Maná revolución de amor

Han pasado cinco años desde que Maná editó su último disco de estudio. El grupo mexicano ahora vuelve con el sobresaliente "Revolución de amor", en el que participan como invitados Carlos Santana y Rubén Blades. En el Cultural un análisis de su carrera y de su nueva producción, las opiniones de sus colegas y las letras de sus canciones más emblemáticas.

El grupo mexicano Maná, que después de cinco años editó recientemente su nuevo álbum de estudio titulado «Revolución de amor», está considerado como una de las expresiones de rock latino más populares en la historia, que trascendió sus raíces con una habilidad poética para expresar las verdades universales inspiradas por su cultura.

El planteo estético de Maná toma las cosas realmente importantes de la vida: amor, justicia y libertad y lo hace sin sacrificar los elementos que «emocionan» a los admiradores del rock. Precisamente con su álbum «Revolución de amor» (en que tomaron parte como invitados Rubén Blades y Carlos Santana), Fher Olivera en voz líder, Alex González en batería, Sergio Vallin en guitarra y Juan Calleros en el bajo, combinan como nunca sus tradicionales baladas con el más puro y duro rock and roll y distintos ritmos salseros.

«No toques tu cabeza con el corazón «

Hace exactamente cinco años que la banda no editaba un álbum íntegramente de estudio (desde el exitoso «Sueños líquidos», de 1997) y para la «Revolución de amor», decidió no adherir a las viejas fórmulas y profundizar así en el secreto de su éxito constante: la habilidad para continuar evolucionando en su sonido.

«Lo que es interesante de la banda es que no tenemos un estilo fijo que nos limitaría. Es por eso que todos actuamos como nuestros propios productores, no tenemos estructura ni convenciones que nos limiten, simplemente decimos lo que sentimos», explica Fher al analizar el suceso de la banda.

A lo largo de su carrera de poco más de 10 años, Maná recibió cuatro premios Grammy y lleva vendidos más de 16 millones de discos en el mundo entero, fruto de sus álbumes «Dónde jugarán los niños» (1992), «Cuando los ángeles lloran» (1995), «Sueños líquidos» (1997) y «MTV Unplugged» (1999).

Fue a partir de inicios de los «90 y de la mano de la placa «Dónde jugarán los niños», que los mexicanos lograron establecer un grupo de seguidores masivos en Latinoamérica. También con ese álbum que vendió más de un millón de copias en estas tierras, la banda, después de muchos cambios desde su nacimiento en los «80, por fin se conformó con sus integrantes actuales, los definitivos.

En ese camino de crecimiento continental, durante 1998 y en el transcurso de su más reciente tour por los Estados Unidos, el combo mexicano vendió todas las taquillas de sus presentaciones en 32 ciudades. Poco después y con el lanzamiento de su «MTV Unplugged» (1999), Maná ensanchó su base rítmica, basada hasta ese entonces en ritmos de rock-reggae, para incluir ritmos afro-cubanos.

Con un público a nivel mundial más allá de las fronteras mexicanas y siendo percibidos no solamente como un grupo de rock exitoso sino como una banda de fusión de vanguardia con elementos rockeros, fueron invitados por el virtuoso guitarrista Carlos Santana a participar de su CD «Supernatural» en el tema «Corazón espinado», con el cual logró 2 Grammys. Un tour masivo con Santana en el 2000 tuvo el efecto de exponer a Maná a una audiencia todavía más grande, como también el de darle suficiente tiempo para trabajar y pulir sus ideas para «Revolución de amor».

«Cuando terminamos el tour con Carlos (Santana), nos tomamos un año libre y descansamos», comenta Alex González, colombo-cubano que conoció a Fher (fundador de Maná) en la ciudad de México en 1984.

«Hicimos un poco de reflexión, miramos cosas buenas y cosas malas y escribimos un montón de canciones. De unas 30 escogimos 12 y simplemente nos dijimos «no toques con tu cabeza, toca con el corazón»», se explaya Alex. «Creo que en este caso era más importante capturar la emoción que tocar de una forma perfecta», agrega el músico. Maná es en gran parte lo que Fher llama «anti-estrellas de rock», dándole más importancia a la música que al estilo de vida rockero.

Canciones nuevas como «Pobre Juan» que habla de la historia triste de un emigrante mexicano y «Justicia, tierra y libertad» (donde participó la guitarra de Santana) que da eco al espíritu de los zapatistas y aboga por los derechos de los indígenas mexicanos, son típicas del legado musical de Maná, como también de su interés continuo por las causas justas.

