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Más presión tributaria: la receta del FMI para bajar el déficit

La reciente misión del Fondo recomendó mayor presión tributaria para equilibrar las cuentas públicas. Es después de que el ministro de Economía confirmó que el Gobierno no está dispuesto a bajar el gasto. Los empresarios anticiparon que no hay más margen.





El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el Gobierno deberá encarar la reducción del notable déficit fiscal que registra este año el país con una mayor presión tributaria, lo que implicaría para el organismo un aumento de la recaudación impositiva que compense el objetivo de no disminuir el gasto público.


Así lo expresaron los enviados del FMI a Buenos Aires, quienes visitaron el país esta semana, en una reunión que mantuvieron con los ejecutivos de la Unión Industrial Argentina (UIA).


Una fuente de la central fabril comentó a RIO NEGRO en Buenos Aires, tras ese encuentro, que los funcionarios del organismo multilateral consultaron “cuánto margen tenía el sector productivo para asumir una mayor presión fiscal”.


“Nosotros les dijimos claramente que no hay ya ningún margen para aumentar los impuestos en la Argentina y en especial, sobre el sector productivo”, remarcó la fuente de la entidad.


El mismo ejecutivo admitió que el polémico concepto que “está siendo trabajado por el FMI con el Gobierno” apunta a ir disminuyendo el grave desequilibrio fiscal que padece el país, el cual llegará este año a un nivel que se estima entre 7,5 y 8,5 por ciento del PBI.


Semanas atrás, una importante fuente del gabinete económico ya le había anticipado a este medio que el objetivo para llegar a un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario no pasaba, en cuanto a lo fiscal, “por una baja en el gasto público, sino en generar mayores recursos”.


“Todos sabemos que la reducción del gasto público en la Argentina siempre ha generado recesión”, resumió el funcionario en aquel momento.


En la última semana, ese rumbo quedó plenamente ratificado en forma oficial. El ministro de Economía, Martín Guzmán, resaltó que “no estamos pensando en reducir el gasto público”, y dos días después, la propia titular del FMI, Kristalina Georgieva, enfatizó que “no venimos a la Argentina con la idea de bueno, veamos cómo podemos ajustar aún más el gasto en estos tiempos”.

Dato clave

8,5%
del Producto Bruto Interno (PBI). Es el nivel que se estima podría alcanzar este año el déficit fiscal.


Más allá de estas declaraciones formales, desde distintos sectores empresarios se advierte que la presión tributaria del país aumentó notablemente en el transcurso de este año, ubicándose entre las más elevadas del mundo occidental.

Precisamente, el especialista en impuestos Iván Sasovsky señaló que “las empresas argentinas pagan en impuestos un 106 por ciento sobre sus ganancias. Es decir, de cada 100 dólares que gana un empresario, 106 se le debe pagar al Estado”, recalcó el tributarista.

“La crisis cambiaria es producto de la falta de un rumbo claro, de mensajes contradictorios por parte del Gobierno, y de medidas sumamente erradas, como fueron las últimas adoptadas por el Banco Central”.

Christian Buteler, consultor y analista del mercado.


Y con respecto a las personas la presión de los impuestos es cada vez más grave, ya que el Estado se lleva más del 40 por ciento en impuestos directos e indirectos.


Este panorama de incertidumbre en cuanto a la conducta fiscal y la falta de un programa económico concreto, han llevado en los últimos días a que el dólar paralelo “estallara”, para cerrar el viernes en 167 pesos a la venta.


Christian Buteler, consultor y analista del mercado, advirtió que “la crisis cambiaria es producto de la falta de un rumbo claro, de mensajes contradictorios por parte del Gobierno, y de medidas sumamente erradas, como fueron las últimas adoptadas por el Banco Central”.


Con un panorama que muestra una caída de reservas constante y también de depósitos en moneda extranjera, más las consecuencias que esta situación está generando en la actividad económica, al margen de la pandemia, ha generado una fuerte disputa dentro del Gobierno.


En la propia Casa Rosada admiten que “hay un notable desgaste del equipo económico”, aunque en especial señalan a la conducción del Banco Central, lo que ha llevado a mayores cruces internos dentro de la coalición.
Por eso, en este fin de semana recrudecieron los rumores sobre eventuales cambios que se podrían dar en el gabinete y particularmente en la conducción económica.


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