“Me siento con mucha tristeza”

Redacción

Por Redacción

A vos, Jorge, te escribo estas líneas sin intención de ofenderte. Para hablarte como neuquina y afiliada al MPN desde mi primer voto, a los 18 años, más bien sapagista porque vengo de la estancia de los abuelos Sapag (mis abuelos eran de ahí y tengo tu edad más o menos). Paso a decirte que me siento muy enojada y triste, que no me pasó con ningún otro Sapag en el gobierno provincial. Vi el Hospital Castro Rendón tan deteriorado… Antes yo viajaba a otras provincias y me decían que teníamos el mejor hospital de la Patagonia, lo mejor en oncología. Me pasó que para poder operar a mi madre tuve que presentar un recurso de amparo a Nación porque ella tiene ProFe, que es una obra social de pensión graciable que sólo cubre los hospitales públicos. Por eso que si no me llevó nueve meses fue gracias a mi insistencia y al profesional que me tocó, el traumatólogo Sergio Sarti. Te los voy a nombrar por el gran esfuerzo que ponen a sus pacientes y muchas veces son criticados. Con mi madre andaba otro abuelo con el mismo problema, pero como nadie luchó por el, sigue postrado en su cama, porque el hospital no tiene las prótesis. Después del transplante de cadera apareció un diagnóstico oncológico, por lo que lucharé para que ProFe se haga cargo del traslado de Plottier a Neuquén dos veces al mes. La primera consulta pagaba taxi, porque veía el interés y el profesionalismo con que la atendía la Dra. Graciela Díaz que jamás la dejó de ver, aun cuando había paros. En taxi por su estado, porque si estamos en una provincia tan rica, como vos decís, no puede ser que el hospital de Plottier con lo que ha crecido no tenga un vehículo para traslado de pacientes que no sea la ambulancia. No sólo lo pido por mí. Yo lo pude pagar, pero hay otros más pobres y sin que nadie los acompañe que viven retirados del centro, que pierden el turno y su tratamiento se interrumpe. Ellos se enojan con los profesionales, que hacen lo que pueden. También tuve que comprar remedios para sacarla adelante y aprovechar el esfuerzo de la profesional. Sigo con mi mamá, te digo que, como la llevaba a sacarse sangre a las 7 en ayunas, después la llevaba al comedor a desayunar. Una mañana se cayó porque la mayoría de las sillas estaban rotas, pero acomodadas a las mesas. Presenté una nota en dirección. Volví después de cuatro meses, fui de nuevo al comedor y, lejos de encontrar sillas nuevas o reparadas, siguen igual o más rotas. Mi hermana y yo estábamos con mi mamá, ¿pero qué pasa con los abuelitos que vienen solitos de otras localidades que no ven bien, que usan bastón? Lo otro es un accidente que sufrió mi hijo en el 2012, en el cual agradezco a la guardia del hospital de Plottier, a la guardia y grupo traumatológico del Castro Rendón y finalmente a todos los trabajadores y profesionales del Heller, principalmente a su traumatólogo Ignacio Amuchastegui. La cirugía que falta está en espera porque en el hospital no hay lo que necesita: un simple clavito. Con suerte, capaz que se compre en diciembre, pero como estábamos tan preocupados en ganar la interna, creo que lo van a hacer para el año que viene, como me pasó con mi mamá, marzo o abril del 2015. Yo todo lo que logré creo que fue por perseverancia, lucha; pedir permiso en mi trabajo, devolver horas, trabajar a la tarde para no presentar certificado. Pero lo más valioso es la calidad humana con la que me atendieron siempre, desde el que limpia hasta la secretaria de la dirección (que fueron muchas las veces que fui), siempre con buena cara. Los de la cocina cómo trabajan; por una nota del Canal Siete se vio y no es mentira. Con toda la plata que se ha pagado para “ganar o ganar” se podría, no digo hacer un hospital nuevo, pero se podría renovar el comedor, con una cocina en orden, que estas personas puedan trabajar cómodas, no un espacio tapado con un nailon negro deprimente. Que las guardias tienen que trabajar con rejas. Yo creo que su reclamo es justificado. Se habla y se ve tanta propaganda de Vaca Muerta, de trabajo en blanco, vivienda digna, que lo único que hace es que entren más familias por día. Sin discriminar a nadie ni desmerecer pero nuestros hijos y nietos no tienen acceso a una vivienda. Hay quienes están anotados desde hace diez o quince años… Un enfermero, maestro o policía no puede entrar a una toma porque se le hace un sumario y hasta puede perder el trabajo. Una provincia rica debería hacer planes de vivienda para el sector Salud, para la Policía. No digo regalada, pero con una cuota de $ 2.500 no con $ 6.000 o $ 7.000, valor Vaca Muerta para cualquier casita de alquiler. El hospital sigue con los mismos faltantes, sin insumos, sin prótesis, con su personal de paro. Llegan las Fiestas y no es de mala ni de pesimista, pero pasan los accidentes que no miran clases sociales y queremos que ellos estén con la camilla lista, el bisturí en la mano, pero más de uno puede correr la suerte que yo corrí y esperar más de un año para ser operado porque el hospital no tiene insumos. ¿Por qué en vez de hacer un cierre de campaña no hacés un abrazo al hospital y el que gane se comprometa a dar mejor salud? A los profesionales que aquí nombre, si se hubieran molestado les pido disculpas, pero lo hice por lo profesionales que son y la dedicación que tuvieron y tienen con mi madre e hijo. Señor gobernador, lo saludo y le pido disculpas. No quise ofenderlo, pero me siento con mucha tristeza. Un buen año para todos. Guillermina Parra, DNI 13.813.331 – Plottier

