Lucía Puenzo: “Hay muchas historias para contar del nazismo en Argentina”
La joven directora presentó su película sobre nazis en Bariloche. “Wakolda” deslumbró al público y crítica especializada.
FESTIVAL DE CANNES
Por María Luz Climent Mascarell desde Cannes
El “ángel de la muerte”, Josef Mengele, se evaporó en Argentina con la complicidad de muchas personas que le protegieron en el país sudamericano. La directora Lucía Puenzo inventa su posible periplo en “Wakolkda”, la película que estrenó en el Festival de Cannes.
“Hay tantas historias posibles para contar del nazismo en Argentina, de tantos jerarcas nazis que se evaporaron en nuestro país”, afirma en entrevista la directora que lleva a la gran pantalla la novela propia sobre una niña (Florencia Bado) con problemas de crecimiento en 1959, cuando sus padres (Natalia Oreiro y Diego Peretti) se instalan en Bariloche para regentar una hotel. La madre, de origen alemán, acepta la ayuda que le ofrece un médico (Alex Brandemühl), también de origen alemán, para que la niña gane altura.
Puenzo, que investigó a fondo el nazismo para la novela, contó que Mengele llegó a tener una farmacéutica en Argentina y figurar con su nombre verdadero en la guía telefónica (ella conserva una de esas guías). “Vivía en la impunidad, gracias también a una ley de amnistía que permitía a todos los nazis usar sus nombres”, explicó la realizadora, que centra la trama en el período de desaparición del médico nazi que experimentó con los cuerpos de los judíos en los campos de concentración nazis.
Tras la captura del criminal de guerra nazi Adolf Eichman en 1960, Mengele desaparece y reaparece en Paraguay unos años después. En ese período misterioso la Puenzo quiso saber qué ocurre con Mengele, que siguió realizando experimentos con hormonas de crecimiento con niños con mujeres, también en Paraguay y Brasil. “Nunca dejó de hacer lo que hacía, solamente que se tenía que esconder un poco más y tenía que disimular un poco más su monstruosidad”.
“Eran tipos que fuera de los campos de concentración creo que eran más peligrosos, porque tenían un envase de hombres y cultos y por eso se camuflaban tanto”, agregó.
Ese aspecto es precisamente el que mejor trabaja Brendemühl, que ofrece la imagen de un hombre educado y correcto pero con una mirada fría que atemoriza al espectador. Brendemühl, nacido en Barcelona de padre alemán, contó que supo del proyecto cuando recibió un día un mail de Puenzo con una foto suya junto a una de Mengele. Y aunque le halagó la propuesta, admite que le asustó que le vieran parecido con el autor de tantas atrocidades.
Además, no quiso adentrarse en la historia hasta que el proyecto no fuese una realidad. “Son personajes que cobran mucho peso en tu subconsciente, se acaban adueñando de tí y cuesta separar a la persona del personaje”, explicó el actor catalán.
Puenzo cuenta que las comunidades alemanas de preguerra eran muy abiertamente pronazis y estaban muy preparadas para armar una red que hicieran desaparecer a estos hombres en días. “Obviamente, después de la guerra, el nazismo se transformó en algo vergonzoso y políticamente incorrecto y ese es el proceso en el que está inmerso la película”, explicó la realizadora, que apostilla además que la novela es distinta a la película en la segunda mitad.
“El interés de la película es ver cómo un personaje tan amoral, tan capaz de cometer semejantes aberraciones, puede huir de la justicia o se permite que él siga huyendo”, señaló Brendemühl.
Las cadenas de complicidades de los civiles hace eco con otros periodos de complicidades de civiles, agrega Puenzo en referencia a la última dictadura argentina. Es por ello, agrega, que es importante que no haya impunidad en casos como el del dictador Jorge Rafael Videla (1976-1981), que acabó sus días en prisión.
La directora relata que el día de su muerte, el 17 de mayo, recibió un SMS del hijo de 14 años de su marido. Ese mensaje pone de relieve la importancia “de que estos hombres mueran pagando por sus culpas”.
“No es casual que un niño de 14 años le esté dando valor y mande un mensaje”, agregó la hija Luis Puenzo, quien conquistó el primer Oscar para argentina con un drama sobre la dictadura, “La historia oficial”.
Antes de comenzar la proyección, el director artístico del certamen Thierry Frémaux, habló de la muerte de Videla y la platea lo interrumpió con un fuerte aplauso. (DPA)
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