«Más duelen el odio, el desamor y la soledad que hacerse un tatuaje»

– ¿Qué es la piel?

– Es la capa más externa de tejido, lo que nos mantiene aislados del exterior.

– ¿Qué es un tatuador?

– Una persona que se dedica a grabar diseños en la piel mediante la técnica de punción.

– ¿Qué le susurran sus admiradoras?

– Nada en especial. Yo veo respeto, ya que saben que les va a doler. Tampoco es que yo sea una estrella de rock.

– ¿Qué tatuaje no realizaría jamás?

– No haría nunca un tattoo que la persona no quiera llevar siempre.

– El amor o la pasión carnal después del tatuaje, ¿son posibles?

– Después del tattoo todo es posible.

– ¿Es un pecador el tatuador?

– Puede serlo o no, todo depende del punto de vista de quien te juzgue, pero creo que no tiene por qué haber maldad en esto.

– ¿Es un santo?

– Tampoco creo que sea un santo, pero puede ser una persona que ayuda a encontrar la identidad de otras a través de esta forma de expresión humana donde el tatuador interactúa con el tatuado para realizar una obra.

– ¿Usa tatuajes Dios?

– Eso es imposible de saber, pero es cierto que aparece en muchos de ellos y en las más diversas formas.

– ¿Y Satanás?

– Creo que donde está Dios, cerca anda Satanás. Son el uno para el otro, como el ying y el yang.

– ¿Por qué un hombre insiste en tatuarse el pene?

– Para vacilar, como dicen aquí. Lo entiendo como un egocentrismo sexual.

– Asia Argento se tatuó algo parecido a un ángel justo donde comienza su pubis. ¿Es el principio del paraíso o una travesura?

– Bueno, un ángel puede representar la pureza más divina, pero el hombre suele contradecirse, por eso sólo ella podría decir lo que quiso expresar.

– ¿Qué es un tatuaje, al fin de cuentas?

– Es una marca corporal hecha por punciones y pigmentos que forman una imagen que en la mayoría de los casos expresa un mensaje personal.

– ¿Escucha música mientras tatúa?

– Siempre: me permite involucrarme más en el personaje y lograr una mejor inspiración.

– ¿Tiene sensualidad el acto de tatuar?

– Sí que la tiene: te sacas la ropa, sientes una extraña mezcla de placer con dolor y te aseguro que nunca lo olvidarás.

– ¿Y erotismo?

– El tatuaje es erótico, más allá del acto de tatuar… embellece, adorna el cuerpo para insinuar algo o para dar morbo. Eso es erótico.

– ¿Cuál ha sido la parte del cuerpo más inesperada que ha tatuado?

– Los lugares no son más raros que las historias que he escuchado para plasmar como tattoo.

– ¿Cuál es su tatuaje más recurrente?

– Un dragón es algo recurrente, pero es un clásico que nunca pasará de moda y lo puedes adaptar a todo tipo de gente.

– ¿Por qué la gente se hace los llamados tatuajes tribales, en la era de supertecnologías?

– En el tribal se deberían buscar las raíces de lo primigenio, abstracto como un viaje a los orígenes de un mismo. La modernidad nos pierde en una masificación muy cruel y necesitamos encontrar una identidad.

– ¿Es un ídolo para las chicas?

– Pues… no, o no lo sé. No presumo del éxito con el otro sexo.

– ¿Qué le dice al padre de su novia en su primera cena familiar?

– Creo que en la cena ésta preferiría ser yo el padre y esperar a que el novio de mi hija dijera algo muy inteligente que me dé confianza en él.

– ¿Tatuará a sus hijos?

– Podría, en su momento. Lo importante es que sepan siempre qué hacer con su cuerpo, porque ése e su templo.

– ¿Duele como dicen?

– El tatuaje duele, pero más duelen el odio, el desamor, la soledad. El cuerpo es sólo carne que hay que respetar.

– Mi abuelo marinero tenía un corazón hecho con vaya a saber qué aguja y qué tinta. ¿Sabe si tiene más sentido un tatuaje en alta mar que uno hecho en una playa top?

– El sentido lo dará el valor de la experiencia que se esté contando. Yo no soy quién para decir que en una playa top la vida es más superficial que en alta mar. Los hombres no deben compararse, para cada uno su vida es lo que tiene sentido y lo demás son historias.

– Supe de un hombre que se tatuó una sirena desnuda en plena borrachera. ¿Es una leyenda urbana o le suena conocido?

– Las leyendas suelen hacerse realidad y conozco muchos que se han hecho un tattoo en una borrachera, claro.

– ¿Trabajará un día en una película?

– Claro que sí, me gustaría mucho. En Córdoba hice cosas con los hermanos Eufracio y eso estuvo muy bien.

– ¿Escribirá un libro sobre las claves del oficio?

– Podría ser, pero escribir no se me da muy bien; necesitaría un redactor.

– ¿Qué quisiera tatuarse en un brazo y no lo ha hecho?

– Los brazos ya están tatuados, pero tengo pendiente el tattoo referente a mis hijos, que sería en la zona abdominal, ya que los hijos son un sentimiento visceral, de allí vienen (como compartir su gestación).