Guillermina Parra, DNI 13.813.331 Plottier


A vos, Jorge, te escribo estas líneas sin intención de ofenderte. Para hablarte como neuquina y afiliada al MPN desde mi primer voto, a los 18 años, más bien sapagista porque vengo de la estancia de los abuelos Sapag (mis abuelos eran de ahí y tengo tu edad más o menos). Paso a decirte que me siento muy enojada y triste, que no me pasó con ningún otro Sapag en el gobierno provincial. Vi el Hospital Castro Rendón tan deteriorado... Antes yo viajaba a otras provincias y me decían que teníamos el mejor hospital de la Patagonia, lo mejor en oncología. Me pasó que para poder operar a mi madre tuve que presentar un recurso de amparo a Nación porque ella tiene ProFe, que es una obra social de pensión graciable que sólo cubre los hospitales públicos. Por eso que si no me llevó nueve meses fue gracias a mi insistencia y al profesional que me tocó, el traumatólogo Sergio Sarti. Te los voy a nombrar por el gran esfuerzo que ponen a sus pacientes y muchas veces son criticados. Con mi madre andaba otro abuelo con el mismo problema, pero como nadie luchó por el, sigue postrado en su cama, porque el hospital no tiene las prótesis. Después del transplante de cadera apareció un diagnóstico oncológico, por lo que lucharé para que ProFe se haga cargo del traslado de Plottier a Neuquén dos veces al mes. La primera consulta pagaba taxi, porque veía el interés y el profesionalismo con que la atendía la Dra. Graciela Díaz que jamás la dejó de ver, aun cuando había paros. En taxi por su estado, porque si estamos en una provincia tan rica, como vos decís, no puede ser que el hospital de Plottier con lo que ha crecido no tenga un vehículo para traslado de pacientes que no sea la ambulancia. No sólo lo pido por mí. Yo lo pude pagar, pero hay otros más pobres y sin que nadie los acompañe que viven retirados del centro, que pierden el turno y su tratamiento se interrumpe. Ellos se enojan con los profesionales, que hacen lo que pueden. También tuve que comprar remedios para sacarla adelante y aprovechar el esfuerzo de la profesional. Sigo con mi mamá, te digo que, como la llevaba a sacarse sangre a las 7 en ayunas, después la llevaba al comedor a desayunar. Una mañana se cayó porque la mayoría de las sillas estaban rotas, pero acomodadas a las mesas. Presenté una nota en dirección. Volví después de cuatro meses, fui de nuevo al comedor y, lejos de encontrar sillas nuevas o reparadas, siguen igual o más rotas. Mi hermana y yo estábamos con mi mamá, ¿pero qué pasa con los abuelitos que vienen solitos de otras localidades que no ven bien, que usan bastón? Lo otro es un accidente que sufrió mi hijo en el 2012, en el cual agradezco a la guardia del hospital de Plottier, a la guardia y grupo traumatológico del Castro Rendón y finalmente a todos los trabajadores y profesionales del Heller, principalmente a su traumatólogo Ignacio Amuchastegui. La cirugía que falta está en espera porque en el hospital no hay lo que necesita: un simple clavito. Con suerte, capaz que se compre en diciembre, pero como estábamos tan preocupados en ganar la interna, creo que lo van a hacer para el año que viene, como me pasó con mi mamá, marzo o abril del 2015. Yo todo lo que logré creo que fue por perseverancia, lucha; pedir permiso en mi trabajo, devolver horas, trabajar a la tarde para no presentar certificado. Pero lo más valioso es la calidad humana con la que me atendieron siempre, desde el que limpia hasta la secretaria de la dirección (que fueron muchas las veces que fui), siempre con buena cara. Los de la cocina cómo trabajan; por una nota del Canal Siete se vio y no es mentira. Con toda la plata que se ha pagado para “ganar o ganar” se podría, no digo hacer un hospital nuevo, pero se podría renovar el comedor, con una cocina en orden, que estas personas puedan trabajar cómodas, no un espacio tapado con un nailon negro deprimente. Que las guardias tienen que trabajar con rejas. Yo creo que su reclamo es justificado. Se habla y se ve tanta propaganda de Vaca Muerta, de trabajo en blanco, vivienda digna, que lo único que hace es que entren más familias por día. Sin discriminar a nadie ni desmerecer pero nuestros hijos y nietos no tienen acceso a una vivienda. Hay quienes están anotados desde hace diez o quince años... Un enfermero, maestro o policía no puede entrar a una toma porque se le hace un sumario y hasta puede perder el trabajo. Una provincia rica debería hacer planes de vivienda para el sector Salud, para la Policía. No digo regalada, pero con una cuota de $ 2.500 no con $ 6.000 o $ 7.000, valor Vaca Muerta para cualquier casita de alquiler. El hospital sigue con los mismos faltantes, sin insumos, sin prótesis, con su personal de paro. Llegan las Fiestas y no es de mala ni de pesimista, pero pasan los accidentes que no miran clases sociales y queremos que ellos estén con la camilla lista, el bisturí en la mano, pero más de uno puede correr la suerte que yo corrí y esperar más de un año para ser operado porque el hospital no tiene insumos. ¿Por qué en vez de hacer un cierre de campaña no hacés un abrazo al hospital y el que gane se comprometa a dar mejor salud? A los profesionales que aquí nombre, si se hubieran molestado les pido disculpas, pero lo hice por lo profesionales que son y la dedicación que tuvieron y tienen con mi madre e hijo. Señor gobernador, lo saludo y le pido disculpas. No quise ofenderlo, pero me siento con mucha tristeza. Un buen año para todos. Guillermina Parra, DNI 13.813.331 - Plottier

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora