Masticar un fin de semana

El periodista gastronómico Nico Visne relata su recorrido por la Feria Masticar en Buenos Aires, una de las más importantes del país.



AGENDA EXQUISITA

El boom de las ferias gastronómicas y vitivinícolas son pequeñas explosiones masivas irrefutables. La Feria Masticar en Buenos Aires demostró que la gastronomía en forma de mercado funciona perfectamente y que la gente se aglutina de una manera bastante concurrida y llamativa. No solamente el arte de comer como comportamiento sociológico se potencia, sino la fluidez del publico con las propuestas de la ferias.

ACELGA (Asociación de Cocineros y Empresarios ligados a la Gastronomía Argentina) es una organización de cocineros, muchos de ellos célebres, del país, la tele, las revistas y los restaurantes más top de Buenos Aires. Algunos son como estrellas de Rock y otros tristemente irreconocibles desde los medios hasta que probas un bocado de lo que cocinan y morís de placer instantáneamente.

Quienes forman ACELGA insisten con la idea de que comer rico realmente hace bien. De esta manera se creó el año pasado Masticar, una feria que alojó en su segunda edición el fin de semana pasado más de 50 mil personas, y donde la premisa fue cocinar rico y sano a un valor como techo de 45$ cada plato

Todo funcionó en el predio El Dorrego, en el barrio de Palermo, donde el gobierno de Macri tiene una estructura que utiliza para muchas cosas, entre ellas, albergar a esta mega feria que tiene un sistema de entradas y billetes “masticar” como si fuese el dinero de El Estanciero, donde todo lo que se compra se hace a través de esos papelitos troquelados, que luego, si te sobran al final de la feria, los canjeas por dinero verdadero.

Este año la propuesta fue superada y se les dio una gran prioridad a los productores del país.

Pablo Buzzo, cocinero ejecutivo del restaurante Experiencia del Fin Del Mundo, quien tuvo un éxito notable con la propuesta gastronómica (Empanada de Trucha de Bariloche y una Terrina de cordero acaramelada impresionante) en el puesto del restaurante dijo que “la feria es una cosa increíble en su propuesta y puesta en escena, no hay nadie enojado, todas las personas preguntan, se interesan, prueban y consultan, en los 4 días que duró la feria, no hemos parado”.

Pablo Massey, reconocido cocinero y uno de los encargados del puesto “Rolling Chickens” (sándwiches de pollo al spiedo de leña en pan de pita, con quínoa, perejil, tomate, jugo de limón y bearnesa) cuenta que: “el concepto es que se pueda comer rico y eso tiene que hacer bien. La gente quiere comer bien, a precio módico y platos hechos en vivo por cocineros que en sus propios restaurantes seguramente los cobran más caros”.

El sol pega en la tardecita porteña y en uno de los patios de la feria se pueden observar algunos

Food Tracks - carros rodantes - con un concepto abierto de comida callejera. Nada difícil para comenzar a diseñarlo en ciudades del interior. La cocina callejera es una de las avenidas medulares de una ciudad. Si falta, hay algo que atrasa y todos terminamos comiendo lo mismo cuando salimos a la calle con la idea de picotear algo en una plaza, vereda o parque.

Masticar es increíble, son miles de personas comiendo con la mano, en tablones, sándwiches, con cubiertos. Mandíbulas a velocidades industriales maridando con tragos, vinos, cervezas, aperitivos, y jugos de frutas. Es una orgia popular de alimentación. Es una muestra de cerca que se puede comer sano y delicioso.

La feria tiene una dinámica integradora, ofrece charlas en diferentes auditorios y sobre variados temas a cargo de cocineros y especialistas. Una zona de “túneles” relacionadas a los vinos donde podes degustar Bodegas Premium de varias regiones del país.

Mientras comes una bondiola con manteca y miel, un sándwich de cordero o una pizza a la parrilla se te cruzan Francis Mallman caminando solo y sonriendo, o Narda Lepes apurada para ir a firmar libros. Particularmente el porteño muere por este tipo de cosas.

Algunos productores de Rio Negro dijeron presente entre los puestos del mercado. Ahumados de Beltrán, Oliva de Las Grutas, exquisita Sidra de Villa Regina, son algunos de los que se animaron a sumarse.

Sume a mi valija ajo negro cocinado durante 30 días en un horno que muta en una especie de fruta semi dulce, un vinagre de Syrah sanjuanino en roble, una botella de Gin, hecha en base a Yerba Mate, peperina y pomelo y un par de kilitos de más.

Luego de varios años las ferias de comida se han instalado. En pocos días se viene Raíz, una mega feria que se desarrollará en Tecnópolis a mediados de Octubre, donde todas las provincias muestran de cerca su gastronomía que los identifica.

Hasta a próxima.

Nico Visne

nicovisne@gmail.com


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