– ¿Qué es un tatuaje yakuza?

– Es el tatuaje de estilo oriental; los yakuzas llevan estos tipos de tattoo como parte de su estilo de vida.

– ¿Y uno maorí?

– El maorí es otro estilo, en su origen, reservado solamente a las clases nobles de estas culturas. Pero, como el yakuza, éste también está masificado y a veces no se cumplen sus reglas.

– Me gustaría tatuarme el labio inferior y no sé por qué motivos. ¿Se le ocurren ideas?

– El motivo te dará una idea; la idea, el diseño… y sólo queda hacerlo.

– ¿Cuál es la mejor hora del día para un tatuador?

– Para mí, el atardecer; es cuando más lo disfruto. Pero esto no es una regla para tatuadores.

– ¿Por qué las chicas se tatúan abajo, en la espalda, junto a sus nalgas?

– Esto tiene muchas explicaciones: puedes decir que allí está su centro de gravedad o por insinuar sus dotes femeninas o porque todas lo llevan. Lo bueno es preguntárselo a ellas.

– ¿Donará su piel a un museo?

– No lo sé, desconfío mucho de lo que harían conmigo cuando ya no pueda decidirlo yo.

– ¿Qué piensa mientras tatúa?

– Normalmente sigo desarrollando sobre el dibujo lo que estoy haciendo internamente.

– ¿Se siente poderoso en esos momentos trascendentales?

– Un poco sí, porque eres quien tiene que controlar la situación de dudas y miedos.

– ¿Un tatuaje es una metáfora del matrimonio?

– Más que del matrimonio, yo lo relaciono con la paternidad, porque son como pequeños hijos, sangre de mi sangre.

– ¿Se odian o se aman los tatuajes entre sí?

– A veces sí, a veces no, y en otros casos no tienen relación alguna.

– ¿Para qué no sirve un tatuaje?

– Para obtener una buena presencia laboral. El jefe siempre elegirá al que no tiene tattoos para representar sus intereses.

– ¿Por qué la gente se tatúa el rostro del Che Guevara?

– Por hacer un homenaje a algún referente de sus ideas.

– ¿Es arte el tatuaje?

– Es una de las formas de expresión más antiguas. No es un juego de niños, es parte de la historia del hombre.

– Aquí es donde le digo que quiero tatuarme unas de sus fantásticas obras pero tengo miedo. ¿Cómo me consuela usted?

– El miedo es una pared que te separa de la realización, te esclaviza, te encierra. No tengas miedo, ten respeto.

 

Sobre tu piel

Las revistas especializadas, como «Tattoo Flash», dicen que es un «top». Dicho esto en un ámbito tan específico como el tatuaje, no deja de ser todo un elogio.

Federico Moyano es alguien ampliamente conocido en el universo del tatuaje de la Madre Patria que ha hecho de este arte una rara forma de religión pagana.

Federico tiene en sus manos un talento natural y en su mente, la inspiración que viene de lugares inexplicables: la combinación perfecta para su oficio. Se trata de la sabiduría que procede de los dioses, según creían los griegos refiriéndose a esos personajes tan terrenales que ellos mismos reinventaban, y del conocimiento que la musa le susurra al oído cada vez que prende la máquina y, sin dudarlo, hunde el filo en la parte más sensible del cuerpo humano, la piel.

Nació en la Argentina y vivió en Río Negro y en Córdoba, donde ha dejado familia y amigos. Como a veces suele pasar, un día hizo sus valijas en busca de otros horizontes. Poco a poco fue ganando espacio, prestigio y aplomo en la vieja Europa.

Hoy los principales medios del rubro lo han puesto en la cresta de la ola. Pero él, Federico, no se siente una estrella, tampoco un ungido; apenas un tipo serio y afectuoso que quiere hacer bien su trabajo.

Federico posee el raro privilegio de volver realidad lo que en un momento fue pura fantasía. Porque, en lo que a tatuaje se refiere, todo comienza con una idea, la idea lleva al diseño y el diseño, a la carne. El resto, como dice el pibe, es historia. Cada cuerpo representa un templo y merece el mejor de los tratamientos. La más inteligente de las caricias. Federico sabe cómo, qué, cuándo. A veces, incluso por qué.

Dragones, calaveras y extrañas figuras nacidas en las oscuras dimensiones del cerebro humano escapan de sus dedos y se abren espacio en la superficie del cliente.

«No tengas miedo, ten respeto», me aconseja frente a la duda de si «me hago o no me hago» el bendito tatuaje de una vez por todas. Para Federico Moyano ésta es la instancia crítica de su trabajo. Justo antes de comenzar se disuelven los fantasmas. Pero para eso hace falta una conducta férrea, un «pulso envidiable», como ha escrito «Tattoo Flash».

Su arte nos conecta con tiempos remotos. Cual Virgilio de la epidermis, nos conduce a través de los siete círculos narrados en la «Divina Comedia» de Dante. Detrás suyo avanzamos. Entonces, levantamos la remera, ponemos el brazo y cerramos los ojos. Adelante.

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar


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