como contrapartida, sabe que esa renegociación habilitaría la aprobación legislativa del pichettismo, que le fue vedada cuando intentó con Petrobras.

Mientras todo esto termina de definirse, la ingeniería electoral ocupa a intendentes y funcionarios provinciales.

Weretilneck, dueño de la convocatoria a gobernador y legisladores, aseguró que se votará recién en el segundo semestre del 2015. Mientras tanto, verá cómo se posiciona respecto del peronismo kirchnerista y del massismo antes de resolver si unifica o no los comicios con alguna instancia nacional.

En contrario, los intendentes de Roca, Bariloche y otras ciudades -que tienen una visión crítica del gobierno provincial- separarán las elecciones locales de cualquier otra.

Esto, sumado a las PASO de Río Negro y el país, augura un año con frecuente asistencia al cuarto oscuro.

Sodero Nievas y la Justicia

Grave es la situación de Víctor Sodero Nievas quien, habiendo sido durante 13 años juez del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, se niega ahora a estar a derecho en una causa que se le sigue por presunto peculado.

En forma insólita, apeló a la religión. Invocó el octavo mandamiento -que no integra el derecho positivo- en lugar de reconocer el imperio de la ley y prestarse a brindar declaración indagatoria.

¿Qué puede esperarse de la Justicia en una provincia en la que quien la condujo durante años ahora la burla en forma tan descarada?

Se equivoca Miguel Pichetto si, guiado por la amistad que durante décadas lo unió a Sodero Nievas, vuelve a priorizar esa cercanía personal por sobre la sujeción a las leyes. Ya lo hizo cuando lo salvó del juicio político a mediados del 2012.

El ejercicio de funciones en la política y el gobierno implica en este país una conocida lista de beneficios. Va siendo hora de que nadie olvide la contrapartida de obligaciones y rendición de cuentas.

ALICIA MILLER

amiller@rionegro.com.ar


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