Los tiempos del estado



El acuerdo entre Neuquén e YPF que destrabó y permitió el desembarco de Chevron, junto a la petrolera nacional, en Loma Campana trajo consigo un ambicioso plan de inversiones en infraestructura para la provincia y en particular para las ciudades petroleras. Se acordaron obras por 1.000 millones de pesos a distribuir centralmente alrededor y dentro de Añelo.

La localidad que aparece como la referencia de los primeros pilotos y desarrollos no convencionales se benefició con 300 millones de pesos del total. Hasta el momento, después de 12 meses, si bien se avanzó en los trámites administrativos para las obras centrales del paquete, como el hospital de Añelo y la ampliación de la autovía en la Ruta 7, las obras no han tomado impulso.

Una fuente del gobierno provincial confió a “Río Negro Energía” que hasta el momento Nación soló liberó fondos por 200 millones de pesos. Esto sumado a los tiempos burocráticos que debe atravesar cada obra del Estado hacen un cuello de botella a las obras más urgentes que los primeros coletazos del boom descubre.

Nadie discute que los tiempos de la actividad privada son distintos que los de la administración pública. Más aún, cuando esta industria mueve cifras a veces siderales para pequeñas administraciones como es el caso de Añelo, que recién hace meses alcanzó los seis mil habitantes.

Pese a que nadie lo dice en público, el atraso en los desembolsos para obras necesarias –aún en un período inicial de los desarrollos– genera que los déficits en los servicios públicos que ya se sienten en la localidad se agudicen. Educación, salud y vivienda, lejos de ser una consigna para los habitantes de Añelo, es un realidad que esperan todos los días. El esfuerzo municipal poco más puede empujar si no es con la respuesta de los fondos centrales.


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