Medicina con sentimientos femeninos

Por Redacción

por: SILVINA FERNANDEZ

SILVINA FERNANDEZ

sfernandez@rionegro.com.ar

Entre los regresos de este mes, Sony estrenó el jueves pasado, a las 22, la segunda temporada de «Grey's Anatomy».

Esta serie sorprendió el año pasado y sin que nadie lo esperara se coló entre las nominaciones a distintos premios a fin de año y a principios del 2006 cuando, por ejemplo, Sandra Oh obtuvo la estatuilla a mejor actriz de reparto en los Globos de Oro y también compartió con «Lost» el galardón entregado por el sindicato de guionistas a mejor drama.

Pensada en un principio para durar una corta temporada -la primera sólo tuvo nueve capítulos- sus buenos números de rating y los elogiosos comentarios que le otorgó la crítica hicieron que ABC decidiera darle otra oportunidad.

Sin llegar a ser «adictiva» como otras de las novedades del 2005 -«Desperate Housewives», «Lost», o «House»-, «Grey´s Anatomy» es atractiva, con un buen balance entre drama y humor ácido.

En la primer temporada desde sus títulos demostraba que no es una serie más ambientada en un hospital. La mirada femenina -tres de sus diez guionistas son mujeres- aparecía allí claramente en una seguidilla de instrumentos quirúrgicos mezclados con arqueadores de pestañas y sensuales zapatos rojos de taco alto, y se extendió a la forma de presentar distintos temas en cada episodio. En la segunda temporada esta presentación fue eliminada -por lo menos en la primer emisión-y los títulos se sobre imprimen al comienzo de la acción del episodio.

La protagonista de la serie es Ellen Pompeo quien interpreta a Meredith Grey, una residente de un hospital de Seattle que junto a sus compañeros trata de adaptarse a un ritmo feroz de trabajo, a la vez aprender el arte de curar, sobrevivir a sus profesores y superiores y llevar una vida amorosa.

En ese equipo de novatos están también otras dos mujeres fuertes, y aunque las historias parezcan grupales en realidad casi siempre giran alrededor de ellas tres.

La primer temporada fue equilibrada y presentó muy bien a los personajes: Meredith es una chica simpática y desinhibida siempre bajo la sombra de su madre -una cirujana brillante- y que mantiene en secreto que su progenitora, que padece Alzheimer, está recluida en una institución y además vive una relación compleja con el Dr. Derek Shepperd (Patrick Dempsey), de quien descubrió que está casado; Cristina Yang (Oh) es una fría y cerebral aspirante a cirujana que en su clandestina relación con el arrogante Dr. Preston Burke (Isaiah Washington) queda embarazada y no sabe qué hacer; Izzy Stevens, quien con su aire casi naive y mundo en blanco y negro arrastra un pasado de vivir en remolques y apremios económicos y sus dos compañeros de residencia Alex Karev (Justin Chambers), duro machista y George O'Malley (T.R.Knight), inseguro, tímido y enamoradizo.

El reto para esta segunda temporada será que los guiones sean tan consistentes como en la primera y que, con mayor cantidad de capítulos, las historias no se diluyan.

También habrá que ver cómo equilibran el protagonismo, ya que afines del primer año de emisión la excelente actuación de Oh -dentro de un reparto bastante parejo- fue poco a poco devorándose a los demás y cada aparición suya era casi lo más esperado de la serie.

Algo que volvió a pasar en el primer episodio de la segunda temporada que no presentó ruptura temporal con el final de la primera y continuó, sin demasiadas novedades, con la historia sólo pocas horas después de que Meredith conoce a la esposa de Shepperd y muy a su pesar tiene que trabajar con ella y soportar los desplantes de una paciente.

Mientras Cristina oculta su embarazo de la mayoría de sus compañeros y sólo habla de ello con Meredith, incluso cuando Burke le pide terminar la relación para dedicarse a pleno a sus carreras.

Historias secundarias se fueron entrelazando también en este episodio, describiendo un poco más el carácter de los demás personajes, pero ninguna de ellas logró quitarle protagonismo a las dos doctoras y sus dudas.

Fue casi un capítulo de presentación, en el que siguió destacándose el humor oscuro y los buenos diálogos los diálogos, y en el que una vez más Sandra Oh opacó a sus compañeros de elenco.


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