Para apoyar concretamente su ideario, los Maná crearon, en 1995, «Selva Negra», una fundación sin ánimo de lucro encargada de proteger varios cientos de millas de la costa pacífica de México. Dicha fundación ha patrocinado estudios escolares para la comunidad indígena de Chiapas, provisto de comida a grandes comunidades y participa actualmente en acciones de Greenpeace y Amnesty Internacional, como también en numerosos temas ecológicos y humanos. Pero a pesar de sus inclinaciones ideológicas, Maná demuestra además en sus composiciones que sus integrantes saben divertirse a lo rock and roll. «Si nos gusta hablar de cambio social es porque lo sentimos de esa forma. Pero más que nada, estamos guiados por un instinto visceral, amamos la música latina, las mujeres latinas y bailar, soy un tipo bohemio y me inspiro yendo a la playa con una buena botella de vino, al lado de una bella mujer», reflexiona el vocalista y compositor.

Por ello, «Revolución de amor» es una vigorosa declaración melódica, rítmica, emocional y política, sobre una música que tiene su foro en las fiestas de barrio y las refulgentes calles de cualquier suburbio de América. (Télam)

El Legado

Cantautores y músicos rockeros, latinos y populares, dieron su opinión sobre el fenómeno Maná y el legado musical que fue tomado por otras agrupaciones y solistas.

El cantautor colombiano Juanes, de reciente visita a la Argentina, manifestó que «sin dudas Maná es hoy el grupo número uno dentro del llamado rock latino y lo más importante es el contenido de sus letras, todas con un amplio sentido social». «Tuve el gusto de conocer a Fher (vocalista de la banda) en México y quizás en algún momento podamos hacer algo juntos, pero por ahora es sólo un sueño», remarcó.

Otro de los recientes visitantes, Alejandro Montaner, hijo del cantautor argentino-venezolano Ricardo Montaner, dijo que «era bastante chico» cuando los pudo «descubrir por intermedio de mi padre y quedé pegado a sus composiciones y también a los ritmos que imponen y que no tienen encasillamiento».»Cuando escuchas la música de Maná puedes registrar desde un violento rock, hasta una balada bien enamoradiza, pasando por el regae y la ranchera mexicana», afirmó.

Pablo Romero, vocalista de la banda Arbol, que recientemente editó su segundo álbum, «Chapusongs», expresó que «para todos los que estamos de alguna manera emparentados con el rock latino, Maná es la banda que marcó y marca un camino». «Desde nuestros productores Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel, siempre hemos tenido conocimiento de su música y si en algún momento vamos a tocar a México, sería una enorme meta poder actuar con ellos», afirmó el músico.

Mientras, el cantautor Alejandro Lerner -quien se encuentra radicado entre Buenos Aires y Los Angeles- manifestó que lo que más lo «impacta de Maná es la forma que tienen de componer canciones que hablan de una realidad social y cotidiana y después también pueden hacer una canción de amor». «En donde por ahí no estoy muy de acuerdo es en los encasillamientos de «rock latino» o «norteamericano». Creo que existe un sólo rock y es universal», mencionó. (Télam)

Vivir sin aire

«Vivir sin aire», «Cuando los ángeles lloran», «Me voy a convertir en un ave», «Justicia, tierra y libertad» y «Sábanas frías», son algunas de las composiciones más representativas de Maná, el grupo surgido en 1995 en Guadalajara.

«Vivir sin aire»: «Como quisiera poder vivir sin aire, como quisiera poder vivir sin agua/ me encantaría quererte un poco menos, como quisiera poder vivir sin tí/…/».

«Cuando los ángeles lloran»: «A Chico Méndez lo mataron, era un defensor y un ángel, de toda la Amazonia./ El murió a sangre fría, lo sabía Collor de Mello y también la policía/ Cuando los ángeles lloran, lluvia cae sobre la aldea, lluvia sobre el campanario, pues alguien murió, un ángel cayó/…/».

«Selva negra»: «Iba de excursión, perdido en la Selva Negra, y en eso se me apareció una afligida hormiga/ Ella me contó que alguien le quiere quitar su tierra y no entiende el por qué/ Si siempre ha estado ahí, que pasó, que pasó en la Selva Negra/…/».

«Mis ojos»: «Gracias a Dios que me dio mis ojos, que me dio mi boca, que me dio mi piel./ Tengo dos piernas para recorrer el mundo, por los mares más profundos para llegar hasta tí./ Gracias al cielo no olvido ponerme nada, tengo pies, tengo mi espalda y también mi corazón/…/».

«Hechicera»: «Hay una mujer hermosa, la más primorosa de ojitos negros, de piel gitana/ es, es una hechicera que domina al hombre con sus danzares, con las caderas/ Ay que bonitos ojos, ay que bonita boca, es una hechicera, una seductora/…/».

«Justicia, tierra y libertad»: «Justicia, tierra y libertad, oye tú mi canto, óyelo, óyelo/ Oye tú mi llanto, óyelo, óyelo/ Hermanas y hermanos de otras razas, de otro color y un mismo corazón/ rezas y rezos y nada enderezas, por eso hagamos la revolución de amor/…/». (Télam)


El grupo mexicano Maná, que después de cinco años editó recientemente su nuevo álbum de estudio titulado "Revolución de amor", está considerado como una de las expresiones de rock latino más populares en la historia, que trascendió sus raíces con una habilidad poética para expresar las verdades universales inspiradas por su cultura.

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