Manguel abogó por lectores “mas tolerantes”
El escritor Alberto Manguel, aún sin asumir oficialmente como director de la Biblioteca Nacional, abrió la Feria del Libro de Buenos Aires, que tendrá a los premios Nobel Mario Vargas Llosa y John M. Coetzee como estrellas de su 42a edición.
FERIA DEL LIBRO
El escritor y director designado de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, se valió de una analogía con el Quijote y de un repaso por la historia del libro para abogar por lectores “más tolerantes” y un “mundo con honestidad moral e intelectual”, durante el acto de inauguración de la 42da Feria del Libro de Buenos Aires, el cual incluyó demandas de trabajadores.
“Qué cosa tan extraña, la mayor parte del electorado son mujeres, y todos los que estamos acá somos hombres. Es un inmenso honor para mí estar aquí de vuelta en Buenos Aires, en esta feria, la más importante del mundo”, comenzó Manguel y arrancó aplausos entre los presentes, entre quienes se encontraban el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, y el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli.
El discurso fue interrumpido con aplausos cuando desde el fondo de la sala Borges más de medio centenar de manifestantes se levantaron de sus asientos exponiendo carteles donde se leía “Quién dirige la Biblioteca Nacional”, “La Biblioteca Nacional no es un negocio” y “No a la biblioteca off shore”, en el marco de más de 200 despidos en esa institución.
Esto hizo que durante unos cinco minutos, una parte de la audiencia volteara para seguir el reclamo de los manifestantes mientras otra parte de la sala fijaba la vista al frente sin voltear el rostro siguiendo a Manguel en un discurso del cual no se desvió en ningún momento.
Aprovechando el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes –que incluyen charlas y presentaciones en la feria- Manguel remarcó que “el principal deber de un lector es actuar en el mundo con honestidad moral e intelectual, sin dejarse convencer por eslóganes tentadores y exabruptos emotivos, ni creer sin examinar noticias aparentemente veraces”.
“Don Quijote de la Mancha es un libro subversivo: contra la autoridad arbitraria de los nobles y los ricos, el egoísmo y la infidelidad de la gente de pueblo, la arrogante equivocación de los letrados y universitarios” y “quizás ese modesto principio suyo pueda hacernos, como lectores en esta sociedad caótica en la que vivimos, más tolerantes y menos infelices”, se lo escuchó decir, una vez que los manifestantes se hubieron retirado.
En tanto remarcó que “poseer un libro y ser lectores no basta cuando se trata de aprender cómo actuar con el respeto y la estima del otro y cómo buscar justicia en un mundo persistentemente injusto”.
Asimismo, trazó un itinerario desde la llegada de Pedro de Mendoza a estas tierras para cuestionar que “las autoridades en el poder siempre y en todas partes, se han interesado más en montar maquinarias económicas cuya sola meta es el beneficio financiero, y menos o casi nada en promover el desarrollo intelectual y artístico de la sociedad que gobierna”.
“La fundación se hizo pensando menos en la libertad intelectual de sus futuros habitantes que en la ocupación de tierras ajenas, menos por un impulso humanista que por un deseo de rapiña y de fama”, sostuvo en la sala Borges de La Rural, donde se dieron cita, entre otros, Martiño Noriega, alcalde de Compostela, ciudad invitada de esta edición.
Texto y fotos: DyN