Los visitantes se sorprenden en las conchillas
Es una zona de diversos atractivos.
PENINSULA VILLARINO (ASA).- Uno de los paisajes más maravillosos de la costa atlántica rionegrina se encuentra sobre la cara sur de esta península. Allí, playas de suave arena cubiertas por valvas de almejas blancas y púrpuras, iluminan desde abajo hacia arriba, como millones de tubos fluorescentes instalados en un suelo ocre.
Con pleamar, la orilla se transforma en una gran cama solar, incandescente. El bronceado que se logra en ese sitio es único debido a que los rayos de sol afectan desde arriba y su reflejo sobre las conchas calcáreas lo hace desde abajo. Eso sí, no es aconsejable estar sobre esa superficie caliente más de lo que dura la pleamar, para no generar problemas cutáneos.
Hombres y mujeres aprovechan durante algunos minutos el momento de marea alta para tenderse sobre las conchillas y adquirir rápidamente el matiz ideal para su piel. Jéssica Scorcione, modelo de la agencia Verse, realza su belleza natural, con un suave y sensual bronceado obtenido en estas playas (ver foto).
Una vez que el mar empieza a alejarse la playa de arena se extiende y queda salpicada por valvas de almejas bastante distanciadas unas de otras.
En ese sitio, el entretenimiento ideal es recoger los moluscos bivalvos vivos, cavando apenas unos centímetros y extrayendo los mariscos que conforman un enorme banco que alcanza hasta kilómetros mar adentro.
Las conchillas que van acumulándose en la orilla conforman un gran colchón blanco. A pesar de que a veces punzan la planta de los pies, dicen los lugareños que caminar un rato sobre ellas es saludable y brinda un interesante método de relajación, casi como una terapia de reflexología netamente natural.
El lugar es agreste y visitado apenas por algunas decenas de familias que cada año en mayor medida incursionan en este bellísimo sitio. Todavía no se explota como se merece, pero también por eso estas playas mantienen la tranquilidad, la seguridad y sobre todo su hermosura natural sin agregados.
En el horizonte algunos barquitos marisqueros complementan el paisaje. Hacia el oeste, a pocos metros del ingreso al canal de la Bahía San Antonio se divisan los enormes fruteros en rada, donde esperan su turno para atracar en el puerto, ubicado en la parte norte de esta península.
La playa de este accidente geográfico ubicado por ruta a 70 kilómetros de Las Grutas, pero a unos 20 en línea recta por el mar, es muy extensa, casi interminable. No hay acantilados y la restinga solamente aparece en algunos puntos ubicados en el comienzo.
La pendiente del mar, es extremadamente suave y en pleamar se puede caminar más de 200 metros con el agua al pecho. Existen varios accesos para automotores, conformados por la misma conchilla bien molida.
También hay algunos arbustos que brindan reparo y sombra. Es un paraíso ubicado al este de la Bahía San Antonio, con olas suaves que se incrementan levemente con el viento.
Es un enclave ideal para disfrutar en familia, en libertad y sobre todo calma, mucha calma para el descanso físico y mental que buscan los visitantes.
Un lugar con souvenirs para toda la familia
Mauro, por ejemplo, recorre metros y metros eligiendo con detenimiento las conchillas que más le gustan. Si en las restingas de Las Grutas se desvive por hallar caracolitos, es lógico que en este mar de calcio, se sienta en su salsa. Como él, muchas familias cargan bolsitas para mostrar en sus lugares de origen.
A partir de septiembre hasta antes del comienzo del verano, en este lugar es común ver ballenas que visitan estas playas. En tanto, una de las actividades principales de este sitio es la pesca. Cientos de pescadores se reúnen cada semana a tirar sus líneas y esperar el pique firme de algún buen pejerrey. Aquí se hace en octubre el concurso de las «6 Horas del Pejerrey»y su Fiesta Nacional.
La carnada se consigue en la villa portuaria, ubicada a tres kilómetros de La Conchilla y generalmente consiste en anchoas o calamares.
Para arribar a estas playas es necesario transitar por la ruta 3 hasta la rotonda ubicada camino a Viedma a 30 kilómetros de San Antonio Oeste. Se deriva por la ruta de acceso al Puerto de Ultramar.
Cuando se supera el faro y el mar aparece imponente hacia el sur, comienzan los distintos accesos, por los que pueden llegar los vehículos hasta la costa. Los turistas los dejan a la sombra de los arbustos aprovechando el reparo y muchos se animan a armar sus carpas para pasar uno o dos días.
A este sitio le faltan únicamente los servicios. Cuando disponga de agua y baños públicos seguramente se transformará en un centro de reunión de miles de visitantes ya que tiene todo los atractivos para convocar a los veraneantes que buscan tranquilidad y belleza natural.
PENINSULA VILLARINO (ASA).- Uno de los paisajes más maravillosos de la costa atlántica rionegrina se encuentra sobre la cara sur de esta península. Allí, playas de suave arena cubiertas por valvas de almejas blancas y púrpuras, iluminan desde abajo hacia arriba, como millones de tubos fluorescentes instalados en un suelo ocre.
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