Los servicios fúnebres facturaron el año pasado en total cerca de $ 4.000 millones

“El 25% de los habitantes cree en la importancia de prever su sepelio y descanso final; sin embargo, la mayoría privilegia otras decisiones cortoplacistas y tangibles”.

MIGUEL ÁNGEL FUKS

miguelangelfuks@yahoo.com.ar

Los movimientos de los cementerios parque privados

“La característica más importante del servicio funerario es que es un mal necesario y nunca buscado; no se demanda por iniciativa de los clientes”, afirmó el español Juan Carlos Alcaide, especializado en el marketing sectorial desde el 2003. Además, “cualquier decisión está tamizada y condicionada por cómo afecta psicológicamente a las familias”.

Entre lo que incluyó en la “modernización de la demanda”, Alcaide mencionó:

• Ya casi no hay velatorios en los hogares; la mayor parte de las defunciones se produce en hospitales y geriátricos.

• La evolución de los ritos en sus formas y contenidos de acuerdo con las creencias individuales; las ceremonias civiles adaptadas a diferentes tradiciones religiosas; los desplazamientos de los velatorios a instalaciones que siguen la idea norteamericana de los “funerals homes”, y la tendencia a la cremación proveniente de los países europeos de influencia anglosajona.

• En general, la contratación surge imprevista e inesperadamente y, aunque nada impide programarla o anticiparla, eso no ocurre con demasiada frecuencia.

• Las situaciones emocionales y afectivas del o los contratantes constituyen condicionantes. Por lo general, prefieren no negociar con las funerarias.

Aquí los cementerios parque privados (CPP) se iniciaron en la década del ’70 del siglo pasado y obligaron a sortear obstáculos por tratarse de “un tema tan delicado y personal”, según evocan en la Cámara Argentina de Cementerios Parque Privados (Cacepri).

A Adela Elortondo se le ocurrió adaptar lo observado en Europa y así fue cómo en 1978 nació Jardín de Paz, el primer CPP en Quilmes (provincia de Buenos Aires). La empresa creció, pero en 1998 se vendió con otros emprendimientos a SCI (Service Corporation International), de los Estados Unidos, con filiales en 27 países, que pagó 200 millones de dólares. Después de que SCI decidió concentrarse sólo en los Estados Unidos, Julio Zorraquín –hijo de Alicia Elortondo– y sus socios recompraron en 40 millones de la misma divisa Jardín de la Paz, Parque Memorial, Jardín de Paz Luján, Gloriam y Parque del Campanario, y en el Uruguay los cementerios Parque del Recuerdo y Parque del Reencuentro. La operación comprendió, asimismo, las compañías de servicios fúnebres Lázaro Costa, Casa Callao, Compañía Principal, Casa Raumberger, Lázaro Costa Lomas, Casa Betti (La Plata) y Casa O’Higgins.

Cacepri ejerció invariablemente la representación de los asociados ante los poderes públicos, nacionales, provinciales y municipales, en todas las circunstancias que consideró necesarias e intervino en las discusiones y firmas de convenios colectivos de trabajo.

La instalación de un CPP exige estudios de factibilidad, geológicos, geomorfológicos, hidrogeológicos y de impacto ambiental para cumplir con disposiciones municipales y provinciales. Comprenden, además, la confección de planos y delimitación de parcelas; las ejecuciones de los nichos; el paisajismo (además del posterior mantenimiento del césped) y, si es factible, el crematorio. En forma complementaria es preciso diseñar los documentos de ventas, contratos y reglamentos internos, aparte de los sistemas de computación para la administración, las ventas y el manejo de la necrópolis. La comercialización se basa en estudios de mercado; entrenamiento de grupos para las ventas directas; sistemas de capitación, seguros y servicios sociales; convenios con funerarias y productos alternativos.

“El 25% de los habitantes cree en la importancia de prever su sepelio y descanso final para proteger a su familia; sin embargo, la mayoría privilegia otras decisiones cortoplacistas y tangibles”, señaló Alberto Herrman, presidente de Cacepri.

Calidad de productos, innovaciones, progresos, seminarios, diseño y profesionalismo fueron cuestiones abordadas en la Segunda Convención de Servicios Exequiales (Funexpo), en Buenos Aires, en septiembre del 2010. Allí se afirmó que tales prestaciones facturaban en el país cerca de 4.000 millones de pesos, en concepto de exequias, seguros, parques privados y mantenimientos.

En el país se proporcionan 26.000 servicios fúnebres mensuales en total, que cuestan en promedio 5.000 pesos cada uno, aunque por el tipo de servicio pueden oscilar desde los 2.000 hasta los 80.000. El 7% de las defunciones anuales (320.000) tiene como destino los CPP, previéndose que esa proporción podría duplicarse en el próximo quinquenio y, en opinión de Herrman, el 10% en este 2011.

En general, durante los últimos años no se inauguraron nuevos cementerios públicos y los espacios disponibles en la mayoría de los existentes son insuficientes. Los CPP y los otros privados tienen 1,4 millones de parcelas ocupadas y venden cada año otras 94.000, con lo que facturan 1,5 millones de pesos, aunque en promedio cada una cuesta 6.000. Las parcelas tienen aproximadamente 2,20 metros de largo por 1 de ancho y 2 de profundidad, medidas que responden a las disposiciones de cada municipio y pueden contar con 3 niveles de ocupación, en cada uno de los cuales se puede colocar un ataúd y 3 urnas de restos o 6 cinerarias (para guardar las cenizas de un cadáver). Sobre todo en las grandes ciudades, la cremación crece al 5% anual. Parque de la Gloria publicitó que era el único “cementerio total”, por ofrecer parcelas a perpetuidad, al igual que nichos elevados, crematorio propio, mausoleo, parcelas cinerarias y salas velatorias.

Existen unas 1.500 funerarias y más de 400 cementerios privados, de los cuales 300 son CPP que mueven unos 200 millones de dólares anuales. Entre todos, emplean a alrededor de 20.000 personas.

El 25% de los habitantes del país considera que poseer una cobertura de sepelio o una parcela en un CPP brinda mayor protección, incluyendo a sus familias. Por su parte, el 30% de las mujeres expresa interés por conocer opciones para atenuar la sensación de desprotección frente a la muerte, frente al 17% de los hombres. Los demás asignan mayor importancia a una adecuada cobertura médica; el seguro para el automóvil y el ahorro para disponer de reservas ante complicaciones económicas.

Hay CPP que ofrecen planes de ahorro y previsión, con:

• Descuentos y mejores precios y facilidades de pago.

• Cánones diferenciales durante los primeros 10 años o hasta que las familias necesitan utilizar las parcelas.

• Seguros complementarios que garantizan a las familias afrontar las urgencias de los fallecimientos con respaldos económicos.

“En la Argentina, se estima que los usuarios de servicios funerarios integrales de índole privado aumentarán en los próximos años por la apertura del sector hacia nuevos segmentos mediante prestaciones de servicios masivos capitados que brindan un seguro integral con sepelio completo, gestión de trámites, disposición final, asesoramiento legal y acompañamiento”, planteó Herrman.

Las contrataciones se efectúan en circunstancias emotivas para los allegados, por tratarse de los últimos homenajes que se harán de cuerpo presente a seres queridos o apreciados, reconocen en la Federación Argentina de Entidades de Servicio Fúnebre (Faesf). Por eso recomiendan analizar detenidamente dónde y qué solicitar porque después no tendrán oportunidades de cambiar de parecer.

Semejantes situaciones son aprovechadas por quienes se manejan sin ética. Familiares y/o amigos de los muertos llegan a ser engañados al firmar y contratar servicios, en ocasiones con la complicidad del personal y hasta directivos de determinados sanatorios, clínicas, hospitales. Estos “arreglos” son conocidos y se sabe que hay establecimientos de salud que permiten ingresar a los tradicionalmente denominados “cuervos”, que se presentan como “asesores de sepelios del PAMI” (no existen en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) para venderles prestaciones a allegados de las personas fallecidas o próximas a morir. No son los únicos manejos marginales, ya que no sólo los practican ciertas funerarias sino, además, florerías cercanas a los velatorios, en los que llegan a ofrecerse de acuerdo con lo que los parientes están dispuestos a gastar desde “catterings” complementarios a las rondas de café, hasta dormitorio en el cual descansar con circuito de televisión que muestran quienes permanecen o llegan a las salas, pasando por azafatas uniformadas y hasta música en vivo o grabada, y el transporte del fallecido y los acompañantes.

Cuando a determinadas cocherías llegan familias que no tienen cobertura del sepelio y el entierro, pueden encontrarse con las exigencias de pagar en efectivo y sin financiamiento los servicios supuestamente más económicos en cementerios municipales. A quienes no tienen dinero para afrontar tales gastos, les sugieren planes de pagos en cuotas en CPP cómplices de las maniobras. Por eso no se dieron cuenta, quizás, que estaban declarando conocer el reglamento y aceptando sus disposiciones, como las obligaciones de pagar expensas o tarifas “de mantenimiento” anuales; lápidas o mármoles que sólo venden e instalan los propios cementerios; tarifas por inhumaciones, exhumaciones, reducciones y traslados; escrituras de uso de parcelas e intereses ante atrasos en los pagos.

Pocas personas conocen que la ley 24.240 establece el derecho a la información que se debe brindar a todos los consumidores y usuarios, debiendo ser veraz, completa y adecuada para brindar la posibilidad de elegir o no el producto o servicio.


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